Presencia de una palabra desvelada (y II)

Los libros que aparecieron desde 1985 hasta fechas cercanas al fallecimiento de Elena Martín Vivaldi son una fuente inagotable de inspiración

FIDEL VILLAR RIBOT

EN el artículo de ayer se llegaba hasta la publicación de la por entonces Poesía Completa de Elena en 1985.

Aquí se continúa con los libros que aparecieron después hasta fechas cercanas a su fallecimiento.

DESENGAÑOS DE AMOR FINGIDO

1986

Este conjunto de siete sonetos resulta ser un homenaje de la granadina Elena Martín Vivaldi al granadino Pedro Soto de Rojas (1584-1658), una de las mayores cumbres poéticas de la literatura barroca española aunque sólo fuera por su libro 'Paraíso cerrado para muchos, Jardín abierto para pocos'.

El librito fue publicado en Málaga por Ángel Caffarena en 1986 como número 2 de los 'Nuevos Cuadernos de María Cristina' -su colofón advierte que se acabó de imprimir el día 22 de enero-, contándose con dos ilustraciones de la poeta malagueña María Victoria Atencia.

En principio, se trata de un ejercicio literario -en el inicio, lectora atentísima- planteado desde las pautas impuestas por lo más característico de la poesía barroca, incluyendo brillantes juegos de intertextualidad. Pues, como dice Elena, «el poeta al escribir puede dar a sus palabras, por la magia de la poesía y también de la técnica, una sensación casi real de lo fingido. Y quizá hasta consiga convencer al lector de que estos sentimientos, allí expresados, son auténticos y verdaderos».

Además del evidente barroquismo desplegado a través del lenguaje, la voz de Elena esculpe su sentido en el rigor del soneto por medio de una dicción que transparenta lo más plenamente característico de su poesía.

JARDÍN QUE FUE

1987

Es una suerte de cántico poético planteado en dos partes, recordando musicalmente a lo que podría ser considerado como un tema con variaciones: el tema, un poema extenso, y las variaciones, cuatro acercamientos que aclaran, especificando imágenes, las apreciaciones anteriores.

En realidad, el poema surge motivado directamente por la lectura del libro 'El patio' (1984) del poeta malagueño Salvador López Becerra. En él se describía el conjunto de sensaciones que ha despertado la experiencia de la soledad en la casa familiar después del fallecimiento del padre. Y así, conceptualmente se pasa del patio al jardín como espacio único en donde hallarse a sí mismo. Pero ese jardín acaba siendo la propia poesía: aquello que tan sólo gracias a la palabra se rescata del dolor y del olvido.

Y pues de una elegía funeral surgido, el poema de Elena es como un requiem que, en última instancia, nunca quisiera ser la postrera palabra dedicada.

CON SÓLO ESTA PALABRA

1990

Según dice el colofón de este librito, se terminó de imprimir el día 15 de marzo de 1990, siendo el número 1 de la colección 'Soto de Roma' que, bajo la dirección de Juan de Loxa, realizó la Casa-Museo Federico García Lorca de Fuente Vaqueros.

Se trata de la reunión de todos los poemas que Elena le dedicó a Federico. Y están los hasta entonces publicados y cuatro inéditos.

El autor del 'Diván del Tamarit' fue siempre un poeta muy cercano a Elena y admiraba sobre todo su fabuloso poder adjetivador y la fuerza de las metáforas conseguidas.

Para Elena, Federico era todo un símbolo de lo granadino y eran frecuentes en ella las referencias a los textos más locales, sobre todo los de los primeros libros poéticos, aquellas 'canciones' que Elena se sabía de memoria y que ella solía utilizar según hicieran referencia a las estaciones del año.

El último de los poemas inéditos es el más elenamente lorquiano: 'Y me quedé sin esperanza. /Y hubo una luz en mi ventana ( ) /Entre mis brazos se ha quedado/muerto el amor y deslunado'.

LA REALIDAD SOÑADA

1993

Es el resultado final de un trabajo gozosamente compartido por Elena y el pintor José Manuel Darro. Se trata de una carpeta de grabados que hizo la Estación Central Ediciones para la Galería MmásM en Madrid en el año 1993. Los poemas de Elena están traducidos al japonés por Keiichira Eto. Y es que la obra consiste en 7 haikus más los respectivos grabados al aguafuerte.

