La reconversión del polvorín de Vadollano en centro formativo cumple un año sobre la mesa de Defensa

La reconversión del polvorín de Vadollano en centro formativo cumple un año sobre la mesa de Defensa

El Consistorio mantiene su apuesta por dar un nuevo uso a las instalaciones del Ejército siguiendo el modelo desarrollado en el antiguo poblado de La Enira

IRENE TÉLLEZ

El antiguo polvorín de Vadollano, uno de los acuartelamientos afectados por el proceso de subasta de bienes por parte del Ministerio de Defensa de España, continúa sin definir su futuro tres años después del abandono de las instalaciones por parte de los militares. El Ayuntamiento, que en este periodo ha planteado hasta dos proyectos diferentes para darle contenido a las instalaciones, lamenta la falta de respuesta por parte del Ministerio que, de momento, mantiene bloqueada la venta del polvorín.

«No hay ninguna novedad y no existe ninguna respuesta, favorable o no, al respecto», reconoce el alcalde de Linares, Juan Fernández, sobre la propuesta realizada desde el Consistorio linarense de reconvertir las antiguas instalaciones de Vadollano en un centro formativo a semejanza del que ya se encuentra operativo en La Enira para la Policía Nacional, aunque en está ocasión dirigido al ejército.

La propuesta municipal surgía tras el posterior uso de las instalaciones, cuando oficialmente se encontraban cerradas, para la ejecución de diferentes ejercicios prácticos por parte de varios grupos del Ejército de Tierra. Así, el primer edil iniciaba los primeros trámites de cara su conversión como escenario realización de diferentes prácticas y continuar, de una manera regulada, con el uso que las instalaciones han tenido desde su clausura en diciembre de 2012.

Desde el Ayuntamiento aseguran que la conversión del antiguo polvorín en centro de prácticas tan sólo exigirá «una pequeña adecuación y la creación de un puesto de control de acceso al mismo», si bien el deterioro que se registra en la zona en los últimos meses obligará a un mayor desembolso. Una inversión que, sin embargo, el subdelegado del Gobierno en la provincia de Jaén, Juan Lillo, calificó de «complicada» por la «difícil ante la situación económica actual», si bien valoró «positivamente» la petición municipal.

Espacio sin uso

La venta de Vadollano se anunciaba en los primeros meses de 2013, tras algo más de un año de protestas contra su cierre por parte de los familiares de los militares adheridos a dicho acuartelamiento, dentro de las actuaciones marcadas por el Plan de Enajenación del Ministerio de Defensa y que afectaba a decenas de propiedades de las más de 25.000 instalaciones.

La venta del antiguo polvorín, que se preveía dentro de los primeros paquetes a subasta, se mantiene a fecha de fuera de las previsiones de venta a corto plazo por parte del Ministerio según la información recogida a través de la web de Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (Invied). Una subasta que se antoja menos atractiva que otras instalaciones similares enajenadas pues, en el caso del acuartelamiento linarense, se trata de una finca rural protegida, lo que resta interés de compra al ser inviable realizar cualquier tipo de edificación en la zona más allá de las instalaciones ya existentes en la zona.

En este sentido, en un primer momento y con el objetivo de recuperar dichas instalaciones para la ciudad con una actividades que respetara el carácter protegido del enclave en el que se sitúa el antiguo acuartelamiento, el Consistorio llegó a solicitar a través de una moción reinversión del antiguo polvorín a modo de «compensación» para los linarenses «por las molestias y riesgos derivados» de la instalación del polvorín en su término municipal durante años.

De esta forma, el Ayuntamiento linarense pretendía favorecer la creación de un espacio de recreo en el antiguo polvorín, así como un lugar de formación a modo de granja-escuela, que atendiera al carácter de espacio protegido por su riqueza medioambiental gracias a su situación en las faldas de Sierra Morena, que cuenta con un bosque mediterráneo de alto valor ecológico en la ribera del río Guarrizas.