Muere tras una hora desangrándose, y esperando a la ambulancia, a cincuenta metros del hospital

Una ambulancia a la entrada de Urgencias del Complejo Hospitalario de Jaén, en una imagen de archivo. /F. J. C.
Una ambulancia a la entrada de Urgencias del Complejo Hospitalario de Jaén, en una imagen de archivo. / F. J. C.

A la víctima, un hombre de 70 años, se le reventó una variz en su vivienda y su mujer llamó en varias ocasiones al 061, que le dijo que no tenía efectivos disponibles

Lorena Cádiz
LORENA CÁDIZJAÉN

Eran la 13:25 horas del pasado 20 de agosto cuando en la sala del 061 reciben la primera llamada de Amelia desde su domicilio en Jaén capital. Hacía en torno a 20 minutos que a su marido, de 70 años, se le había roto una variz y no dejaba de sangrar. No era la primera vez que le ocurría, ni la primera vez que Amelia se las apañaba sola y conseguía cortar la hemorragia, según ella misma cuenta. Ese día también lo intentó, pero después de veinte minutos sin conseguir parar la sangre se asustó. «Yo había visto sangre otras veces, pero era mucha y me puse muy nerviosa», explica.

Tan nerviosa que se equivocó y primero marcó el número de la Guardia Civil, desde donde le dijeron que llamara al 061. «No se negaron a mandarme una ambulancia, pero me dijeron que no había efectivos disponibles». Según su relato, llamó tres o cuatro veces en total, viendo que la sangre no paraba y que la situación empeoraba y «me seguían diciendo lo mismo».

La última de las llamadas se produjo en torno a las 14:30 horas, una hora más tarde de la primera. Hacía cinco minutos que el marido de Amelia había perdido la consciencia tras la pérdida de sangre y ella no conseguía reanimarlo. «Les llamé muy nerviosa y les que pedí que, por favor, aunque fuera a nivel particular, como fuera, pero que mandaran a alguien a mi casa. Entonces sí, me mandaron una ambulancia, pero venía solo un conductor, sin equipo médico».

«En cuanto vio la situación valoró que él no podía hacerse cargo y llamó de nuevo pidiendo efectivos y alertando de que la situación era muy grave, y entonces sí fue todo rápido. A las 14:40 estaban aquí atendiendo a mi marido», explica la mujer. Se lo llevaron al hospital, que está a 50 metros de su vivienda, y allí ingresó en la UCI, pero a las once y media de la noche certificaron su muerte.

Amelia reconoce que su marido estaba «delicado», que tenía «dolencias», que seguía sus revisiones, pero que aún así cada día salía de casa y se daba un paseo. «Estaba delicado, pero no para una muerte inminente». «Puede ser que hubiera muerto de todas formas, pero a mí siempre me quedará la duda de qué hubiera pasado si lo hubieran atendido antes y no hubiera tenido tanta pérdida de sangre».

«Cuando una persona llama a una ambulancia no lo hace por gusto. Les conté todo lo que estaba ocurriendo, creo que los mecanismos se deberían de mejorar. Estamos hablando de la vida de una persona, merecemos una dignidad. Yo no busco ánimo de lucro denunciando esta situación, lo que quiero es que se ponga el foco de atención sobre lo que está ocurriendo con este servicio. Mi marido ha tenido una muerte de lo más tonta, propia de un país tercermundista», lamentó la mujer.

Analizando los tiempos

Desde el servicio de emergencias 061, dependiente del Servicio Andaluz de la Salud de la Junta de Andalucía, no quisieron dar su versión de lo ocurrido y simplemente aseguraron que «están recabando toda la información del caso para analizar los tiempos y recursos activados».

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