El haiku es un tipo de estrofa tradicional japonesa que reúne, bajo una combinación cabalística -con el eco de un sincretismo filosófico extraído del budismo zen, del confucianismo y del taoísmo-, versos de cinco y de siete sílabas (5-7-5). Se consagró como forma estrófica a partir del poeta Matsuo Bashoo (siglo XVI) .

En mis conversaciones con Elena yo siempre le recalqué el sentido de lo que se denomina 'Satori' o iluminación, ya que el haiku debe penetrar en el ser de las cosas, descubriendo de paso la irrealidad del Yo. Y así mismo la referencia constante a una 'kigo' o estación del año. Ni que decir tiene que muchas de nuestras conversaciones derivaban casi de inmediato en temas de la Naturaleza, por la que ambos nos sentíamos tan atraídos.

Pues bien, Elena realizó siete haikus magistrales como éste: 'Cicatriz de los cielos/Rayo de luna/Sangre azul de la luna'.

LEJANÍAS

1996

Es un pliego de poesía que se publicó en 1996 en Motril como número 6 de los 'Cuadernillos Torre de la Vela', al cuidado de Carmen Ocaña y siendo ilustrado con un dibujo de Julián Morón.

Son sólo cuatro poemas, pero dotados de esa intensidad reveladora a la que siempre nos acostumbró Elena con sus poemas nuevos. El protagonismo de los poemas corre a cargo de la noche. Un ámbito donde, para salvar el terror de la oscuridad que induce a la desolada soledad, la poeta escoge a la Luna como cómplice de sus sensaciones. Y dado que ella es testigo de su voz, la poesía adelgaza sus palabras hasta encontrar el espejo esencial en el que reflejarse. Por eso, las cosas cobran la lejanía precisa de las pérdidas que estremecen de verdad. Tales pérdidas no son sino las sombras que ni siquiera iluminan las despedidas.

Estos poemas son una suerte de eco de 'Nocturnos' -e incluso de las entrañables lunas de 'Durante este tiempo'-, lo que viene a corroborar la elección de ese espacio vital que en Elena ejemplifica a la perfección el calendario emocional de su poesía.

DISTINTA NOCHE

1999

El libro se publicó en 1999 como número 3 de la 'Colección Literaria Extramuros', al cuidado de José Espada como recopilador y contando con unos bellísimos dibujos a plumilla de Marite Martín Vivaldi.

Se trata de un volumen en exceso heterogéneo. Aunque no se puede olvidar que apareció poco después de que la voz nueva de Elena se extinguiera para siempre. Por eso, el carácter póstumo tal vez exima al libro de cualquier crítica que no sea la de reconocerlo como un homenaje.

O sea, con ser una colectánea de tan variopinta temática, despista al lector. Y es que Elena no era ni mujer ni poeta de dispersiones. Su atención fue la de una permanente minuciosidad, lo que le permitía luego concebir el verbo poético como una revelada evidencia. La complejidad pues de los materiales reunidos -temas diversos, circunstancias dispares, momentos distantes, etc- supera a todas luces la posible justificación del interés por hallar en un solo volumen lo que el tiempo y la intención proyectaron de otra manera diferente. Es un libro necesario pero que hubiera requerido imperiosamente otro tipo de edición más esclarecedora.

LOS IDIOMAS DEL SILENCIO

2005

Este pequeño libro viene a completar la faceta literaria de Elena con la recopilación de sus trabajos en prosa. El volumen fue publicado por la Universidad de Granada en 2005 en edición preparada por Manuel Martínez Gómez.

Por la obvia escasez de materiales que se pueden aportar, apenas si nos ofrece datos útiles o pistas reveladoras para hacer algo más allá que vislumbrar levísimos apuntes literarios. Por eso se podría afirmar que la prosa es en Elena una ocupación casi coyuntural, fruto sólo de sus intereses y de sus preocupaciones momentáneas.

De igual modo que ella fue siempre una excelente lectora de obras narrativas -¿cómo olvidar las frecuentes conversaciones con ella sobre Marguerite Yourcenar, Virginia Woolf, Marguerite Dumas o su querida 'Bonjour tristesse' de Françoise Sagan?-, ella nunca encontró en la prosa una manera de expresión ni que le agradara ni que la identificara plenamente.

A pesar de ello, sí que resultan de un enorme interés las poéticas incluidas, porque nos dan la visión particular de su forma tanto de concebir la poesía como de comprender la función que ha de cumplir la palabra.

