Los grandes 'frikis' de jaén

LORENA CÁDIZ

POR desgracia yo no los he conocido, pero todo el mundo me habla de ellos y hoy quiero recordar, a través de la memoria de quienes sí vivieron con ellos, a los grandes 'frikis' que han recorrido durante años las calles, bares y mercados de esta ciudad, y sobre todo de la zona del casco antiguo.

Y no se puede hablar de 'frikis' sin recordar al gran personaje que tuvo esta ciudad y que se ha convertido incluso en símbolo de lo jienense y ha dado lugar a más de un refrán. Se trata por supuesto de 'Piturda', que no suele faltar en cualquier conversación entre jienenses y que normalmente se refiere en frases como «estás más chalao que ''Piturda''» o «estás ya más visto que 'Piturda'».

El caso es que este hombre, que murió ya hace unos años, para desgracia sobre todo de los niños que eran quienes más se divertían corriendo delante de él, era como se dice también en Jaén 'perito cartonero', o lo que viene a ser lo mismo, buscador y recogedor de cartones. Dicen que siempre iba rodeado de sus cartones y de un buen número de perros, que eran sus más fieles compañeros. Lo de 'Piturda' no han sabido explicarme de donde viene pero el caso es que la tradición, entre los niños y los no tan niños, era gritarle: «¿Piturda!», para que él respondiera: «¿Borrega, tu hermana!» y saliera corriendo detrás de quien se lo hubiese gritado.

Otros grandes 'frikis' fueron 'el 'Calaílla', un abuelo que no paraba de fumar y que según dicen lo hacía a una gran velocidad; Sonsoles, otro 'perito cartonero' que se paseaba por Jaén con un casco puesto en la cabeza que utilizaba para empujar los carritos donde transportaba los cartones; 'Falito', recadero de siempre del mercado de abastos de San Francisco, que descendía la calle Pescaderías con los carros llenos de la compra, la radio a tope y llamando la atención a todos los viandantes para que le dejaran paso; o por último, Pepe, también llamado 'Necles', que aún te lo puedes encontrar en cualquier esquina y seguro te dirá: «Dame algo amigo, que está la cosa muy mala». La pena es que, poco a poco, todos estos personajes que dan vida a una ciudad están desapareciendo, aunque siempre queda la posibilidad de encontrarse un 'friki' anónimo en cualquier bar, como el que me encontré ayer en el Fígaro, y que se empeñó en hacernos ver lo bonita que es la música, demostrando además su interés por este arte, cantándonos una canción, que según él era de un compositor mexicano, pero que en su boca sonaba a cualquier cosa menos a música.