Más de medio siglo coronando Jaén

Vista del parador de Santa Catalina, décadas atrás. /IDEAL
Vista del parador de Santa Catalina, décadas atrás. / IDEAL

El Parador de Jaén cerrará sus puertas el día 1 para vivir una necesaria remodelación. No es la primera, en 1973 estuvo cinco años cerrado por obras

Lorena Cádiz
LORENA CÁDIZJAÉN

53 años acaba de cumplir el Parador de Santa Catalina, que concretamente abrió sus puertas el 9 de septiembre de 1965, aunque no sería hasta el 3 de enero de 1966 cuando se inaugurara oficialmente con la presencia de Carmen Polo de Franco. Más de medio siglo de vida de una obra que se gestó en plena dictadura y que pretendía subir a Jaén al carro del turismo, algo que, de alguna manera, se consiguió. El Parador de Jaén, situado junto a la fortaleza de Santa Catalina es uno de los más valorados de toda la red y sigue teniendo cifras de ocupación media del 90 por ciento, según los últimos datos aportados por Paradores de España. Pero, como en todo, los años no pasan en balde y el 1 de octubre tendrá que cerrar sus puertas, aproximadamente un año, para que se lleve a cabo una reforma y modernización de sus instalaciones.

A día de hoy el parador ocupa 7.000 metros cuadrados construidos en dos plantas, en las que se encuentra no solo la zona de hospedaje, sino también una sala de convenciones y cuatro salones con diferentes capacidades. Unas dimensiones muy diferentes a cuándo abrió sus puertas, en 1965 con siete habitaciones, a las que cuatro años más tarde se sumaron otras siete. No es la primera vez en su historia que el parador cierra por obras. Lo hizo para una reforma en 1973 (la única que ha vivido hasta ahora) y entonces tuvo que permanecer cinco años cerrado, hasta 1978, después de que dos de las empresas encargadas de llevar a cabo la obra dieran en quiebra. Eso sí, después de unas obras interminables, abrió de nuevo sus puertas ya con 37 habitaciones dobles y 8 individuales.

El edificio fue una iniciativa del entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, con el impulso decidido de los jienenses León Herrera y Esteban y Antonio García y Rodríguez-Acosta. Según relató en sus crónicas el ya ausente Vicente Oya Rodríguez, el primer proyecto fue el de una hostelería, que luego, con el tiempo, y las ampliaciones, se convirtió en el parador. Este proyecto data de los primeros años de la década de los sesenta. Fue redactado hacia 1963 y las obras se iniciaron en 1964. Situado en la parte derecha del Castillo, según se mira desde la ciudad, la edificación se levantó sobre una superficie de 9.187 metros cuadrados. Hubo de excavar sobre el monte y se movieron más de 7.000 metros cuadrados de piedra.

Adjudicadas las obras por 2,7 millones de euros, cuya ejecución se estima durante un año

El presupuesto inicial era de 18 millones de pesetas. Comprendía un comedor de 280 metros cuadrados, con capacidad para 200 personas, y un gran salón de 240 metros cuadrados. Se proyectaron, en principio, 7 dormitorios dobles y 7 dormitorios individuales, más una serie de servicios complementarios.

Sucesivas ampliaciones, hasta 80 plazas, se fueron haciendo con el tiempo. Durante las obras tuvo que cerrarse el establecimiento en varias ocasiones. En la última ampliación, de 1973, se invirtieron 165 millones de pesetas y el parador se abrió definitivamente el 18 de octubre de 1978, día de San Lucas.

La estancia de De Gaulle es una de las más comentadas, pero ha acogido otros ilustres

Cuando el próximo 1 de octubre el parador cierre sus puertas, se someterá a una intervención por la que, entre otras cosas, se construirán nuevas zonas de aseos, se mejorarán los cuartos de baño, la carpintería y parte de los tejados. Se renovarán los saneamientos, se reformará por completo la cocina y se cambiará toda la decoración. También habrá cambios en los sistemas de calderas para conseguir un edificio más sostenible y se construirá un ascensor para que la primera planta sea también completamente accesible. Hasta ahora las habitaciones de plena accesibilidad estaban en la planta baja, pero no había conexión con la primera, salvo por las escaleras. Eso quedará solventado.

Inversión

A comienzos de septiembre el Consejo de Administración de Paradores adjudicaba las obras de reforma del Parador de Jaén a Acciona Construcción SA por un importe de 2.730.611,10 euros, sin IVA. El plazo máximo de ejecución de las obras es de 289 días naturales, según se dijo entonces. Durante todo el tiempo que dure la intervención, el personal (más de medio centenar de trabajadores) sufrirán un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), cuyas condiciones han comenzado a negociarse ahora y deben de quedar claras antes de un mes.

