Una mañana entre aplausos y balas

Una mañana entre aplausos y balas
L. V.

Intensa sesión de investidura del socialista Julio Millán como alcalde de la capital, con abrazos y felicitaciones por doquier, y discursos que escondieron tanto felicitaciones como dardos envenenados

Laura Velasco
LAURA VELASCO

Hay piropos de todo tipo. Los que sacan una sonrisa, los que halagan el físico, los que destacan el intelecto. Los que, dependiendo de quien los pronuncie, ofenden. Hay palabras que en sí no pueden calificarse como piropos, pero que en ciertas circunstancias parecen serlo. Eso fue lo que ocurrió ayer antes del comienzo del pleno de investidura de la Corporación Municipal en el Ayuntamiento de Jaén. «¡Alcalde, alcalde!», gritaban unos y otros a la llegada de Julio Millán, el socialista que desde ayer ostenta este puesto, a su llegada a la plaza de Santa María. Afiliados del partido, vecinos, miembros de asociaciones. Hasta los que pasaban por allí y se encontraron con el 'tinglao'. Lo de «¡alcalde!» no lo utilizaban como sustantivo, ni como cargo. Lo usaban como piropo. Él sonreía, agradecía. En su expresión se podía leer un 'no me creo aún mucho que esto esté pasando', como si lo tuviera tatuado en la frente. Y así, con más paradas que un Fórmula 1 y mucho derroche de sonrisas, alcanzó las puertas de la que será su nueva casa. Lo hizo cual estrella, recibiendo abrazos y felicitaciones de todo tipo. «Cuánto cariño le dan, habría que verlos a estos hace unos días si lo querían tanto...», murmuraba alguna mala lengua.

Las declaraciones

Una vez en el salón de plenos, el estrés en su máxima expresión. En el recinto no cabía un alfiler. Los periodistas, atentos al fondo de la misma, o exiliados a una sala de prensa, las pasaron 'canutas' para conseguir la mejor foto. Entre los asistentes, familiares de los concejales y rostros conocidos de los partidos. Cabe destacar que solo un exalcalde de Jaén estuvo presente en el acto: Miguel Sánchez de Alcázar Ocaña. Se recordó en varias ocasiones a los que han desempeñado anteriormente tal cargo, pero solo él lo escuchó en directo, sentado en primera fila.

Protocolo

El protocolo mandaba. Los concejales juraron/prometieron con la mano en la Constitución antes de ocupar su escaño. Y comenzó la votación. «Pueden ser elegidos los que encabezan las listas de los partidos. ¿Alguien no quiere presentarse?», preguntó Miguel Castro, de Ciudadanos, que al ser el concejal de mayor edad presidió la mesa. «Yo no me presento», respondió María Cantos, de la formación naranja. En su mirada podía leerse la larga jornada de ayer –mañana, tarde y noche-, con la balanza inclinada a un lado y al otro, según el momento del día. Pero acabaría inclinándose hacia el lado de la rosa roja.

Comenzó la votación, con el resultado esperado: 15 votos para Julio Millán (sus 11 concejales y los cuatro de Ciudadanos); ocho para el Partido Popular; dos para Adelante Jaén y dos para VOX. Sin sorpresas. Finiquitado el protocolo, comenzó el espectáculo. Primero, los aplausos. Comenzaron abajo, en la entrada del Ayuntamiento, donde aguardaron los que no pudieron acceder al interior. Un enorme bullicio alertó a la sala, sacándole la sonrisa a más de uno e incordiando a otros pocos. Los aplausos se trasladaron a la sala. Y comenzó el desfile de abrazos.

Lógicamente, Millán se dirigió primero a sus camaradas socialistas, visiblemente emocionados. Después, se situó al principio de la fila izquierda, encabezada por VOX. Besos, palmaditas en la espalda y 'enhorabuenas' por parte de los oponentes. Al llegar a María Cantos, quien ha tenido en su poder la llave del pacto, dos besos y apretón de manos, que escondía largas horas de quebraderos de cabeza. Al llegar al 'popular' Javier Márquez, abrazo con palmadas en la espalda incluidas. Puede que me deje llevar por la intensidad del acto, pero el sentimiento de cordialidad y cariño entre ambos parecía totalmente real. Tras recibir el bastón de mando, Millán ocupó por primera vez la presidencia, ese lugar en el que, si todo va bien, estará durante cuatro años.

