791 años de sincera devoción mariana

Cuerpo de horquilleros y capataces de Nuestra Señora de Linarejos Coronada, patrona y alcaldesa honoraria perpetua de Linares./ENRIQUE
Cuerpo de horquilleros y capataces de Nuestra Señora de Linarejos Coronada, patrona y alcaldesa honoraria perpetua de Linares. / ENRIQUE

Cientos de vecinos participan en la celebración de las Fiestas del Jubileo en honor de la patrona

JUAN JOSÉ GARCÍA SOLANO LINARES

Cuenta la tradición que el 5 de agosto de 1227, el mismo año en que el rey Fernando III El Santo reconquistó Linares, al pastor Juan Jiménez se le apareció la Virgen de Linarejos. Casi ocho siglos han pasado desde entonces, aquel señalado momento en el que la semilla de la fe y la devoción mariana quedó sembrada, de lleno, en lo más profundo de los corazones linarenses.

El amor incondicional de infinidad de generaciones hacia la Señora, a lo largo de tanto tiempo, derivó en su nombramiento como patrona de la ciudad en 1757. Hoy en día, y ya con un título más, el de alcaldesa honoraria perpetua, numerosos vecinos mantienen vivo ese fervor y le siguen profesando todo su cariño, respeto y admiración. Las pasadas Fiestas del Jubileo fueron un buen ejemplo de ello y, pese a tratarse de una celebración sencilla, la Cofradía de Nuestra Señora de Linarejos Coronada preparó un amplio repertorio de actividades que cosecharon una buena acogida por parte de la población local.

Entre los días 3 y 6 de este mes de agosto, los diferentes actos litúrgicos que tuvieron lugar en el santuario fueron en honor de la Virgen. Y es que estas fiestas son otra oportunidad más que los devotos de la Señora de Linarejos tienen para visitarla, acompañarle, hablarle, rezarle, escucharla o simplemente darle las gracias y admirar su belleza. Es por ello que las puertas de la ermita patronal se mantienen abiertas de par en par durante buena parte del día, a la vez que se celebraron las dos misas principales del Jubileo: la nocturna del sábado 4, en la zona exterior, y la del domingo 5, en la que hubo presencia de autoridades locales y representantes del colectivo cofrade de la ciudad.

«Son unas fiestas que se preparan con mucho cariño y la misa nocturna, en especial, es muy hermosa y un acto muy bonito, al igual que la del domingo, donde contamos con cantaores de la Peña Flamenca El Cabrerillo como es habitual», explica la hermana mayor, María Teresa Aranda. Así, numeroso público se dio cita en las dos ceremonias religiosas anteriormente mencionadas. La más multitudinaria fue la del sábado por la noche, que estuvo presidido por el sacerdote Juan Antonio Marín, titular de la parroquia de San Pedro y San Pablo de Ibros, y concelebrada por varios párrocos linarenses. Previamente a la misa, en la que cantó el Coro del Buen Pastor y 'Mina y Olivares', se realizó la tradicional ofrenda floral y fueron muchas las personas que quisieron fotografiarse frente al altar de la Virgen, toda vez que la patrona fue llevada en andas por sus horquilleros desde su templo hacia el exterior.

«Los linarenses viven intensamente su fe hacia la Virgen y aún tenemos en la memoria el día de la proclamación como alcaldesa honoraria perpetua. Esa jornada pasará a los anales de la historia porque ha sido uno de los hitos más importantes desde la coronación de la Señora», señala el presidente de la Cofradía, Ramón Martín Aguayo.

La programación religiosa de las Fiestas del Jubileo se completó con las actuaciones del grupo flamenco 'Arte y Compás', la academia de baile Piedad y el grupo de sevillanas 'Carmen Moreno' del Centro de Participación Activa de Personas Mayores. Y, cómo no, también destacó la tradicional tómbola con la venta de artículos de cerámica, figuritas, los silbatos de agua con forma de pájaro que tanto gustan a los niños y recuerdos dedicados a la patrona.

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