Tenemos que estar preparados

No olvido el optimismo de hace dos años, cuando los precios, si no recuerdo mal, llegaron esos mismos días de la Feria Internacional a los cuatro euros por kilo en origen

De cara a la situación del sector, lo mejor para el agricultor es estar preparado. /IDEAL
De cara a la situación del sector, lo mejor para el agricultor es estar preparado. / IDEAL
LUIS CARLOS VALERO Gerente y portavoz de Asaja-Jaén

Mucho me temo que este año el ambiente de Expoliva no va a ser el mismo. No olvido el optimismo de hace dos años, cuando los precios, si no recuerdo mal, llegaron esos mismos días de la Feria Internacional a los cuatro euros por kilo en origen. El aceite de oliva sí que era oro en ese momento. El sector sonreía. Aplaudía. Y, como siempre, el 'agorero' de Luis Carlos Valero (el pesimista… por no nombrar algunos otros adjetivos que han vertido sobre mí en este tiempo) lanzaba un mensaje de precaución y contrario al de la masa.

Como voz de ASAJA-Jaén, lo único que afirmé entonces, convencido antes y ahora de que era lo mejor para el agricultor, era que había que estar preparados. Que los cuatro euros, los tres o, incluso, los dos euros y medio por kilo de aceite, no iban a ser eternos. Que ni siquiera durarían demasiado. En años de buenos precios, dije, lo que había que hacer era invertir. Gastar para que producir nos saliese más barato. Para ser competitivos. Para ser modernos. Para reconvertirnos y estar preparados en tiempos difíciles.

El que me hiciera caso y siguiera ese camino, hoy en día estará aguantando mucho mejor que el resto la crisis de precios. Porque la crisis está ahí y los precios son los que son. Hay aún demasiado aceite por vender y el mercado se sigue resintiendo. La cosecha nos ha sido favorable, pero no así el comportamiento de un mercado demasiado susceptible.

El pasado octubre, cuando se presentó el Aforo de Aceite de Oliva y Aceituna de la Junta de Andalucía, también vaticiné lo que ahora sufre el sector sobre sus espaldas. Y también en ese momento tuve que aguantar las críticas de tantos y tantos. Y leer en prensa barbaridades como que la cosecha iba a disminuir tantas y cuántas toneladas… No sé si los que lo dijeron en ese momento lo hacían por engañar al sector, por desconocimiento, por inconsciencia o por un conjunto de todo. Pero lo hicieron. Y la hemeroteca es un bien valioso que no debemos olvidar tan fácilmente.

Y hemos llegado a un mes de mayo con precios en los que producir aceite ya no es rentable. La situación es la que es. Lo hayamos adivinado o lo hayamos negado cual Judas, lo que debemos hacer ahora es buscar soluciones. ¿Cuáles son estas soluciones? No es sencillo, desde luego que no. Lo primero, es eliminar los mantras:

-El mantra de los precios del aceite en Italia: Sí es cierto que los datos de precios que nos ofrecen los organismos italianos nos muestran un virgen extra a casi el doble de precio que el español. Pero ese aceite es minoritario, anecdótico. No hace mercado. El grueso del aceite que venden los italianos se vende a precio de mercado internacional. Incluso el que nos compran a los españoles.

-El mantra de los datos mundiales: escudarse en que habrá más o menos aceite a nivel mundial puede ser un arma de doble filo, ya que estos datos no se aforan con la exactitud de los aforos españoles y las correcciones que sufren los datos a lo largo del año son numerosas.

-El mantra de la autorregulación: nos escudamos en mecanismos de autorregulación que nos e aplican cuando la realidad es que, a día de hoy, la sequía es la única medida de autorregulación que existe en el mercado, por duro que pueda parecer.

-El mantra de buscar siempre un culpable antes de mirarnos a nosotros mismos y nuestra ineficacia a la hora de regular los mercados.

Mantras que suponen una losa al sector y a una provincia que languidece en una muerte lenta y dolorosa. Mantras que ocultan intereses de gente que, en la mayoría de las ocasiones, es ajena al sector.

Líneas claras

Frente a esto, hay varias líneas que deben dejarse claras:

-La primera: la verdad. En lo referente al mercado del aceite de oliva, siempre hay que ir con la verdad por delante. Informar de lo que hay para que cada uno tome las decisiones adecuadas. Tapar o maquillar datos no ayuda a nadie a la larga.

-La segunda: Autorregulación. Es fundamental que puedan utilizarse mecanismos de autorregulación del mercado. No me refiero a regulación de precios, porque todos sabemos que el Tribunal de la Competencia estaría deseoso de echarnos el guante. Pero sí es necesario que, a través de la Extensión de Norma, se pueda retirar aceite del mercado cuando sea necesario. Las diferentes administraciones deben apostar por este tipo de políticas. Y por medidas que permitan una estabilidad de precios que es buena para todos. Las especulaciones, para otros.

-La tercera: Internacionalización. Hay que pensar en clave de mercado global. Ya está bien de mirarnos el ombligo. El aceite de oliva se mueve ya en términos internacionales y es lo que debe de tenerse en cuenta en las decisiones de compraventa.

-La cuarta: Concentración. Sólo unidos dejaremos de ser vencidos. El sector productor del aceite de oliva sigue atomizado y lucha contra unos pocos comercializadores internacionales que, ellos sí, saben cómo unirse para influir en el mercado.

-La quinta: Modernización. Lo repetiré una y mil veces. Debemos de reconvertirnos, modernizarnos, abaratar costes y ser competitivos. El 40% del aceite mundial ya se produce en un 30% de superficie de olivar intensivo y semi-intensivo. Lo dice mi amigo Juan Vilar, uno de los que también habla claro al sector. Por mucho que cerremos los ojos y no queramos ver, ésta es una realidad que ya está aquí y que seguirá avanzando inexorablemente. De poco valdrá el 'olevoto jienense' cuando la provincia pase a engrosar las lista de la llamada España vaciada. La despoblación también está llegando lentamente a nuestra tierra. Es un mal que nos atañe tanto como esa famosa 'La Nada' de 'La Historia Interminable' y que, en este caso, no se arregla con Fantasía, sino con una buena dosis de Realidad.