L. V.

Y tras las felicitaciones, quedaron aparcadas las buenas caras y continuó el 'Juego de Tronos'. La primera en intervenir, Salud Anguita, de VOX Jaén, que fue la más breve. Fue concisa: «Quiero darle simplemente un consejo: tenga mucho cuidado con quien se pone al lado y con esos socios de Gobierno que tiene», le comentó a Julio Millán en relación al pacto que han alcanzado con la formación naranja. La frase que más repitió: «Estaremos vigilantes». A escasos metros, una María Cantos con sonrisa irónica, un gesto que sacó a relucir en más de una ocasión durante la mañana de ayer. En el pleno estuvieron presentes el marido de la dirigente de VOX, Matías Anguita, y sus hijos.

Después, turno para Adelante Jaén. Algo más extensa, Lucía Real, que exigió una corporación que «esté a la altura», y admitiendo que están «dispuestos a trabajar codo a codo con quien esté dispuesto a hacerlo». Y es que su formación podía haber tenido un futuro bien distinto, de no ser por el escaño 'robado' por VOX al PSOE al 96% de escrutinio en las Elecciones Municipales del 26 de mayo. El pacto PSOE-Adelante Jaén hubiese convertido el pleno de ayer en una sesión totalmente distinta.

Turno para María Cantos, una de las grandes protagonistas. Muy crítica en su discurso, dejó claro que no han llegado «para calentar sillones o gobernar sin ganas». Disparó a matar varias veces a los que han ocupado previamente la alcaldía de Jaén, afirmando que la ciudad ha recibido «poco cariño» de sus políticos. Hizo hincapié en que están aquí «le pese a quien le pese», afirmación que provocó muecas de disgusto, sobre todo, entre las filas 'populares' –véase Reyes Chamorro, una de las concejales del PP-. A la izquierda de Cantos, otro protagonista, sobre todo en días atrás: Francisco Díaz, número dos de Ciudadanos Jaén y autor del polémico audio de WhatsApp en el que incidía en que con el PP la gestión de la ciudad sería de Cs, entre otras consignas.

Y llegó el momento más tenso del acto: la intervención del ya exalcalde de Jaén, Javier Márquez. Lamentó que los alcaldes ahora «se eligen en Madrid», criticó a aquellos que «venden su dignidad al mejor postor» y calificó el discurso de María Cantos como «de tener 15 minutos de Bachiller». Durante sus más de 10 minutos de discurso, paradas forzadas debido a los aplausos efusivos de sus compañeros de partido. A Cantos le costaba esquivar las balas ante la dureza que mostró el 'popular', así que volvió a sacar a relucir una amplia sonrisa irónica. No sabemos cuánto tardó Márquez en preparar el discurso, pero lo cierto es que tuvo que hacerlo en poco tiempo. Si lo hubiese escrito en la tarde-noche del viernes, quizás las balas hubieran sido flores, ya que hasta el último momento estuvo en el aire el pacto PP-Cs.

Agradecimientos

Para acabar, Millán. Un Millán serio, un tanto nervioso. Reconoció que aún no se cree mucho esto de ser alcalde. En su discurso, mucho agradecimiento. Y una sorprendente ausencia de alusiones a la formación con la que compartirá gestión, Ciudadanos. Aunque suene a utopía, era necesario recordar esa Jaén con la que todos soñamos, «una ciudad con servicios públicos de calidad, ciudad acogedora, que tenga políticas sociales para quienes más necesitan».

L. V.

En precampaña, el ahora alcalde admitió en una entrevista con IDEAL que era muy de 'Juego de Tronos'. Ayer lo confirmó. Entre tanta bala y tan pocas flores, el socialista optó por recuperar una frase de la serie, y hacerla suya. «¿Qué une al pueblo? (...) Las historias. Nada es más poderoso. Vamos a escribir juntos la historia de Jaén», concluyó.

Después vinieron los aplausos, abrazos, besos, más abrazos, más besos. Foto de rigor en la escalera principal del Consistorio. El Himno de Jaén sonó. Algunos cantaron, otros se limitaron a sonreír. Porque no se lo sabían, o porque no creen que tengan buena voz como para entornala, quién sabe. Después, e Himno de Andalucía. Lucía Real, con el puño en alto. Para finalizar, el himno de España. No tiene letra, así que aquí no podemos juzgar. Todos sonrientes. El acto se dio por concluido, y el vaivén de felicitaciones, despedidas, 'enhorabuenas' y 'qué injusto todo' se repitió. Eran cerca de las 14:00, dos horas después del comienzo del pleno, pero no fue hasta las 14:30 cuando Millán bajó entre las callejuelas del casco antiguo con su familia y amigos. Sin arriesgarme con los spoilers –nunca se sabe el ritmo que lleva la gente con las series-, el socialista acaba de sentarse en el trono de hierro. Con suerte, durante cuatro años. No serán fáciles, pero él mismo lo reconoció: la historia de Jaén debe ser escrita por todos. Él ya forma parte de ella.