«La golpeé porque es que ella no se callaba»

«La golpeé porque es que ella no se callaba»

El acusado de intentar matar a su mujer con una llave grifa declara que lo hizo porque no quería que se enterara el vecindario de discusión que estaban manteniendo

EUROPA PRESSJaén

El acusado de intentar matar a su mujer golpeándola en la cabeza con una llave grifa en Andújar (Jaén) ha dicho ante el tribunal que le juzga en la Audiencia de Jaén que lo hizo porque «no se callaba» y no quería que se enterara el vecindario de discusión que estaban manteniendo.

«La golpeé porque es que ella no se callaba. Perdí los papeles», ha declarado J. A. E. B. durante el juicio, al tiempo que ha añadido que sólo le dio una vez con la llave en la cabeza y luego arrojó la herramienta al suelo al ver lo que había hecho.

El origen de la discusión fueron los 3.500 euros que ella había cogido días antes para poder ir a visitar a su familia en su país de origen. «La culpa fue mía porque le pregunté cuándo iba a devolver el dinero y sabía lo que se avecinaba», ha dicho el acusado.

Ha explicado que se casó con ella en régimen de gananciales en 2011, pero que antes de suceder los hechos llevaban un año de muchos gastos y «la vaca ya no da tanta leche» como para mantener ese nivel, de ahí que le pidiera explicaciones por los 3.500 euros que había retirado para viajar a su país.

Ha añadido que en su vida «nunca» había golpeado a una mujer y que esta vez lo hizo porque no quería «un escándalo» en el vecindario y después de haberle dicho «mil veces» que se callara. La ya exmujer del acusado, puesto que ya tiene la sentencia de divorcio, ha declarado protegida por un biombo y ha señalado que ese día J. A. E. B. le pidió que sacara los botes de debajo del fregadero para limpiarlo.

Fue en ese momento cuando, estando agachada, recibió un fuerte golpe en la cabeza. «Pensé que se me había caído la cocina encima», pero al levantarse recibió un segundo golpe y un tercero y ya se dio cuenta de que «era mi marido que me estaba pegando».

«Me decía que nadie me iba a salvar y me preguntaba por el dinero», ha señalado, al tiempo que ha apuntado que aunque estuvieran casados en régimen de gananciales, era él el que tenía el control del dinero que se gastaba y en lo que se gastaba, de ahí que se molestara cuando ella le comunicó que había cogido 3.500 euros para ir de visita a su país.

«Este hombre me ha matado en vida», ha dicho la mujer, al tiempo que ha añadido sentir «mucho miedo» de que salga de prisión y «venga a por mí». Los hechos, según mantiene el Ministerio Fiscal, se remontan a marzo de 2018 cuando el acusado había discutido con su mujer después de que ésta sacara de la cuenta 3.500 euros para viajar a su país de origen.

El 2 de marzo de 2018, J. A. E. B., «con un claro ánimo de acabar con la vida de su mujer» pidió a ésta que sacara todos los productos de limpieza del fregadero para arreglarlo. De esta forma, la mujer que «no quería discutir más, sin pedir ningún tipo de explicación empezó a sacar dichos productos de limpieza del fregadero teniendo que arrodillarse para dicha tarea«.

Así, «una vez estaba agachada y de espaldas, el procesado con claro ánimo de acaban con su vida y utilizando una llave grifa de 27 centímetros de longitud la golpeó insistentemente en tres ocasiones en la cabeza sin que lograra matarla».

A consecuencia de dicha agresión, la mujer sufrió un traumatismo craneoencefálico, una herida inciso-contusa de 3,5 centímetros de longitud que requirió cinco puntos de sutura. Según recoge el Ministerio Fiscal, estas lesiones «pusieron en peligro la vida de la perjudicada por los golpes recibidos en la región craneal».

Los hechos han sido calificados por el Ministerio Fiscal como un delito de asesinato en grado de tentativa por el que le reclama 13 años de prisión y prohibición de acercarse o comunicarse con la víctima por un periodo de diez años por encima de la pena de prisión que resulte impuesta.

Además, desde Fiscalía se le reclama una indemnización de 2.140 euros por las lesiones sufridas y 6.000 euros más por los daños morales, dinero que, según la defensa, ya ha sido abonado y depositado en cuenta.

Por su parte, la acusación particular reclama la misma pena de prisión, mientras que la defensa rechaza el cargo de intento de asesinato y defiende que los hechos sean calificados como lesiones agravadas. El acusado permanece en prisión preventiva desde que ocurrieron los hechos a la espera del resultado del juicio.