Belleza y colorido con la Oración y Gracia

Petalada al trono de la Oración en el Huerto./ENRIQUE
Petalada al trono de la Oración en el Huerto. / ENRIQUE

Una de las principales novedades para este año fue el acompañamiento musical del Señor, que corrió a cargo de 'Santo Tomás de Villanueva' | Miles de personas disfrutan del Lunes Santo en Linares con una de las hermandades más multitudinarias

JUAN JOSÉ GARCÍALinares

Gran jornada de Lunes Santo la vivida, en la tarde-noche de ayer, por parte de la población linarense y foránea. Miles de vecinos y visitantes disfrutaron intensamente y a lo grande con la estación de penitencia de la Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús en la Oración en el Huerto y Nuestra Madre y Señora de Gracia por las calles de la ciudad. Fiel a su estilo y su buen hacer, esta corporación local dejó bellos momentos y así lo atestiguó el público que salió a verla.

Y es que varios minutos antes de las cinco de la tarde, la lonja de la Basílica de Santa María la Mayor y sus zonas aledañas empezaban a ser un hervidero y se iban llenando de espectadores dispuestos a contemplar, bajo la luz del sol, los majestuosos pasos de Jesús orante en Getsemaní y de su bendita Madre de Gracia. Un acompañamiento popular que no cesó en ningún momento durante todo su renovado recorrido, quedando así evidenciado el carácter multitudinario del que goza esta hermandad en su día grande, tanto dentro de las propias filas como fuera de ellas.

La plateada cruz de guía, flanqueada por sus respectivos faroles de acompañamiento, abría el cortejo procesional de la Oración en el Huerto y, tras estas primeras insignias, sonaba como banda de cabecera la Agrupación Musical de Nuestro Padre Jesús de la Columna de Linares, cuyos componentes ofrecieron un variado repertorio de marchas procesionales. Poco después, las largas filas de nazarenos de luz, ataviados con sus respectivos hábitos de color blanco y sus caperuces de terciopelo verde, se sucedían para darle forma al tramo del Cristo.

Tras las correspondientes insignias y presidencias llegaba Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto, que fue portado y mecido, con gran maestría y delicadeza, por sus entregados costaleros. Al frente del misterio, que fue acompañado este año, por primera vez, por la Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva de Ciudad Real, debería haber estado su capataz, Isacio Ocaña, pero causas familiares hicieron que tanto él como su hermano José Manuel (capataz del paso de la Virgen de Gracia) tuvieran que ausentarse del día grande de su cofradía.

Escenas significativas

La combinación de la banda manchega con el paso del Señor dejó bonitas escenas, detalles y momentos de gran belleza de principio a fin, al igual que ocurrió con el paso de palio de Nuestra Señora de Gracia. Debajo de la Virgen caminaba su fiel cuadrilla de hermanos costaleros para pasearla por Linares con la dulzura y el mimo que esta imagen mariana merece; su acompañamiento musical corrió a cargo de la Sociedad Filarmónica María Inmaculada.

Sin duda, uno de los momentos más esperados este año, por su carácter novedoso, fue el recorrido que la procesión hizo por la calle Ayala desde las Siete Esquinas para que el Cristo pudiera pasar, por vez primera, por su Casa de Hermandad. Una larguísima alfombra verde fue colocada en el suelo, mientras que la fachada de la vivienda se encontraba perfectamente engalanada con motivo de este Lunes Santo especial. Una gran petalada allí recibió a los dos titulares de Oración y Gracia.