Una Navidad inocente e inolvidable

Las madres y sus hijos disfrutan en la bola gigante de Navidad que este año se ha instalado en la Plaza San Francisco./ENRIQUE
Las madres y sus hijos disfrutan en la bola gigante de Navidad que este año se ha instalado en la Plaza San Francisco. / ENRIQUE

Los primeros recuerdos navideños quedan grabados en la memoria de los niños

JÉSSICA SOTOLINARES

Siempre se ha dicho que los que más disfrutan la Navidad son los más pequeños de la casa. Los niños encarnan el verdadero espíritu navideño propio de estas fechas y llenan de ilusión los hogares. Para Ariadna, Pedro, Thiago y David esta podríamos decir que es su primera Navidad. Los cuatro tienen poco más de un año de vida y las luces y las canciones que caracterizan a estas fiestas y que amenizan las calles de Linares ya empiezan a captar su atención acompañados de sus padres.

Entre las actividades programadas en la campaña de Navidad, este año una bola gigante hace las delicias de mayores y pequeños en la Plaza de San Francisco. No sin dificultad y con la incertidumbre de cómo reaccionarán los niños cuando estén en su interior, sus madres (Ana, Raquel, Cristina y Tamara) se descalzan y prueban esta experiencia con sus retoños. Solo Thiago derrama alguna lágrima, mientras que Ariadna, Pedro y David no esconden en sus rostros la sorpresa por descubrir algo nuevo. Tras la foto de rigor, móvil en mano de sus padres que disfrutan también del momento, toca salir de ella y detenerse frente a la iluminación especial navideña que rodea la estatua de la Inmaculada, en el mismo lugar.

Una Navidad distinta

La vida les ha cambiado a estas jóvenes parejas desde que son padres y, a diferencia del pasado año cuando sus hijos contaban con pocas semanas de vida, la Navidad este año pinta muy distinta. «Es muy diferente. Disfruta mucho con las luces y le encantan las colchonetas porque ve a muchos niños. Se apellida Navidad y estas son tus fiestas porque en la familia de mi marido las celebran mucho», indica Ana Pradas, mamá de Ariadna Navidad.

Su amiga Raquel Martínez confiesa que ve a su hijo Pedro de Rus «muy espabilado». «El primer día que salimos a ver las luces se ponía con el dedo a señalarlas porque le llamaba mucho la atención», sostiene su madre. Coincide con ella Tamara Ortiz, que es la mamá de David Galiano y añade «que este año la Navidad es más especial».

Cristina Jiménez declara que su hijo Thiago Martín ya va percibiendo lo que es la Navidad y se divierte cuando ve a personajes animados por las calles. «Ya se da cuenta, los mira y se ríe. Le encanta la música y se pone a bailar», dice Cristina.

Reconocen que nunca antes se habían percatado de todas las actividades que se programan en la campaña de Navidad dirigidas a los niños, aunque recalcan que deberían tener una mayor difusión para el disfrute de toda la ciudadanía. «No tienen demasiada divulgación. Yo me he enterado por Raquel. Si no te interesas, no sabes lo que se hace. Deberían darle más publicidad», subraya Ana.

Raquel aprueba el conjunto de actividades que se van a desarrollar este año, pese a que le gustaría que algunas se hubiesen puesto en marcha con más antelación como el trenecito que no comenzó a ofrecer un servicio para la ciudadanía en general hasta el pasado viernes. «Veo que todo está bastante currado. Este año han puesto un juego que tienes que hacer las distintas actividades que hay y te ponen un sello. Cuando las completas, las entregas en Acil y te dan un regalo», explica Raquel.

Recuerdos infantiles

Las madres echan la vista atrás y vuelven a coincidir en cómo vivían estas fechas cuando eran niñas. «No recuerdo tantas actividades para los niños. Pasaba las navidades en familia y las disfrutaba mucho», insiste Tamara. A Cristina le viene a la memoria los paseos con sus padres para ver «lo que ponían con cuatro panderetas y el trenecito». Raquel recuerda con cariño la visita a los Reyes Magos el 5 de enero por la mañana en el Ayuntamiento y la cabalgata. Ana revela que en su casa siempre ha habido mucho espíritu navideño. «En mi casa hasta que no estábamos todos despiertos, no se salía a ver los regalos el día 6», dice.