Mil saetas para la Clemencia

Mil saetas para la Clemencia
CÉSAR CARCELÉN

Jaén se rindió ante el Cristo de la Clemencia, imagen principal del cortejo, siendo una de las cofradías más queridas de la Pasión de la capital | El barrio de 'La Malena' arropó a su cofradía en un Martes Santo pletórico cargado de anécdotas

Laura Velasco
LAURA VELASCO

Un hombre se acerca a la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena, con un bebé en brazos. Se aproxima todo lo que los presentes le dejan: la plaza está a rebosar. Sale la primera imagen y acto seguido estira los brazos y levanta al niño. En su mirada se puede leer la palabra devoción. El pequeño, de apenas unos meses, es ya un potencial costalero, y luce el atuendo completo de la hermandad. «Yo salí de costalero hace 30 años», recuerda el hombre mientras baja al bebé. En su interior, ya ha sido bendecido. Es sola una de las decenas de historias que ayer por la tarde se congregaron a las puertas del templo, para arropar a la Ilustre Cofradía del Santísimo Cristo de la Clemencia, Nuestro Padre Jesús de la Caída, Santa María Magdalena y María Santísima del Mayor Dolor de Jaén, la segunda en salir en el día de ayer, que el año pasado cumplió 425 años.

La salida procesional fue puntual, y pasadas las 17:00 horas salieron los primeros componentes del cortejo. A los 10 minutos, el primer gran momento: la aparición de Jesús de la Caída, acompañado por la Asociación musical San Juan de Bailén. La imagen fue regalada a la cofradía por Francisco González Quero, y está realizada por Emilio Navas Parejo. Emoción contenida entre el público, esperando a que cruzase el dintel de la puerta, con la consecuente dificultad que conlleva por las características del templo.

Entre los que fijaron los ojos en los pasos, muchos niños. Algunos más atentos, otros dedicándose más a sus juegos, ajenos a la solemnidad. La tarde de ayer dejó también algún susto. A eso de las 17:45, un niño se desmayó y cayó al suelo, consecuencia del intenso calor que soportó la capital. Como suele ocurrir, bastantes curiosos se agolparon alrededor, mientras la estación de penitencia continuaba a sus espaldas. Y es que en la zona la mayoría trató de buscar la sombra de los edificios, pero no siempre fue posible. En la plaza de la Magdalena no cabía un alfiler, y muchos de los que quisieron sentir de cerca los pasos tuvieron que soportar estoicamente el azote del sol. Por supuesto, el tiempo fue tema estrella de conversación, y se repitieron los 'con el calor que hace hoy no puedo creerme que mañana vaya a llover'. La Agencia Estatal de Meteorología anuncia lluvia para hoy a partir de las 23:00 horas, para dar paso a unos días, en teoría, cargados de agua. Muchos de los rezos y plegarias de estos días tratarán de pedir lo contrario.

El momento más esperado

Las plumas negras de los cascos de los romanos salieron de la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena, a quienes les siguieron los penitentes, que portaron única y capa blancas, caperuz y fajín rojos. El Cristo de la Clemencia es obra de Salvador de Cuellar, del año 1593, y costó a la cofradía 1.500 reales. La imagen de Santa María Magdalena es obra de Mateo de Medina Monero. Data de finales del siglo XVIII y fue restaurada en 1940 por Alfredo Muñoz Arcos.

Un niño se desmayó por el calor, y el tiempo volvió a ser el tema estrella de conversación

Dentro del templo se oyó una voz masculina, un emocionante cante que anuncia el momento más esperado: la salida del Santísimo Cristo de la Clemencia, estando al pie de la cruz Santa María Magdalena, al son de los vítores de los allí presentes. La Banda de Nuestra Señora de la Caridad de Vélez Málaga puso el bello de punta mientras hacían sonar los tambores y cornetas al son del paso. La música, ese elemento tan primordial de la Semana Santa, tan característico, tan necesario. La columna vertebral del cortejo. A no ser que hablemos de la Hermandad del Silencio, donde la esencia de esta también lo es todo.

La pletórica salida se vio intensificada por una saeta a las puertas del templo que paralizó la plaza. La voz de la mujer siguió sonando mientras salieron las primeras mantillas y anunciaron la llegada de María Santísima del Mayor Dolor, estando junto a ella San Juan Evangelista. La Banda Municipal de música de Escañuela acompañó al último paso de la cofradía. Una estampa preciosa que se hizo de esperar, ya que a las 17:45 aún no había salido del templo. La Virgen del Mayor Dolor fue realizada por el escultor Alfredo Muñoz Arcos y restaurada en 1985 por su propio autor, costando la restauración 95.000 pesetas. San Juan, del siglo XVIII, fue traído desde Úbeda, desconociéndose su autor.

La Hermandad de la Clemencia estaba ya en la calle, y prometía repartir cariño a los jienenses, acompañada por otras dos cofradías en este Martes Santo. Y así fue. Saetas, pequeños y grandes cofrades, vítores y emoción contenida en el día grande del barrio de 'La Malena'.