Solidaridad de color chocolate

Ciento veinte familias de Jaén recibieron ayer con gran ilusión a los niños saharauis Pasarán dos meses en la provincia para convivir y tener un chequeo médico

BELÉN RAMIRO
UN AÑOS MÁS. Momento en el que el grupo de saharauis llegó al aeropuerto de Sevilla./
UN AÑOS MÁS. Momento en el que el grupo de saharauis llegó al aeropuerto de Sevilla.

ESPERANZA e ilusión para los más pequeños del Sáhara. Ayer comenzó una nueva edición de las 'Vacaciones en paz' que organiza otro verano la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Jaén y que ha traído hasta la provincia 120 niños. Los 110 primeros llegaron ayer de madrugada con gran ilusión por parte de sus padres 'adoptivos' y de los propios visitantes. Aún quedan otros diez jóvenes por llegar que se encuentran ya en otras comunidades autónomas de España.

«Pasamos todo el año con la ilusión de volverles a tener entre nosotros -afirma Ana Arboledas, vicepresidenta de la asociación de Jaén- y por fin les hemos vuelto a abrazar esta madrugada, con las inevitables escenas de emoción y lágrimas que florecen, puesto que tras ellos hay algo más que el cariño hacia esa persona, sino que compartimos la opresión de ese pueblo».

Agenda

Una de las tareas primordiales de la celebración de estas vacaciones para niños del Sáhara es la revisión médica a la que todos se someten. En las próximas semanas irán al pediatra, dentista y oftalmólogo. En los casos necesarios, pasarán también por los especialistas que el médico estime oportunos y se les proporcionará toda la medicación necesaria tanto para este verano, como para continuarla en su pueblo.

La experiencia de años anteriores indica que algunos de ellos habrán de quedarse en España porque tienen que pasar por quirófano o ser explorados en profundidad y hacerse pruebas.

«También nosotros viajamos una vez al año para verlos en sus lugares de origen», explica Arboledas, «así nos llenamos de su calor y el de sus familias, con las que mantenemos una bonita amistad, a parte de lo que aprendemos para nuestras vidas cuando vemos la situación de este pueblo».

El verano transcurre rápidamente. Los distintos ayuntamientos de la provincia les invitan y reciben con desayunos, almuerzos y convivencias de hermandad, así como una visita a la piscina anunciada por parte del consistorio baezano. Así se encuentran con los amigos de su pueblo y con los niños de las familias de acogida convirtiéndose en una gran pandilla en torno a la solidaridad.

«Su misión en Jaén durante el verano es convertirse en embajadores de su tierra», insiste la vicepresidenta de la asociación. «Queremos que se haga pensar y mover todas las conciencias con especial hincapié a las de los políticos y con la presencia de estos niños acordarnos todos de que el Sáhara está masacrado por Marruecos y es una lástima que sus ciudadanos tengan una tierra tan rica y viva en esta situación».

También es importante el veraneo para aportarles una buena alimentación y reponerles de la vida que llevan en los campos de refugiados y quitarlos de los 55 grados de media que puede hacer allí en estas fechas. «Debemos ser conscientes de que en nuestra asociación y en España en general, tenemos que luchar con las instituciones y los políticos para que las organizaciones pertinentes no den la espalda a este problema porque sabemos que con este tipo de actividades mejoramos su vida tan sólo parcialmente, pero en realidad ellos se merecen un cambio integral y la devolución de su verdadera tierra». Junto al grupo han viajado tres monitores para servir de enlace.