Un 2018 negro de violencia machista

Concentración en Jaén en junio tras conocer que los miembros de 'La manada' quedarían el libertad bajo fianza. /L. V.
Concentración en Jaén en junio tras conocer que los miembros de 'La manada' quedarían el libertad bajo fianza. / L. V.

44 mujeres han sido asesinadas en lo que va de año, también tres menores, quedando 35 niños huérfanos | La manifestación que partirá hoy a las 12:00 de la calle Bernabé Soriano será el acto central del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres

LAURA VELASCOJAÉN

44. Un número que se dice rápido, pero que duele. Duele enormemente. Le duele a las familias de las 44 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas en lo que llevamos de 2018, a sus amigos, a sus vecinos. A toda la sociedad. En total, ya son 972 las víctimas de violencia de género desde que hay estadísticas sobre ellas en España, a partir de 2003. Una barbarie que ha arrebatado también la vida a otros 27 menores, tres de ellos este año, desde 2013, cuando empezaron a registrarse.

Hoy, 25 de noviembre, se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. El acto central tendrá a las 12:00 horas, con la manifestación que partirá de la calle Bernabé Soriano y que finalizará a las 14:00 horas en la plaza de las Batallas, convocada por Feministas 8M Jaén.

Las cifras de asesinadas por esta lacra son aún provisionales y podrían seguir aumentando antes de que acabe el año, ya que aún está en fase de investigación la muerte de otra mujer y las de los dos hermanos de Getafe (Madrid) a los que su padre presuntamente asesinó antes de suicidarse tirándose a las vías del tren en marzo. El año pasado fue el más atroz para los menores: ocho niños fueron asesinados por las parejas o exparejas de sus madres, el peor dato desde 2013.

En lo que llevamos de 2018, el número de mujeres asesinadas es de 44, dos menos que hace justo un año; los máximos históricos se registraron, sin embargo, en 2008, con 76 víctimas mortales; 2010, con 73; y 2004, con 72. Sí ha aumentado, por el contrario, la cifra de los huérfanos de violencia de género, que ya suman 226 con los 35 de este año, una cifra superior a los 26 de 2017 o los 23 de 2016, pero muy inferior a la de 2015, cuando 51 niños perdieron a sus madres.

Respecto a las denuncias, entre enero de 2007 hasta junio de 2018, se han interpuesto 1.572.186; de ellas, 81.663 se presentaron en el primer semestre de este año, un 1,84 % menos que en los seis primeros meses de 2017, año en que se alcanzó el récord de 166.260, un 16,4 % más que en 2016.

Paralelamente, ese mismo año, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) registró el mayor número de mujeres víctimas desde que empezó a contarlas: 158.217, un 17,7 % más que el año anterior. Desde que la puesta en marcha del 016 en septiembre de 2007, y hasta el 30 de septiembre de 2018, se han efectuado un total de 781.730 llamadas pertinentes; en los nueve primeros meses de este año han sido 56.307, un 6,97 % menos que en el mismo periodo del año pasado.

También ha descendido el uso del Servicio Telefónico de Atención y Protección para Víctimas de Violencia de Género (Atenpro), que consiste en la entrega de un dispositivo móvil que permite a las afectadas contactar en cualquier momento con un centro atendido por personal especializado, tiene 12.967 usuarias activas, un 3 % más que en 2017.

El caso de Úbeda

La provincia de Jaén se vio especialmente sacudida por esta lacra el pasado mes de septiembre, con el asesinato de Sarayma, de 41 años y natural de Arahal (Sevilla), presuntamente a manos de su expareja en Úbeda. Los hechos ocurrieron en el domicilio en el que su presunto agresor vivía con los dos hijos menores de ambos, de 4 y 13 años de edad, situado en el número 11 de la calle Vandelvira de Úbeda. La mujer tenía dos hijas más de 17 y 20 años de edad, con otra pareja anterior. La autopsia realizada en el Instituto de Medicina Legal de Jaén no arrojó indicios de degüello, tal y como llegó a comentarse en las primeras horas. Según las líneas de la investigación, el cuerpo presentaba lesiones atribuibles a un golpe violento en la cabeza, compatible con un objeto pesado.

Dos años antes del asesinato, la víctima había puesto una denuncia contra su agresor y había reclamado medidas de protección. Fue concretamente el 12 de noviembre de 2016 cuando ella presentó una denuncia por algo que había ocurrido el 15 de octubre de ese mismo año. Un día después, la denuncia entró en el Juzgado número 1 de Úbeda, especializado en temas de violencia de género. Sarayma prestó entonces declaración, acompañada de su abogado y reclamó una orden de protección. Pero tras escuchar sus palabras, a su caso se le dio una valoración de riesgo baja y ese mismo día 13, la fiscal pidió que no se acreditara su protección. La juez entendió también que no era necesaria y fue todavía más allá decidiendo por su cuenta sobreseer el caso. Es decir, directamente lo cerró sin que hubiera ningún tipo de investigación. Esta decisión sí fue adoptada contra del criterio de la fiscal, que entendió que no debía sobreseerse. La víctima recurrió esa decisión y la fiscal apoyó su recurso, aunque finalmente no prosperó. Y todo ello, según fuentes cercanas al caso, a pesar de que Sarayma narró en su declaración episodios como que su expareja la había dejado encerrada y sin comer.