Escasean los pisos de alquiler para estudiantes de cara al inicio del curso

Se imponen una nueva tendencia de exigir inquilinos no fumadores La llegada de los trabajadores de El Corte Inglés ha copado el mercado

IRENE TÉLLEZJAÉN
BÚSQUEDA. Los estudiantes creen que hay pocos pisos en alquiler para este curso. /ANTONIO J. VEGA/
BÚSQUEDA. Los estudiantes creen que hay pocos pisos en alquiler para este curso. /ANTONIO J. VEGA

Se alquila habitación amplia y soleada para estudiante; bien cerca de la Universidad. Miles de carteles muestran en estos días este mensaje o algún otro parecido. Si se parase a leer detenidamente todos y cada uno de los anuncios que empapelan farolas, cabinas de teléfono o cualquier otro rincón de la ciudad que se preste a ello, se daría cuenta que vivir en Jaén es un chollazo. Pisos amplios, siempre bien comunicados, todos luminosos, con muebles nuevos y todo tipo de 'lujazos' como calefacción o mando a distancia para la televisión, y por supuesto, todo a un módico precio. Pero nada más lejos de la realidad, solo es necesario visitar un par de estos 'pisazos' para preguntarse si no hay ningún organismo controlador de una de las publicidades más engañosas que se pueden dar en nuestros días.

«Ves en los carteles: piso luminoso bien amueblado, y luego llegas a verlo. Lo más gracioso es que mientras el casero te lo está enseñando te sigue insistiendo en lo luminoso que es, mientras tu le miras pensando que eso es lo más parecido que has visto en tu vida a una cueva», comenta Elisa Fernández. Seguramente una experiencia que muchos otro estudiantes en Jaén habrán vivido.

Por lo general, la principal queja del colectivo estudiantil es el elevado precio de los pisos, que por lo general se sitúan entorno a los 120 ó 130 euros mensuales por habitación. Cifra que aumenta cada año. «Por lo general los precios son caros, y cada año suben cerca de los 10 euros. Yo por ejemplo para este curso voy a pagar 12 euros más al mes, yo y mis compañeros, que eso es un buen pico al año», explica Marisa Arboleda.

Puede que a los caseros, dado como anda el mercado inmobiliario, no les parezca un precio excesivo; más si se tiene en cuenta que en ciertas ocasiones alquilar un piso a estudiantes puede suponer un enfrentamiento con los vecinos del edificio. Y es que la fama de los estudiantes les precede: fiesteros, jaleosos, desordenados y algo sucios. Una 'leyenda urbana' que ha llevado en más de una ocasión a una pareja de policías locales a las puertas de los refugios de estos jóvenes. «A veces es como una histeria. A mi piso se llegó la policía mientras estábamos haciendo un trabajo de clase simplemente porque la vecina vio que subían cinco chicos al piso y pensó que íbamos a hacer una fiesta», explica Elisa Fernández.

Una preconcebida que no asusta a muchos de los propietarios que en estos días deambulan por la universidad colgado anuncios por aquí y por allá. Hay quien asegura que aunque es cierto que pueden ser algo sucios, pero no dan problemas para abandonar el inmueble y no suelen meter a gente en casa.

Aunque ahora ha aparecido una nueva fiebre dentro del mercado inmobiliario estudiantil: no permitir inquilinos fumadores. Son muchos los anuncios que lo especifican claramente. En cualquier caso, lo estudiantes, fumadores o no, explican que creen que no es una medida justa ya que mientras pague el alquiler es su hogar.

Ser fumador, un problema añadido en un año en el que los pisos brillan casi por su ausencia. Y es que la próxima apertura del Corte Inglés, y la llegada de muchos trabajadores de fuera, está haciendo que encontrar pisos de alquiler en zonas como el Bulevar sea casi una «misión imposible», como comentan Ángel y Mariana Fernández; una de las zonas favoritas de los estudiantes, no sólo por la cercanía al campus, sino también porque suele tratarse pisos nuevos en buen estado.

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