La Legión escolta a la Buena Muerte

Espectacular salida del Cristo de la Buena Muerte de la Catedral de Jaén./CÉSAR CARCELÉN
Espectacular salida del Cristo de la Buena Muerte de la Catedral de Jaén. / CÉSAR CARCELÉN

Por tercer año consecutivo, el Tercio Duque de Alba imprimió aún más vistosidad a la procesión | La hermandad decidió también adelantar la hora de su salida por la amenaza de lluvia, que no impidió su estación

ANTONIO ORDÓÑEZJaén

El Miércoles Santo de la capital se dibujó muy diferente al de los días previos. Desde muy temprano, la mirada de los fieles estaba puesta en el cielo. A mediodía ya estudiaban las cofradías que tenían fijada su estación de penitencia en esta cuarta jornada de la Pasión jienense la posibilidad de adelantar su salida, pues las previsiones fijaban la medianoche como la hora en la que el agua podría hacer acto de presencia. Y así fue finalmente, las hermandades decidieron salir a procesionar antes de la hora fijada, y en algunos casos acortar sus itinerarios para poder realizar su estación de penitencia con la mayor seguridad y menor riesgo.

A las 17.00 de la tarde, en la Catedral, la Real Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, Cristo Descendido de la Cruz y Nuestra Señora de las Angustias estaba valorando ese cambio en el horario de salida. Así, anunciaron que de momento continuarían con la agenda fijada, celebrando la tradicional misa antes de la salida procesional, oficiada por el deán del templo catedralicio, Francisco Juan Martínez Rojas, y el capellán de la cofradía, Manuel Carmona. Sobre las seis de la tarde, el hermano mayor de la cofradía anunciaría que efectivamente, se iba a adelantar media sobre la hora prevista. Así, mientras todo se preparaba en la Catedral, el Tercio Duque de Alba II de la Legión encarrilaba la calle Bernabé Soriano para dirigirse hacia la plaza de Santa María, donde presentaría sus respetos al Cristo de la Buena Muerte, al que acompañaría durante todo su recorrido procesional.

En la plaza de Santa María, y en las calles aledañas, no cabía un alma. Nadie quería perderse la salida procesional de esta querida cofradía, que si bien siempre ha contado con el respaldo de los fieles jienenses, en los últimos tres años, con la incorporación de los legionarios al desfile, ha ganado aún más adeptos y curiosos. A las seis y media de la tarde en punto se abría la Puerta del Perdón de la Santa Iglesia Catedral. Minutos después aparecía en la plaza la Cruz de Guía y los primeros integrantes del cortejo. Los legionarios formaban frente al templo, con seriedad y respeto, a la espera de la salida de su venerado Cristo. Un temido viento se arremolinaba en Santa María, y el cielo mostraba una gran nube que cubría el centro de Jaén. Pero había mucha esperanza puesta en que todo saliera como se anhelaba, y que al adelantar el horario de salida se evitase procesionar bajo el agua. Faltaban 15 minutos para las siete cuando se adivinaba que el de la Buena Muerte se acercaba para encontrarse con esos centenares de fieles que le esperaban en la calle. Las cornetas del Tercio Duque de Alba II de la Legión comenzaban a calentar ,y mientras los fieles se sumían en un respetuoso silencio -únicamente roto por los hermanos que dentro del templo entonaban sus sentidos 'vivas'- la imagen del crucificado (obra de Jacinto Higueras, 1926) asomaba por la Puerta del Perdón. En cuanto la legión comenzó a cantar su popular canción y el de la Buena Muerte asomaba por completo a esta querida plaza jienense, un aplauso desmedido se escuchó entre los devotos jienenses. El Cristo de la Buena Muerte ya estaba en la calla para hacer aún más hermoso el Miércoles Santo de la capital.

Majestuosidad

El paso de la Buena Muerte recorrió majestuoso y elegante la plaza de Santa María, precedido por los legionarios, que marcharon al unísono, para deleite de los fieles allí convocados, que no podían dejar de sorprenderse con su buen hacer, y de grabarlos y fotografiarlos con sus móviles y cámaras. A las siete de la tarde el Cristo ya encarrilaba la calle Campanas, pero aún quedaban muchos momentos intensos que vivir en la plaza de la Catedral. Primero con la salida procesional de Cristo Descendido de la Cruz (Víctor de los Ríos Campos, 1959), que saldría pocos minutos después para despertar la emoción de los fieles devotos de este paso, que a pesar del peso que tienen que soportar los hermanos que lo cargan, no desmereció en elegancia y sentimiento mientras atravesaban la plaza jienense. Y un poco después le llegaría el turno a la imagen de Nuestra Señora de las Angustias (obra de José de Mora, siglo XVIII), que recibió el aliento de todos los allí presentes. La hermandad de la Buena Muerte ya estaba en la calle, y todos los implicados en este desfile penitencial tenían clavada en su alma la más profunda emoción y el sentir más sincero, para que todo fuera como deseaban, y pudieran mostrar en su ciudad como la Buena Muerte es una de las hermandades que hacen especial esta Semana Santa de Jaén.