Linares despide «a su último caballero»

El féretro fue cubierto por una bandera de Linares, ayer en la Casa Museo Andrés Segovia./
El féretro fue cubierto por una bandera de Linares, ayer en la Casa Museo Andrés Segovia.

El Ayuntamiento decreta dos días de luto por la muerte de su hijo predilecto Alberto López Poveda

IRENE TÉLLEZLINARES

La ciudad de Linares se vistió ayer de luto con el fallecimiento de su hijo predilecto Alberto López Poveda que, a pocos meses de celebrar sus cien años de vida, se despedía de los suyos a primera hora de la mañana tras varias semanas en las que su estado de salud se había visto muy deteriorado. Conocido y reconocido por muchos linarenses, pues López Poveda se caracterizó por una vida muy activa en la ciudad a través de numerosos colectivos, cientos de personas acudieron a dar su último adiós en el velatorio organizado en la Casa Museo de Andrés Segovia.

El que fuera su lugar de trabajo en las últimas dos décadas, el espacio dedicado a su amigo el guitarrista Andrés Segovia, se convertía en velatorio improvisado para despedir a un hijo predilecto de la ciudad -la misa funeral será hoy en la parroquia de Santa María la Mayor a partir de las once de la mañana- donde acudieron políticos y agentes sociales de la ciudad para acompañar a la familia de un hombre que ha formado parte de la historia de Linares a lo largo del último siglo desde distintos ámbitos.

«Ha sido toda una vida al servicio de los demás, de los ciudadanos y de las personas que lo han rodeado. No es un tópico en este caso decir que fue un ejemplo para todo y para todos por su humanidad, que era su principal característica», reconocía el alcalde de Linares, Juan Fernández, quien aseguró que la ciudad se despedía «de su último caballero» que trabajó de «forma generosa y altruista por la ciudad».

Concejal durante la década de los años cuarenta en el Ayuntamiento de Linares, la trayectoria profesional de López Poveda comenzaba a la temprana edad de 14 años como aprendiz en la fábrica de aluminio que, cincuenta años después, abandonaba como director de la misma. Una larga vida laboral que compaginó con su trabajo al frente del Sindicato Provincial del Metal en Jaén por la defensa de los derechos de los mineros de la comarca, así como su colaboración con diferentes colectivos de la ciudad, desde Cruz Roja a la Cofradía de la Virgen de Linarejos, o la Asociación de Amigos de Manuel Lozano Garrido 'Lolo', el beato linarense con quien también trabó una gran amistad.

Por todo ello, Alberto López Poveda ha recogido a lo largo de su extensa vida numerosos reconocimiento por parte de sus conciudadanos, desde el galardón de Premio Anual de Cultura de 1992, del que fue el primer premiado, a su nombramiento como hijo predilecto de la ciudad en 2001, sin olvidar su nombramiento como socio de honor por parte de instituciones como el Centro de Estudios Linarenses (CEL) o Cruz Roja, entre otros.

Un nombre en la historia

«Alberto López Poveda es una figura fundamental del último siglo de Linares porque ha pertenecido, dirigido numerosos colectivos laborales, religiosos y culturales en las dos épocas históricas que le ha tocado vivir, antes y después de la democracia, además de su papel como biógrafo de Andrés Segovia», destacaba Lorenzo Martínez Aguilar, presidente saliente del CEL.

Precisamente, su papel de difusión del legado de Segovia convirtió al hijo predilecto de Linares en el motor cultural de la ciudad linarense en las últimas dos décadas desde su puesto al frente de la Fundación pues, como recordaba el director del Conservatorio 'Andrés Segovia' de Linares, Francisco Cuenca, no sólo recopiló todo lo relacionado con el maestro guitarrista, sino que impulsaba la celebración de más de 60 actividades culturales al año desde la Casa Museo.

Por todo ello, fue su labor en pro de la cultura uno de sus trabajos más conocidos, reconocidos y alabados. Así, López Poveda desarrolló funciones como consejero del Instituto de Estudios Giennenses, también en el Centro de Estudios Linarenses, o colaboró con diversos trabajos literarios en los periódicos como IDEAL, o las revistas 'Linares' y 'Oretania'.