Nicolás Cazalé: «Aunque Julio esté tranquilo tiene fuego en la cabeza»

Francés de origen argelino, encarna a un refugiado saharaui enamorado de la protagonista

NIEVES FONTOVA

Nicolas Cazalé (Villeneuve-su-Lot, Francia, 1974) atraviesa todas las edades de Ana amándola. Camarero y animador deportivo antes de engancharse a la interpretación, este actor de origen argelino denuncia la discriminación que padece la Francia de Sarkozy.

-¿Cómo se se hizo actor?

-Provengo del campo y desde hace diez años vivo en París. Comencé en una escuela de teatro pero lo dejé. No me sentía a gusto con los demás estudiantes y tampoco tenía muy claro qué se podía aprender allí. Así que me marché a viajar por el mundo hasta que tuve claro lo que quería hacer. Volví a Francia y poco a poco me estoy haciendo mi hueco. Trabajo en televisión y en cine.

-¿Y la publicidad? El año pasado fue la imagen de Chevignon.

-Sí, pero no soy modelo, no es mi profesión. Hice la campaña porque tengo una buena amistad con el fotógrafo. Fue una aventura.

-¿Cómo ha sido trabajar con Medem?

-Conocía muy bien su cine, así que cuando me llamó me hizo muy feliz. Ya sabía algo de su estilo, del intimismo y de los silencios que marcan sus películas. Julio, aunque esté tranquilo, tiene fuego en la cabeza.

-¿Cómo ha sido su relación?

-Estupenda. Cada día tenía la impresión de que estaba buscando algo nuevo. Un día de trabajo con Medem es un día de trabajo. No me gustan las cosas fáciles.

-En Francia, además de Almodóvar, ¿conocen el cine español?

-Sí. Otros directores, como Medem, son conocidos, pero más bien entre cinéfilos. Creo que es necesario que Francia descubra a Medem.

-Ha interpretado papeles de árabe y en 'Caótica Ana' encarna a un refugiado saharahui. ¿Se siente identificado con esos personajes emigrantes?

-Una de mis abuelas era argelina, y he hecho de marroquí, italiano, francés, gitano... Es una suerte poder interpretar a personas de diferentes países. Yo soy muy abierto, creo que es importante salir de casa, por eso me ha interesado hacer cine en España.

-Francia ha vivido tiempos muy revueltos en la 'banlieu' de las grandes ciudades.

-Tenemos un grave problema de discriminación de franceses de origen árabe y africano. Por eso es necesario hacer películas como 'Caótica Ana', para dar una imagen de ellos. Es importante dejar hablar a esa minoría aunque, evidentemente, hay que hacer mucho más. Estoy convencido de que hay gente que no sabe exactamente qué pasa en el Sahara. En Francia, el problema con los árabes es perfectamente conocido, pero nadie hace nada. Tenemos un problema claro de discriminación con negros y árabes a la hora de encontrar trabajo. Mientras no se acepte la diferencia, la sociedad no puede avanzar.

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