La reforma del Parador de Jaén es una vieja promesa del ejecutivo central. De hecho, se anunciaron obras hace ahora una década. Se planificó una actuación bastante más ambiciosa que la que finalmente se va a ejecutar. El que era entonces director del Parador, Manuel Vieites, explicó que estaba prevista para 2010 una inversión de doce millones de euros para una remodelación integral del edificio, en la que se iban a construir doce habitaciones más (se pasaba de 45 a 57 habitaciones, un incremento de capacidad del 21%), unos baños árabes, o regenerar todos los servicios e instalaciones del inmueble. Se hablaba por entonces de un año y medio de obras.

Hubo algunas obras previas a la gran reforma como la remodelación de la piscina, las balconadas, la cubierta o los saneamientos, que sí se llegaron a ejecutar. Pero a pocos meses de la fecha de inicio de las obras se pararon. Por los recortes. Hasta ahora, con un proyecto menos ambicioso.

Historia

El castillo de Santa Catalina y su parador se pueden contemplar desde cualquier punto de la ciudad. Está situado en la cima del cerro de Santa Catalina, a 760 metros de altura y a sólo cinco kilómetros de la capital. El Parador se diseñó con la intención de igualar el aspecto militar y defensivo del conjunto arqueológico.

Sobre la fortaleza, según explican desde el propio Parador, distintas dataciones han confirmado la ocupación de este cerro desde, al menos, los cartagineses, pero los restos visibles más antiguos son los de la alcazaba árabe del siglo VIII. Esa importante alcazaba tuvo una característica forma alargada adaptada al cerro, muros de tapial y hasta doce puertas. Esa fortaleza más tarde conocida como el castillo viejo fue conquistada en el siglo XIII por los cristianos que, en siglos sucesivos, ampliaron la construcción por el lado este del cerro en dos recintos más: sobre el llamado alcázar de Abrehuí y, sobre todo, construyendo el castillo nuevo, llamado desde entonces de Santa Catalina.

En ese momento se levantaron las líneas de muralla que vemos ahora y hasta seis torres. En el siglo XV, y por orden del condestable de Castilla, Miguel Lucas de Iranzo, ambas fortalezas se unieron y se construyó la inmensa torre del homenaje de unos treinta metros de altura. Cuando cayó el Reino de Granada fue perdiendo su función militar y, poco a poco, se abandonó.

La fortaleza fue muy modificada a principios del siglo XIX durante la Guerra de Independencia cuando las tropas napoleónicas incendiaron una parte y construyeron nuevas edificaciones para hospitales, oficinas y caballerizas. Tras la derrota en Bailén la abandonaron después de bombardear parte del interior, de ahí el lamentable estado en el que llegó al siglo XX. El castillo pasó a ser propiedad municipal en 1948, y el Ayuntamiento cedió parte de los terrenos al Estado en 1964 para que llevara allí la obra del parador.

Personajes ilustres

A lo largo de estos 53 años de vida, han sido muchos los personajes ilustres que han pisado las instalaciones del Parador. Pero de entre todos ellos destaca la del ex presidente de Francia, el general Charles De Gaulle. Según explica el propio Parador en su página web, tras dejar la política, De Gaulle hizo en junio de 1970 un viaje por España, en el que recaló en la habitación número 13 del Parador de Santa Catalina desde el 9 hasta el 13 junio. En esos días recorrió algunos escenarios de la Guerra de la Independencia y se recreó con las magníficas vistas sobre el valle. La visita del político francés despertó una gran expectación por la fama que precedía al personaje y por lo curioso de la comitiva. Acompañado de un coronel cargado de mapas y compases, de su esposa, varios ayudantes y de una cama a medida (debido a sus grandes dimensiones), el grupo viajaba en dos citroën negros que fueron bautizados como los 'tiburones'. El general estaba preparando sus memorias pero también estaba muy interesado en conocer algunos de los escenarios de las guerras napoleónicas en España.

Otras visitas destacadas fueron las de los ahora Reyes eméritos, que visitaron el Parador cuando todavía eran Príncipes, el 16 de octubre de 1971. Como reyes lo hicieron el 8 y 9 de enero de 1990 y el 28 de junio de 1991. Por sus estancias han pasado también el Nobel Severo Ochoa y el tenor Alfredo Kraus, así como los ex presidentes Felipe González y José María Aznar. El Príncipe Felipe estuvo el 15 de abril de 2002.

 

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