Crece la cifra de 'madres-abuela' en Jaén a pesar del alto riesgo de estos embarazos

Los ginecólogos advierten de la posibilidad de que las mamás sufran enfermedades como diabetes de tipo dos e hipertensión y que los bebés presenten cromosopatías como el Síndrome de Down

JORGE PASTORJAÉN

Los avances científicos están relativizando leyes de la naturaleza consideradas inquebrantables hasta hace bien poco. Estos avances se hacen especialmente patentes en campos como el de la reproducción asistida. Muchos de estos logros generan debates éticos como el de la maternidad a edades avanzadas. En Jaén los datos son sorprendentes. De un año para otro se produce un incremento del 20 por ciento en el número de mujeres que tienen un hijo más allá de los 45 años. Es lo que se denomina el fenómeno de las 'madres-abuela'. Los números absolutos pueden parecer poco relevantes, pero hemos de tener en cuenta que cualquier parto que se produce superada la cuarentena ya debe entenderse como un hecho excepcional.

La cuestión es que en 2004 vinieron al mundo 9 chiquillos de mamás que superaban los 45 años. En 2005 la cifra se incrementó hasta los 11. Y las previsiones indican que en 2006 hubo muchos más. La mayoría de los especialistas coinciden en que la gestación a determinadas edades conlleva una serie de riesgos que se pueden hacer presentes antes, durante y después del alumbramiento, y que también puede tener importantes consecuencias en la vida del pequeño. No hay que olvidar que cuando el niño llegue a la adolescencia su madre tendrá más de 60 años y posiblemente hasta peine canas.

El jefe de Ginecología del Complejo Hospitalario de Jaén, Juan Torres, explica que estos casos siempre entrañan una serie de riesgos que no se corren cuando la parturienta es más joven. Así hay más probabilidades de que la madre padezca diabetes gestacional y posteriormente ésta derive en una de tipo dos, que se manifiesta en adultos y que surge por agotamiento del páncreas y por intolerancia a la glucemia. También puede aparecer hipertensión por sobrecarga cardíaca. En cuanto al bebé, la estadística evidencia un mayor peligro de cromosopatías (Síndrome de Down). Además, lo normal es que los nacimientos sean instrumentales y sea necesario realizar cesáreas y utilizar 'herramientas' como fórceps o ventosas.

En España la ley no establece límites de edad para la fecundación in vitro. Los médicos son los que deben exponer a su pacientes las repercusiones que puede tener someterse a este tipo de técnicas cuando se rebasan los 40 años (los úteros pueden ser aptos para admitir óvulos donados aunque se haya tenido la menopausia). Las investigaciones más recientes afirman que no debe negarse a nadie el derecho de procrear, pero los sistemas sanitarios públicos sí que ponen muchas cortapisas. Así sucede, por ejemplo, con el Servicio Andaluz de Salud, que echa para atrás todos los expedientes en los que la solicitante pasa de los 40 años. Juan Torres se postula en contra de los embarazos tardíos, pero aclara que no se puede generalizar y que se deben tener en cuenta circunstancias como el estado de salud de la interesada o la voluntad de la pareja. «Quizá sería interesante que se definieran al respecto organismos como el Comité de Ética del Colegio de Médicos», apunta.

Los pediatras tampoco tienen una opinión unívoca. La mayoría piensa que la progenitora juega un papel fundamental en todas las etapas de crecimiento del chaval, ya que su presencia es clave hasta que el menor deje de serlo, un proceso que podría quedar incompleto. El doctor Antonio Rus cree que la experiencia no tiene por qué ser un elemento el contra, sino a favor, «puesto que permite tener mayor perspectiva y hacer unos planteamientos vitales más acertados». «Lo importante -agrega- es que la pareja adopte este tipo de decisiones desde la serenidad».