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Un teatro digno de la 'Ciudad del Teatro'

En 2018 estamos ante un Teatro de la Merced, si no feo, sí vetusto, incómodo y disfuncional

JOSÉ LUIS GONZÁLEZ
JOSÉ LUIS GONZÁLEZ

Hace unos días, un amigo que tiene su residencia en el extranjero desde hace varios años pero que no pierde el contacto con Cazorla, su pueblo, me dijo lo siguiente: «tenemos la suerte de haber nacido en un municipio que, teniendo en cuenta sus 7.500 habitantes, tiene la mayor oferta cultural de Europa». Yo abrí los ojos y dejé entrever una mueca de escepticismo ante lo que, al instante, consideré una exageración. Sobre todo, teniendo en cuenta que hablamos del 'viejo continente', quizás el centro neurálgico de la actividad cultural mundial. Pero, claro, estaba hablando con alguien que ha vivido muchos años en distintas ciudades de los países más avanzados de nuestro entorno a todos los niveles; una persona joven, cosmopolita, con un notable nivel intelectual y, sin duda, poseedora de muchos más datos que yo para contrastar su afirmación.

Cuando, con tranquilidad, repasé la conversación sentí una indisimulada satisfacción, pero también un arrebato de responsabilidad. Satisfacción porque todos los ciudadanos y ciudadanas que viven en este municipio tienen mucho que ver con tal circunstancia, del todo 'anormal' en nuestro entorno rural. Y responsabilidad porque la generaciones presentes tienen la obligación de dejar a las futuras un entorno mejorado, perfeccionado. A todos los niveles. Porque si ahora Cazorla goza ahora de festivales de blues, teatro, flamenco o arte contemporáneo gracias al continuado afán de las instituciones públicas y la ciudadanía, la idea no debe ser solo mantenerlos, hay que proyectarlos hacia el futuro y complementarlos con otras actividades y proyectos paralelos. Ello requiere conocimientos, imaginación y esfuerzo.

En ese esfuerzo, como no podría ser de otro modo, se ha de incluir la mejora de las infraestructuras. Hay que decir, antes que nada, que en este terreno la provincia de Jaén en general no está del todo mal dotada. Hay muchos teatros y salas culturales en los 97 municipios jienenses, en algunos casos de una envergadura notable. Pero la mayoría de ellos se encuentran manifiestamente infrautilizados. No es el caso de Cazorla. El Teatro de la Merced es objeto de un uso constante, casi diario. Es el centro neurálgico del FIT Cazorla, que este año cumple 22 años, pero también acoge numerosos certámenes de música o de las diversas artes escénicas; actividades de las distintas asociaciones del municipio; o actos políticos y sociales de todo ámbito. A ello contribuye, sin duda, el Ayuntamiento de Cazorla, que no duda en ofrecer todas las facilidades a quien de forma justificada solicita el uso del teatro para una iniciativa que lo requiera.

Pero, entonces, ¿qué ocurre? Muy simple. El deterioro de sus instalaciones es inevitable. Por muy cuidadoso que sea el usuario -y habitualmente lo es-, los elementos técnicos de telón para adentro y los que ofrecen comodidad al público en el patio de butacas se ven seriamente desmejorados. Por el uso, no por el mal uso. Si a ello añadimos un proyecto fallido de reforma integral, el perpetrado en 1997, que dejó serias deficiencias en cuanto a la comodidad y la visibilidad para público -son varios los palcos y muchas las butacas en las que no se ve ni un metro del escenario-, en 2018 estamos ante un Teatro de la Merced, si no feo, sí vetusto, incómodo y disfuncional.

Todo lo anterior viene a cuento porque estos días se está procediendo a cierto lavado de cara de esta instalación, objeto de una pequeña reforma que afecta, principalmente, al patio de butacas, a su accesibilidad y a las localidades para personas con discapacidad, pero que también contempla la retirada de varias barandas de los niveles superiores -incompatibles a todas luces con la buena visibilidad del escenario- y el adecentamiento de los camerinos y aseos adyacentes. El proyecto del arquitecto municipal Francisco Javier Tallante Martínez es todo lo atractivo que puede ser con un presupuesto de 52.000 euros, que llegan a Cazorla gracias a su catalogación como Municipio Turístico. Sin duda, menos da una piedra, pero no me cansaré de decirlo: no es suficiente.

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