Las antologías de Elena

CUMPLIDA SOLEDAD

1976

Es una propuesta de lectura del libro homónimo realizada por el poeta sevillano Alejandro Amusco y que se editó en 1976 como número 5 de la colección 'Silene', contando con las ilustraciones de un dibujo de José Díaz Pardo para la portada y un grabado de Julio Espadafor para la sección que reúne 'Nocturnos'.

Nos revela a una poeta de una voz consolidada y particularmente específica: «Dada la coherente personalidad poética de Elena Martín Vivaldi, la unidad y perfecta homogeneidad no se quiebra en ningún momento». Dice Alejandro Amusco que «la obra lírica de Elena Martín Vivaldi no sólo escapa a toda tentativa de absoluta cosificación sino que, además, se nos ofrece como claro exponente de la impenetrabilidad interpretativa del misterio poético ( ). La poesía de Elena Martín Vivaldi tiene el tono exacto de la verdad, no ya porque sea sincera consigo misma, sino porque logra expresarse de una forma verdadera».

LOS ÁRBOLES PRESENTO

1977

Una de las muchas virtudes que ofrece la poesía completa de Elena es la posibilidad de elaborar antologías temáticas, resultando libros de una coherencia estética y humana de grandísimo valor.

Y una de ellas es ésta que hice yo en 1976, siendo publicado por la Universidad de Granada y contando con prólogo de Antonio Gallego Morell.

La idea del libro surgió con motivo de uno de los muchos desastres urbanísticos que se perpetran en Granada con destructora puntualidad. En aquel caso fue la tala completa de los viejos árboles de la Avenida de Calvo Sotelo, que suscitó muchas protestas ciudadanas.

Cuando fui con el proyecto a Antonio Gallego Morell -a la sazón, rector de nuestra Universidad-, él lo acogió como suyo, proponiéndome incluso si se podía contar con unas palabras previas redactadas por él.

¿Cuántas complicidades! Y tomado de un verso de Garcilaso, seleccioné los poemas que Elena había escrito dedicados a los árboles. Y, por si fuera poco, nuestro amigo Julio Espadafor realizó cuatro excelentes ceras que ilustraron aquella hermosísima edición.

PAISAJES

1989

Es un cuaderno que incluyó en su colección 'Tediria' el Instituto de Bachillerato Sierra Bermeja de Málaga, en 1989. Las ilustraciones fueron firmadas por el pintor Jorge Lindell.

El paisaje resulta ser siempre un elemento característico en la poesía de Elena. Pero su paisaje más que campo es estado de ánimo. Porque Elena era incapaz de andar en medio de la naturaleza. Ella era muy urbana y sus vegetales eran los que habitaban en los jardines de la ciudad.

Por eso cuando se habla de paisaje en su poesía hay que entender mejor un sentimiento que un escenario.

Nos encontramos con una antología temática. Y es que aquí se reunieron sólo poemas de paisajes. Con la brillantez de siempre y la riqueza lírica que la hace tan peculiar.

Por propio deseo de Elena, al frente de esta antología se puso una Poética. Entre lo que ahí confiesa, nos encontramos: «El poeta, yo por lo menos, escribe cuando puede, cuando un 'algo', una determinada sensación o impresión le sugieren esas primeras palabras que luego, unas veces como al dictado, otras, con más o menos esfuerzo, se resuelven en el poema. Pero hay que esperar. El poema es siempre el resultado de una constante y anhelante espera».

LAS VENTANAS ILUMINADAS

1997

Se trata de una antología que realizaron los poetas Rafael Juárez y Luis García Montero para la madrileña Editorial Hiperión -en coedición con la Diputación Provincial- en 1997.

El volumen se abre con una interesante entrevista en la que se desvelan algunos datos personales: «A mí me hubiese gustado escribir novelas, pero he escrito poesía por necesidad. La poesía es lo que yo he sentido, mi forma de hablar y de pensar, lo que ha llenado muchas soledades en mi vida ( ). La poesía para mí lo ha sido todo, cuando no escribo me siento vacía».

Al estar recogidos poemas de todas las épocas, se nos viene a demostrar una vez más la enorme calidad literaria de nuestra poeta desde el principio hasta el final. Como si fuera una presencia de la palabra desvelada, esa que ahora nos invita a ser más nosotros a través de ella.

Siendo así el deseo expreso que desde IDEAL a todos se ofrece: que este año 2007, granadino lector, sea 'elenamente tuyo' en cada rincón de la ciudad compartida para cuanto «el corazón mande».

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