El misterioso viaje de la campana recuperada

Diego Moya y Genaro Escudero posan junto a la campana, ayer en la comisaría jienense. /Lorena Cádiz
Diego Moya y Genaro Escudero posan junto a la campana, ayer en la comisaría jienense. / Lorena Cádiz

Una parroquia sevillana la mandó a reparar a Torredonjimeno, y de allí a Alemania. Pero nunca llegó a su destino. Por suerte ya está de vuelta, pero la investigación continúa abierta

Lorena Cádiz
LORENA CÁDIZJAÉN

Seis campanas tiene la iglesia de Guadalcanal, en Sevilla, y a punto ha estado de quedarse en cinco. Quién se lo iba a decir a su joven párroco, Genaro Escudero, que por primera vez en la historia de esta parroquia mandó a arreglar las campanas, del siglo XVII, que ya necesitaban un repaso. Dos se quedaron en Guadalcanal porque la intervención que necesitaban era menor, cuatro viajaron a Torredonjimeno, a una empresa especializada. Y de ellas, una la más dañada, emprendió un viaje a Alemania para ser reparada allí, pero en Bélgica se le perdió la pista y finalmente fue encontrada en Holanda, sin que, de momento, se pueda explicar qué pasó. Por suerte, ya está de vuelta en Jaén. Esa es la historia de este misterioso viaje.

Las campanas de Guadalcanal llegaron el pasado mes de julio a Torredonjimeno para ser restauradas por Campanas y Relojes Rosas, una de las pocas empresas que quedan en España dedicada a la restauración de estos elementos.

Tras llegar a Torredonjimeno, los expertos vieron que el arreglo que necesitaba una de ellas no podían realizarlo en España sino que había que enviar la pieza hasta una localidad de Alemania que «es la única en el mundo que puede llevar a cabo este tipo de trabajo» con el fin de que siguiera «brillando como lo viene haciendo desde 1669», explicó el portavoz de la Policía Nacional, Diego Moya.

A través de una empresa de transporte, el 31 de julio salió la campana con destino a Alemania y ahí empezó su particular periplo, «un tanto inesperado». Ya en agosto, la empresa de Torredonjimeno recibió un embalaje con lo que supuestamente debía ser la campana. «Cuando esperan la llegada de la campana restaurada, lo que reciben es un paquete totalmente vacío, una caja de cartón con una serie de tablas imitando a lo que es la campana», explicó Moya.

Ante esto, la empresa puso una denuncia en la comisaría de Policía. Al principio «no sabíamos si había sido sustraída o extraviada», pero la investigación comenzó siguiendo la pista del envió. De esta forma, se confirmó que la campana salió de Torredonjimeno y llegó a Barcelona, desde donde partió hacia Bélgica y es aquí donde aparece «la laguna» en la que se le pierde la pista hasta que finalmente, con ayuda de otras policías europeas, se consigue localizar la campana en un almacén de Holanda destinado a albergar mercancías u objetos que no pueden ser entregados. Lo cierto es que nunca llegó a su destino final que era Alemania.

Se trata de una pieza histórica y por eso la Policía baraja que «la persona que desvió la campana sabía que tenía un valor en el mercado negro bastante alto». Es más, el portavoz aseguró que la Policía cree que quien envió el paquete a Torredonjimeno, simulando la campana, pretendía «ganar tiempo» y que fue la pronta actuación de las policías europeas la que consiguió recuperar la pieza, porque, según dijo, había muchas posibilidades de haberle perdido la pista. La campana ya está aquí. Ayer el párroco y el portavoz de la Policía posaban con ella en la Comisaría de Jaén. Lo que sí continúa son pesquisas policiales en busca de la persona o personas que hayan podido participar en lo que parece un intento frustrado de apropiación.

Patrimonio sentimental

La campana recuperada se fabricó hace 350 años para el Convento de la Concepción, en Guadalcanal y posteriormente formó parte de la Iglesia Parroquial de Santa María, su actual ubicación. El párroco de Santa María, Genaro Escudero, explicó que todo lo ocurrido lo han vivido con «mucha preocupación», no sólo por el valor artístico, ni siquiera por el económico, «sino sobre todo porque es patrimonio artístico y sentimental del pueblo de Guadalcanal».

Según dijo, están «muy contentos» con la actuación tanto de la Policía como de la empresa de Torredonjimeno. De las seis campanas que conforman la torre, cinco se encuentran ya totalmente restauradas. Sólo falta la que ahora ha sido recuperada y que volverá a ser enviada a Alemania. «Confiamos en Campanas Rosas y se la vamos a volver a entregar para restaurar y que cumpla su función que es seguir tocando en la iglesia y llamando a la misa y a la oración», dijo el párroco.

Si bien, admitió que todavía no han hablado de cómo se procederá con el traslado a Alemania para restaurar su interior. La pieza tiene daños «muy serios» como consecuencia de haber utilizado «un badajo que no era el apropiado». Sólo en Alemania le pueden hacer un trabajo «muy especializado» de soldadura que la deje como nueva.

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