«Solo hay 605 ejemplares de asno andaluz, estamos mucho peor que el lince ibérico»
Rafael Fuentes Presidente de la Asociación para la Recuperación del Asno Andaluz (APRAA) ·
ExpoHuelma, que cerró ayer sus puestas, ha incorporado este año como novedad el asno andaluz a la muestra ganadera de razas en peligro de extinción ... de Andalucía. Un ejemplo más de esa apuesta «clara y decidida» por la ganadería extensiva en riesgo de desaparecer a la que se refería el alcalde de la localidad, Francisco Ruiz, en la inauguración de la 37ª edición de la Feria de Muestras del Parque Natural de Sierra Mágina, ExpoHuelma. Hablamos de estos animales con Rafael Fuentes, quien además de presidente de APRAA es vicepresidente de ASNOPRA, la Asociación del Asno de Pura Raza Andaluza.
–Antes se veían burros en los pueblos, ahora no. ¿Por qué?
–Por la mecanización. Mariano Herrera, un catedrático de la Facultad de Veterinaria de Córdoba, en su momento ya lo dijo: los animales domésticos se extinguen porque dejan de ser rentables. Las personas somos así; estamos haciendo uso durante 4.000 años de un animal al que le debemos tanto y hoy nos olvidamos de él.
Yo particularmente me considero como un loco porque intentar preservar una raza en peligro de extinción a cuenta de nuestra cartera, cuando este animal es parte de nuestra cultura y patrimonio de nuestros pueblos, resulta difícil. Así que yo creo que el burro andaluz no está en extinción, el que está en extinción es el ganadero o el criador de asnos andaluces (ríe).
–¿Con qué han participado en ExpoHuelma?
–Con una representación importante de ejemplares de asno andaluz, todos dentro del estándar morfológico. Tenemos un libro de la raza donde están inscritos. Lo que sí quiero destacar es que solo hay 605 ejemplares dentro de esta raza, estamos mucho peor que el lince ibérico, por ejemplo.
–¿Cuántos animales hay aquí en total y de dónde proceden?
–17 de distintos criadores. Vienen de las provincias de Córdoba, en concreto de Palma del Río; de Granada hay tanto de la sierra, de Monachil, como de la vega, Alhendín; de Almería, etcétera.
–¿Qué comenta la gente al verlos?
–La gente se sorprende porque no creía que era un ejemplar de esta envergadura y de esta categoría. Son animales que están todos dentro del estándar, lo que ocurre es que dependiendo de la zona donde iban a desempeñar su labor, necesitabas un tractor más grande o uno más pequeño. Si hablamos de la sierra o sitios muy difíciles, buscábamos animales más pegados a tierra, de menos talla. Y si lo que teníamos que trabajar era una campiña, necesitábamos tractores más grandes, animales de más talla.
La importancia del burro viene también a la hora de cruzar con la yegua, dándonos los mulares.
–¿Por qué?
–El caballo tiene 64 cromosomas y el burro, 62. Cuando cruzamos burro-yegua o caballo-burra, nos nace un mular, un híbrido con 63 cromosomas. Al ser impar, no es fértil.
–¿Se hacen ferias de este tipo en el resto de Andalucía para visibilizar el asno andaluz?
–Ese es uno de nuestros empeños. Yo le hablo desde mi punto de vista y por supuesto representando a un colectivo, pero ya estoy más 'viejecillo' y no sé hasta dónde voy a poder llegar. Lo que nos hace falta es gente nueva; gente joven, que ya la está habiendo, que se preocupe por este trabajo y pueda coger el relevo.
–¿Por qué es tan importante el burro andaluz y por qué debemos protegerlo?
–Le debemos mucho. Han sido 4.000 años lo que hemos estado haciendo uso de él y ahora no podemos olvidarlo. Ese es nuestro empeño y ahí nos encontramos.
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