La joven que nació iliturgitana y periodista

La periodista Flora González, de 33 años, es natural de Andújar. /IDEAL
La periodista Flora González, de 33 años, es natural de Andújar. / IDEAL

La 'chica del tiempo' de Cuatro es mucho más que eso: una comunicadora todoterreno que no deja de formarse y que lleva por bandera a su Andújar natal

Laura Velasco
LAURA VELASCOJAÉN

Ella nació mujer, de Andújar y periodista. Todo junto. La profesión la escogió cuando aún estaba en la barriga de su madre, o quizás mientras aprendía a caminar o cuando probó el primer potito, pero fuese cuando fuese la escogió. Al menos así se siente Flora González López (Andújar, 1985), una comunicadora todoterreno que no ha parado de reinventarse.

Ante todo, ha sido muy precoz. Con solo 15 años empezó en Radio Andújar, en un verano del año 2000, y repitió otros dos años más. Estaba encantada. «Me regalaron para mi Comunión un cassette donde podía poner una cinta para reproducir música y otra para grabar a la vez, y yo hacía programas de radio y entrevistaba a mi familia», recuerda la iliturgitana, que bromea con que su madre estaba «harta» de tanto programita. Es lo que tiene tener una hija curiosa.

Estudió Periodismo en Sevilla, tras lo que pasó a trabajar en el gabinete de comunicación del Ayuntamiento de su pueblo, donde se dio cuenta de que la política no era lo suyo. Ahí fue donde apareció el máster en comunicación de moda que cambiaría su rumbo. «Me vine a Madrid por un año, pero la ciudad me encantó y me quedé», destaca. Hizo seis meses de prácticas en Yo Dona, trabajó un año en GQ y otros cinco años cumpliendo, literalmente, un sueño: formar parte de la revista Vogue. «En este tiempo aprendí más de lo que voy a aprender en toda mi vida. Escribía de todo: ropa, viajes, joyas, belleza, comida, niños...», apostilla. Su interés por no dejar de aprender la llevó a matricularse en el Grado de Historia del Arte por la UNED, formación que a día de hoy sigue cursando. «Lo hice para entender bien la arquitectura, las referencias artísticas de diseñadores... El nivel de exigencia es muy alto, tienes que saber de todo. Cuando ves un desfile y tienes que escribir una crónica a los cinco minutos lo tienes que tener en la cabeza, ver la colección y saber en qué está inspirada», explica.

En los últimos años, Flora ha desarrollado más que nunca su faceta televisiva. Primero, en el canal Non Stop People de Movistar+, donde pasó cerca de tres años inmersa en el sector de la moda. Lo estuvo compaginando con presentar el tiempo en Telecinco hasta que tuvo que centrarse en Mediaset: las 24 horas de su día no daban para más. Ahora ha pasado a Cuatro, donde también ofrece la información del tiempo. «No hago solo eso, somos un equipo de personal de informativos, lo mismo presentamos los deportes que cualquier otra sección», explica. Después de pasar por prácticamente todos los formatos existentes para el periodismo, la iliturgitana se queda con la televisión. «Me gusta porque permite añadir comunicación no verbal: gestos, miradas, sonrisas... te conecta mucho», añade.

Lo de 'chica del tiempo' no se lo dicen. Le dicen más eso de 'chica del tiempo de Andújar', y le encanta. No es para menos: siempre que puede habla de su pueblo y le encanta que la relacionen. Consciente de que es más visible desde que le dice a los espectadores si sacan el paraguas o se plantan el bikini, cree que «tristemente la sociedad le da mucho más reconocimiento a la pantalla que a lo que hay detrás». «Una publicación impresa puede tener mucha más elaboración, pero quizás no se valora tanto», opina.

Redes sociales

Su trabajo no se limita a los medios de comunicación -que no es poca cosa. Hay unas herramientas que más que formar parte de su vida, están en simbiosis con ella: las redes sociales. «Me gusta contar mi día a día en esa comunidad que es Instagram, le contesto a todo el mundo y pongo lo que me gusta: ropa, restaurantes, tratamientos nuevos... Creo que el papel de 'influencer' -palabra que odia- está perdiendo credibilidad, no todo vale con tal de ganar likes. No es un mundo tangible, no existe, no es una felicidad real, aunque la gente lo crea. Sí puede ser un trabajo y debe dignificarse y regularizarse», comenta. Con más de 55.000 seguidores en Instagram, no le da vértigo porque la mayoría de mensajes que recibe «son bonitos». Además, no llegó a esa cifra de la noche a la mañana. Más bien fue una carrera de fondo. «Alguna vez me ha escrito gente de malas y yo le he escrito de buenas preguntándoles por qué hacen eso. Pueden tener un mal día o acabarse de divorciar, y los he acabado convirtiendo al lado bueno -bromea-. Se refugian en el anonimato para pagar sus enfados con otros», indica.

¿Se puede vivir de las redes sociales? Flora cree que, como en cualquier sector, «depende de quien seas». En este sentido, ejemplifica con que Chiara Ferragni es a Instagram lo que Cristiano Ronaldo al fútbol. Una máquina de generar dinero. «Esta chica factura 20 millones de dólares al año, pero me preocupa que el mensaje que se esté transmitiendo es que todo el mundo puede vivir de las redes y de Youtube», añade.

Flora González mantiene una estrecha relación con su Andújar natal y participa con regularidad en actos públicos, desde presentando una gala solidaria hasta una revista, pasando por ser pregonera de una cofradía. «De Andújar me gusta todo: el clima, la gente, el pueblo, la gastronomía, los recuerdos... Recibo cariño todos los días, siempre hay algún paisano que me dice que le enorgullece verme en televisión, me llena el alma», explica emocionada.

Romería

Como buena iliturgitana, vive intensamente la Romería de la Virgen de la Cabeza, donde presume de su buen gusto por la moda con espectaculares trajes de flamenca. «Mi madre es modista y nos los hace a mis hermanas y a mí, ya tengo el de este año», apostilla. Su Instagram es una ventana al mundo de la romería, y admite que los que más se sorprenden por la tradición son los de fuera de España. Aquí, asegura, es raro no conocerla. En su tierra, además, se celebra el consolidado evento de Andújar Flamenca, que «ha ido cogiendo fuerzas y ya es referente internacional». Un motivo más para presumir de pueblo, aunque a Flora ya le sobran.

Siempre que entrevisto a estos 'Talentos de Jaén' les repito dos preguntas. Las respuestas son tan variadas como curiosas. La primera, un consejo a alguien que quiere dedicarse a lo suyo. «Si quieren ser periodistas que se lo piensen dos veces, el periodismo está sufriendo una crisis de valores e identidad muy fuerte. Si tras pensarlo todavía quieren serlo, que sean cabezones y no acepten el primer 'no', que no tengan miedo, yendo de frente pueden llegar lejos», indica la comunicadora.

La segunda pregunta es qué consejo le daría a su 'yo' adolescente. A esa Flora que a los 15 años se enamoraba de la radio en una emisora local. Entre risas, contesta: «que no tuviera tanto pavazo». Pavazo aparte -es propio de la edad, no podemos juzgarla-, cree que le diría que aprendiese de los errores, ya que es «como más se aprende». «Cuando las cosas no salen bien con 20 años nos enfadamos, con 30 entendemos que de lo malo es de lo que más se saca», añade. A juzgar por su carrera profesional, la de la iliturgitana ha sido una sucesión de aciertos que, además, parece no tener fin. Larga vida a las vocaciones que nacen en la barriga de mamá.

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