Enredados con el ADN

Un agente de la Policía Científica extrae restos biológicos de un arma en una imagen de archivo./IDEAL
Un agente de la Policía Científica extrae restos biológicos de un arma en una imagen de archivo. / IDEAL

Crímenes, agresiones sexuales o casos de interés ecológico como la muerte de un lince están pendientes de los resultados El atasco en los laboratorios que hacen las pruebas retrasa la instrucción de casos

J. E. P.JAÉN

El juzgado de Instrucción 4 de Jaén ha decretado el archivo provisional de las actuaciones que se seguían para aclarar la muerte de una mujer de 95 años que fue encontrada sin vida en agosto pasado en su casa, en Jaén. Hubo sospechas de que su hijastra pudo estar involucrada. Sospechas que llevaron a su detención incluso. Durante meses el juzgado la mantuvo en situación de investigada. Había unos restos de ADN encontrados bajo las uñas de la anciana y la Justicia quería cerciorarse de que no eran de la hijastra, lo que la hubiera incriminado. Sin evidencias, a la jueza no le quedó otra que archivar. Aunque para tomar la decisión tuviese que esperar durante meses a las pruebas de ADN.

Los análisis de ADN que encargan los juzgados jienenses se hacen en los laboratorios del Instituto Nacional de Toxicología de Sevilla. Varias fuentes consultadas tanto en el mundo de la administración de Justicia como en las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado coinciden en que los retrasos son notables. Sin embargo, dado el peso que el ADN tiene como prueba, se considera imprescindible pedir la prueba en numerosas ocasiones.

El de la muerte de una mujer en su casa este verano no es el único que ha estado colgado del ADN. El mismo juzgado investiga desde hace ya más de un año a un joven por una supuesta violación durante la feria de San Lucas de 2017. El joven fue detenido y enviado a prisión por un tiempo. Luego quedó en libertad a la espera de que concluya la instrucción de la causa. Que según indican fuentes cercanas al caso está también pendiente de una prueba de ADN solicitada para confirmar que mantuvieron relaciones sexuales que según el joven fueron consentidas y que según testigos no lo fueron tanto. De nuevo el ADN atasca un caso.

Crimen de Sagrada familia

Otro de los casos que más interés público despertaron en Jaén en los últimos años también pasó bastantes meses a la espera del resultado de pruebas de ADN. Es el procedimiento que se sigue contra Octavio S.R. por la muerte de la joven Ángela en el piso que tenía alquilado en la calle Sagrada Familia de Jaén.

En 2011 la Policía cerró el caso con la convicción de que el único implicado, Raúl, había muerto al caer desde la ventana de un cuarto piso por donde intentaba burlar a la Policía. Sin embargo, cinco años después los sistemas de alerta saltaron al detectarse que el ADN de los restos encontrados en una prenda de Ángela coincidían con los que había aportado un investigado por extorsionar a una mujer para mantener relaciones sexuales con ella en Guadalajara. Ese hombre era Octavio, el anterior inquilino del piso.

En el mundo judicial y de las fuerzas de seguridad se lamentan los retrasos

El colombiano ya había sido investigado por la Policía en los días posteriores al crimen. Detectaron contradicciones en su declaración. Se pensó que conocía a Raúl, por asuntos de drogas supuestamente, a pesar de que él lo negó siempre. Y él tenía llave del piso donde había vivido y donde dormía Ángela cuando su asesino entró a la vivienda. Contra Octavio no se halló nada sólido. Hasta que una muestra de ADN lo incriminó.

Permanece desde entonces como investigado por el juzgado de Instrucción 1 de Jaén. Pero en el piso se hallaron otros restos de ADN distintos. Se mandaron analizar para ver si corresponden a otras personas ya fichadas o a alguien que pueda estar relacionado con el caso. La instrucción estuvo parada a la espera de esta prueba. Los resultados llegaron con resultado negativo. Ahora la instrucción espera el resultado de unas pruebas informáticas.

Uno de los casos más curiosos pendientes de pruebas de ADN es el de las diligencias que se abrieron el año pasado en el juzgado de Instrucción 2 de Jaén por la muerte de un lince atrapado por un lazo en un coto de caza. En el lazo se hallaron restos de ADN humanos, que se mandaron al laboratorio para su análisis. El juzgado decretó el archivo provisional de las actuaciones para no agotar los plazos procesales, mientras llegan los resultados. Si las muestras coinciden con las de alguno de los sospechosos, habrá caso. Si no es así, el archivo será definitivo.