De los Reyes a Doraemon y paraguas sinlluvia

Niños disfrutan del efecto de nieve artificial al paso de la máquina./MIGUEL ÁNGEL CONTRERAS
Niños disfrutan del efecto de nieve artificial al paso de la máquina. / MIGUEL ÁNGEL CONTRERAS

Miles de jienenses disfrutan de Sus Majestades, carrozas y efectos especiales y los caramelos

Miguel Ángel Contreras
MIGUEL ÁNGEL CONTRERASJAÉN

«¿Estos son los Reyes de verdad o los otros?», pregunta Valeria mirando por encima de sus gafas redondas. Su madre la mira sin tragar saliva, con la tranquilidad de una madre que sabe dónde está todo, hasta el pensamiento de su hija, y esquiva la bala. No parece que sea la primera ni la segunda que se marca un 'Neo en Matrix'. «Estos son sus ayudantes, cariño, es que tienen que ir a muchos sitios. Pero esta noche por la casa se pasan los buenos», tranquiliza a la pequeña. «Ya decía yo», responde la niña alzándose sobre sus seis años. Justo entonces comienza la lluvia de caramelos y aquello se vuelve Vietnam, alguno incluso armado con paraguas(del revés) aunque lleva días sin llover y en el cielo no había ni media nube. Todo por ser el Rambo de los caramelos. Entonces alzó el brazo el rey Melchor para saludar y las caras de los más pequeños se iluminaron como bajo un foco. Eran ellos. Los Reyes. El juguete soñado a la vuelta de la esquina. Siguiendo el razonamiento de la lógica que dice que si algo existe en nuestra mente, existe, no hay duda. Y viendo las caras de los niños tampoco. Los Reyes Magos existen.

Qué duda cabe que lo que sucedía al paso de las carrozas era magia. Magia real. Daba igual que algunas fueran más espectaculares y otras, pues no tanto. O que hubiera algún disfraz más de peli de terror que de niños. Y algún remiendo aparente que otro en estos o en las carrozas. Miles de jienenses disfrutaron de Sus Majestades, de los caramelos y de los personajes, carrozas y 'efectos especiales' por la tarde durante la cabalgata.

Por la mañana, en la Catedral para besar al niño Jesús, y poco después en el Ayuntamiento de la capital, los Reyes Magos levantaron también gran expectación entre los jienenses. Hasta el mediodía recibieron a los niños y niñas de Jaén para entregarles caramelos en la puerta del Ayuntamiento, acompañados de los pajes, y recoger sus cartas. El alcalde de Jaén, Javier Márquez, y el obispo Amadeo Rodríguez han estado presentes. «Un honor que vengáis desde tan lejos a Jaén», dijo Márquez creyéndoselo. José Boyano, Tomás Membrado y Diego Montiel, es decir, Melchor, Gaspar y Baltasar, repartieron sonrisas, caricias, caramelos y consejos, siempre antentos y cariñosos incluso con alguno al que llegado el momento, después de la gran espera, se asustaba de la barba y del personaje. Ni entregar la carta, ni leches.

Consejos

«¿Has sido bueno? Tienes cara de bueno. Hay que ser bueno, acostarse pronto por la noche», aconsejaban, o «haz caso a tu madre, tienes que comerte todo lo del plato y la fruta y la verdura». Los pequeños, con cara de no saber muy bien qué responder, porque no era el día de meter la pata. «Sí, sí», decía alguno avispado pensando en la Play Station.

Sin mucho descanso Sus Majestades iniciaron la cabalgata, ambientada en el mundo de los sueños y en ella personajes de todos los tiempos, desde los clásicos de Disney a un Doraemon cabezón (más de lo normal, por el tamaño), Shrek y motivos de fantasía, una altísima Estrella de Oriente que guiaba a los Reyes, en cabeza. Con una extensión de unos 400 metros contó con siete carrozas infantiles y los tres tronos reales de sus Majestades. El recorrido, de unos tres kilómetros, se inició en la Plaza de Santa María acabando en la Avenida de Andalucía (Gran Eje), hasta la Glorieta de Blas Infante.

Estuvo animada por ocho grupos, según informó el Ayuntamiento, procedentes de Albacete además de Jaén, así como por otros dos grupos musicales cordobeses, de Madrid llega un espectáculo de pasacalle y de Alcoy un espectacular ballet, además de siete carros y coches de música y cuatro bandas de música que acompañaron a los más de 300 actores y músicos.

Contó además con nueve máquinas de efectos especiales (una de aromas, cuatro de serpentinas, una láser, una de pompas, una de nieve y una de CO2), intercaladas entre los tronos y que a más de un grupo de chaveas les hizo reír de lo lindo y a otros pedirlas al grito de «aquí, aquí». También hubo coches con música, castillos de globos Gran Visir, pajes estandartes de Reyes Magos y pajes escoltas del Castillo del Gran Visir.

En las carrozas infantiles disfrutaron de lo lindo más de 150 niños ataviados con disfraces acordes a la temática de esta cabalgata, cambiándose de sitio y saludando a todo el mundo. Iban con los Reyes. Era su noche.

 

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