Dos montañeros descubren pinturas rupestres en la sierra de Quesada

Gómez contempla pintura rupestre en la Cueva de la Hiedra, cercana a la última descubierta./J. A. G-M-
Gómez contempla pintura rupestre en la Cueva de la Hiedra, cercana a la última descubierta. / J. A. G-M-

El escalador Moisés Gómez bautiza la gruta del nuevo hallazgo con el nombre de Abrigo de los Escaladores

JOSÉ A. GARCÍA-MÁRQUEZJAÉN

Las 22 cuevas y abrigos que perfilan el mapa rupestre quesadeño considerado por la Unesco Patrimonio Mundial aumenta tras el hallazgo de nuevas pinturas en la Cueva de los Escaladores, así bautizada por uno de los dos montañeros que las han descubierto. Luis Landa y Moisés Gómez son los felices protagonistas del descubrimiento que permite contemplar, entre otros restos pictóricos de compleja definición, un panel con un antropomorfo y dos ramiformes en color rojo, de carácter esquemático, en aceptable estado de conservación. Gómez, joven quesadeño técnico deportivo en Montaña y Escalada que desarrolla su actividad profesional en el Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, estudiante a la vez en último curso de Historia del Arte en la UNED, recibió un e-mail de su amigo Luis Landa en el que este comunicaba que había advertido la existencia de pinturas en un abrigo del Cerro de Vítar cuando realizaba una escalada. Landa, natural de Sangüesa (Navarra), aunque reside en Úbeda, es un reputado montañero que desarrolla habitualmente su actividad deportiva en Sierra Mágina, aunque a veces también visita la Sierra de Quesada para trepar por algunas de sus tapias naturales.

Moisés Gómez, otro montañero, apasionado por el arte, la historia y la arqueología, experto en arte rupestre y con protagonismo en actividades de calado que le han llevado a participar en labores de limpieza y acondicionamiento de la villa romana de Bruñel o en la reforestación de Las Carboneras del Puerto de Tíscar, venció los 4,5 kilómetros que hay desde Quesada a Cerro de Vítar hasta alcanzar la oquedad. Allí, armado con cuerda, arnés y casco, trepó los escarpados escalones que dan acceso al interior del abrigo: «Aquella calurosa tarde viví la emoción de hallarme ante unas pinturas no estudiadas, desapercibidas, desconocidas. Me faltó tiempo para contactar con Luis y manifestarle que nos encontrábamos ante un nuevo abrigo con pinturas de valor que pasaban a engrosar la lista del arte rupestre quesadeño», expresa Gómez.

A la mañana siguiente Moisés se puso en contacto con el alcalde de Quesada, Manuel Vallejo, quien hace tres décadas había descubierto otro abrigo con arte muestre que hoy lleva su nombre. El regidor comunicó el hallazgo al doctor en Geografía e Historia por la Complutense de Madrid, autor de numerosas publicaciones sobre Prehistoria y Arte Rupestre, Miguel Soria Lerma. Con Gómez por guía, Lerma, el alcalde y el científico Domingo Zorrilla emprendieron la compleja escalada, entraron en la gruta, certificaron el valor de las pinturas y procedieron al calcado y a la toma de datos. «Al no contar con nombre propio, se me permitió bautizar la gruta como 'Abrigo de los Escaladores', por el empleo de esta técnica para alcanzar el lugar de las pinturas y por la manera en la que gracias a Luis me llegó la referencia sobre lo que albergaba la oquedad».

Localización secreta

Las pinturas, apenas a 300 metros de las de la emblemática Cueva del Encajero (hito del arte ancestral quesadeño, primera cueva descubierta con arte rupestre en este municipio, año 1984, con figuras esquemáticas de aspecto levantino en rojo carmín y rojo oscuro, con un cuadrúpedo seminaturalista, además de grabados y cazoletas), están siendo estudiadas y pronto se darán a conocer las conclusiones del estudio.

Tampoco se quiere hacer pública la ubicación exacta, de acceso complejo incluso para los montañeros más expertos, para preservar de cualquier daño incontrolado.

«La localización de las pinturas del Abrigo de los Escaladores representa una alegría para mí, me anima a seguir mirando paredes, porque la sierra puede seguir deparando sorpresas. Ahora toca buscar en lugares poco accesibles, incluso en paredes al aire libre», concluye Gómez.