Planes para el Sáhara

EL Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tiene previsto examinar hoy los dos nuevos planes para tratar de resolver el conflicto sobre el Sahara Occidental formalizados por el Reino de Marruecos y los nacionalistas del Frente Polisario. Hasta ahora, la doctrina de la propia ONU, con el reconocimiento del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la necesidad de que cualquier compromiso parta del consenso entre las partes, ha chocado repetidamente con la intransigencia marroquí, su renuencia a acatar la legalidad internacional y sus trabas a las soluciones previstas en el 'plan Baker'. Los dos nuevos proyectos no parecen ofrecer tampoco una salida inmediata, dado que cada uno de sus promotores considera inaceptable la propuesta contraria. La oferta de Rabat avanza en la creación de una región autónoma, pero sin contemplar la celebración de un referéndum en el que se plantee la posibilidad de la independencia. Y el Frente Polisario ya ha anunciado que no asumirá ninguna alternativa que no prevea un plebiscito bajo control internacional, con un censo pactado que sume a los exiliados.

La cuestión saharaui constituye un asunto especialmente espinoso para la diplomacia española. El Gobierno de Rodríguez Zapatero ha intentado imprimir un cambio a su histórica neutralidad, tratando de tomar la iniciativa frente a la actuación escasamente fructífera de la ONU y favoreciendo de manera más explícita la privilegiada relación con el Estado marroquí. Pero esa estrategia se ha visto entorpecida por la imposibilidad de obtener resultados a corto plazo y con la apreciable capacidad de movilización del pueblo saharaui, incluidos los refugiados que residen en Argelia. De ahí que tras las ambiguas y poco acertadas declaraciones a favor de la iniciativa marroquí efectuadas por el presidente y la enmienda que supuso la intervención del Rey en Argel en la que defendió la 'libre determinación' del Sahara, el Gobierno haya optado por recuperar el tradicional discurso neutral y apoyar el marco fijado por la ONU.

Las previsiones apuntan a que el nuevo secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki moon, intentará ganar tiempo proponiendo que la misión del organismo se prolongue otros seis meses más, con lo que proseguirá el estancamiento de un conflicto que dura ya tres décadas y el consiguiente futuro incierto para el área. Pese a que su plan pueda significar un gesto de cierto compromiso desde el punto de vista de su política interna, Marruecos parece seguir persuadido de que el mantenimiento del actual 'statu quo' no le perjudica. Pero 30 años después resulta apremiante encontrar una solución satisfactoria, que permita al maltratado pueblos saharaui vivir en unas condiciones dignas y elimine un dañino foco de tensión entre el Reino alauí y Argelia, cuando ambos se ven obligados a combatir la ofensiva del terrorismo yihadista.