Una maestra de la batuta con 25 años

Amadora Mercado, de 25 años, es natural de Bailén/IDEAL
Amadora Mercado, de 25 años, es natural de Bailén / IDEAL

Ya cuenta con una dilatada experiencia al frente de las bandas: esta bailenense rompe con la imagen que la sociedad tiene del director de orquesta: es joven y es mujer

Laura Velasco
LAURA VELASCO

La imagen que todos tenemos de un director de orquesta -al menos los que divisamos esta profesión a lo lejos sin haber entrado de lleno en ella- es la de un hombre, de mediana edad, o quizás incluso un poco más mayor. A lo que no estamos tan acostumbrados es a que la que mueva la batuta sea una mujer... y joven. En concreto, 25 años. Es la edad de Amadora Mercado (Bailén, 1994), quien ya se ha hecho un hueco en este interesante pero complicado panorama musical.

Empezó con ocho años estudiando piano en el Conservatorio de Música de Bailén. El instrumento no acababa de convencerla, por lo que cuando acabó Grado Elemental decidió pegar el salto al clarinete, «un acierto total», según explica. Al finalizar Grado Medio, logró acceder al Grado Superior de Dirección de Orquesta en el Conservatorio de Málaga, una especialidad que destaca por las poquísimas plazas que oferta al público. Amadora se hizo con una de ellas -de seis que entraron lograron acabar tres- y en junio del año pasado finalizó su formación. «Con el clarinete empecé a tocar en bandas y orquestas y la figura del director me llamaba mucho la atención, cómo movían los brazos, me daba curiosidad y me dije: a por ello», relata.

Y no le fue nada mal: ha sido reconocida por la Fundación Musical de Málaga con el XIII Premio al mejor expediente del Conservatorio Superior, con una nota final de 9,65 en la carrera. Los 30.000 euros del galardón irán destinados íntegramente a su formación. No lo tiene claro aún, pero estudiar en un conservatorio extranjero está entre sus opciones. «La noticia me dio muchísima alegría y orgullo, de ver que hay gente que premia el trabajo de toda una vida, de renunciar a tantas cosas y que al final tenga recompensa», incide.

Todavía no había acabado la carrera cuando empezó a moverse, a tocar puertas. Comenzó a ir de directora invitada a varias orquestas. Y no, esa figura no se traduce en apoyar a un director principal: más bien es dirigir a un grupo durante una actuación de forma puntual, asumiendo todo el poder que le otorga la batuta. «Es necesario que te conozcan, así que hablando con unos y otros a veces surge la oportunidad, aunque también te cierran muchas puertas. Al final se trata de que suene tu nombre, y en ese sentido no me ha ido mal», admite.

Efectivamente, la vida (laboral, al menos) le ha sonreído a la joven bailenense. Acabó sus estudios el 11 de junio de 2018, y seis días antes, el 5, ya tenía trabajo, justamente en una banda con la que ya había colaborado previamente. Ese bombo de la lotería al que algunos llaman destino. «Había conocido a la gente antes, gané un concurso y pude dirigir la banda. Supe que necesitaban director y me entrevistaron a mí y a más gente, y finalmente entré como directora titular de la banda de la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de la Oliva, de Salteras (Sevilla)», explica.

Primera mujer

Así, se convirtió en la primera mujer que dirige una banda procesional en la Semana Santa de Sevilla. Un mérito por el que se le han dado muchas palmaditas en la espalda, un gesto que no acaba de entender, ya que debería, a su juicio, estar normalizado. «Me lo tomé muy normal, sin más. Fue el bombo que le dieron los medios de comunicación más de lo que yo he sentido, puede ser algo histórico o anecdótico, pero sí que he estado en el punto de mira», recalca.

Sin embargo, reconoce que el papel de la mujer en este sector no es el que merece. «En nuestra sociedad los hombre se han llevado siempre todos los puestos de trabajos de 'líderes', aquí pasa igual. En algunos ámbitos se avanza antes, en otros después, pero hasta que haya el mismo número de hombres y mujeres aún queda. No me ha resultado más difícil llegar aquí por ser mujer, pero no conseguiremos avanzar hasta que en España se mire por la formación de las personas, independientemente de si son hombres o mujeres», aclara. Y para el que se lo esté preguntando -o quizás soy yo la única analfabeta en este sentido- lo del director/a varía según la banda. Es decir, en las de cornetas y tambores, las habituales en la Semana Santa de Jaén, el director va dentro, tocando un instrumento como uno más. «En la que dirijo en Sevilla tienen más instrumentos, es más completa, y yo voy dirigiendo, no termino de mover la mano en la procesión pero tengo que estar pendiente de la organización, de lo que se toca, de que cada uno esté en su sitio», explica.

En resumen, el director de orquesta es aquel que sabe un poco de todo. Para llegar a serlo hay que saber tocar algún instrumento, como es lógico. Amadora dominaba el clarinete y sabía piano, pero después ha continuado estudiando violín y otros que se ha ido encontrando en las asignaturas de la carrera. Pero el más esencial es, sin duda, el piano. «Permite tocar muchas cosas a la vez con una sola persona, y ayuda a desenvolverte y a acompañar a cantantes, es un instrumento clave», explica.

Aunque su vida siempre estuvo ligada a la música, Amadora contaba con ese plan B al que se sienten obligados los artistas cuando no saben si podrán vivir de su vocación. «Siempre te dicen: estudias música, ¿y qué más?», lamenta. Estudió dos años de Estudios Ingleses, pero lo dejó cuando accedió al Grado Superior en el Conservatorio. «Llevaba toda la vida compaginando estudios y música, y era muy complicado. Yo quería dedicarme 100% a eso y tuve que decidirme», recuerda. Y es que compaginar vida escolar y artística no es nada fácil. La joven admite que lo ha «llevado bien», pero a veces «se hacía duro»: había que renunciar a mucho. Por otra parte, aporta grandes alegrías. Muchos de sus amigos, por ejemplo, salían de las bandas en las que tocaba, ya que pasaba gran parte de su tiempo en ellas. «Me ha compensado el esfuerzo, hay que arriesgar. Es una carrera de 14 años y hay que aguantarlos», insiste.

Aunque a la bailenense le ha ido de perlas, lo cierto es que el sector musical en España no pasa por su mejor momento. «Está mal, se apuesta poco por la cultura, en los colegios se quitan horas de estudio de Música, y las bandas municipales tienen muchos problemas, no reciben la ayuda necesaria, les quitan plazas y trabajan en malas condiciones. Es un poco todo», lamenta. Más concretamente, en Jaén le cuesta encontrar oportunidades, y afirma que no ha conseguido dirigir apenas nada. «Hay interés en el público, pero deberíamos educar más para que esa curiosidad aumente», destaca. Vivir de la música no es tarea sencilla. Será más fácil, a su juicio, si consigues un puesto como profesor, siendo funcionario, que si eliges la vida del autónomo. «En ese caso es muy complicado», recalca.

Como en cada una de las entrevistas de la sección 'Jóvenes Talentos', le pregunto a Amadora Mercado por el consejo que le diría a alguien que se plantea ser director de orquesta. «Siempre le doy el mismo tanto a niños como a mayores: que luchen por sus sueños, si quieren ser eso solo hacen falta ganas, constancia y trabajo, todo se puede conseguir, nada es imposible», manifiesta. Si el consejo tuviera que dirigirlo a la Amadora Mercado adolescente, simplifica aún más el mensaje: «que siga su instinto. Fui valiente y acerté», concluye. El mundo, sin lugar a dudas, lo mueven valientes como ella.