El duende flamenco tiene voz de mujer

Blanca la Almendrita, cantaora jienense de 25 años./L.V.
Blanca la Almendrita, cantaora jienense de 25 años. / L.V.

A esta jienense la buscó la música, la encontró, y decidió quedarse muy dentro de ella. Con una voz desgarradora y mucha calle a sus espaldas, su carrera solo acaba de empezar

Laura Velasco
LAURA VELASCO

Las cosas que nunca te dije son tan pegadizas que yo no las dejo de tararear». Con esta frase entra en escena una voz cargada de fuerza, de garra, de duende. Una voz flamenca que deja entrever un amplio abanico de posibilidades musicales tras ella. Es la voz de Blanca Peláez (Jaén, 1993). La canción, 'Las cosas que nunca te dije', original de Mundo Chillón y versionada por esta jienense y El Jose. Del contenido con el que la artista cuenta en Youtube, este es el vídeo más visitado: más de medio millón de visitas.

Una flamenquita que lleva luciendo su voz desde los ocho años. Su tío paterno, Luismi Peláez, cantante del grupo jienense Apache, fue quien le educó la voz hasta los 18 años. Y parece que el experimento ha salido bastante bien: precisamente el próximo día 28 de febrero actuarán juntos en la discoteca Mae West (Granada). Una familia de talentos, ya que su madre y su hermana también recibieron el don de la buena voz. Injusto destino, que a algunos les dio tanta facilidad para emocionar cantando y a otros tanta facilidad para que hagamos que llueva al hacerlo.

Tra su mayoría de edad, Blanca se mudó a Granada a buscarse las habichuelas. Su objetivo por aquel entonces era estudiar un Grado Superior de Integración Social. Estaba ya instalada en la ciudad de la Alhambra cuando se enteró de que no la habían cogido. Lejos de patalear, lo tomó como una señal del caprichoso destino. «Llamé a mi madre y le dije: 'mamá, ya me quedo aquí, que necesito encontrarme y buscarme la vida'».

Y así es como pasó de ser una integradora social en potencia a una flamenca empedernida. Encontró a un guitarrista, se apuntó a una escuela, y comenzó su formación centrada en el flamenco. Pero admite que no sabía muy bien a dónde iba. «Me encontró a mí la música más que yo a ella, me llegó, y empecé a trabajar el flamenco, algo que antes no había tocado», insiste. Y por aquel entonces pasó de ser Blanca Peláez a Blanca la Almendrita, un apellido impuesto por Manuel de la Loles, su primer guitarrista.

Desde entonces han pasado seis años de estudio, mucha calle e intentos de encontrarse a sí misma. Dadle, tiempo, solo tiene 25 años. Aunque cada vez tiene más claro lo que quiere. «He cogido unas bases y unos palos que se asemejan a mí, creo que los palos más rancios y jondos van llegando con la madurez. Ahora mismo en vez de limitarme con el flamenco quiero experimentar, hay más músicas que me interesan y estoy buscando a la Blanca Almendrita real. El flamenco es mi raíz, pero también me encanta el funky, el soul, el blues...», manifiesta. Sus gustos musicales la delatan: lo mismo te canta por Camarón -uno de sus grandes referentes- que hace suyo un tema de la mismísima Amy Winehouse. Un camaleón musical en toda regla.

Su propio proyecto

En la actualidad está ya componiendo e ideando el que será su propio proyecto, que espera tener listo «en un año como máximo». Una maqueta, un disco, o una retahíla de vídeos de Youtube en los que se deje el alma con letras propias. Lo que sea, desde el corazón.

Pero por muy bonito que suene eso de encontrarse a sí mismo y seguir la inspiración, poco sentido tiene si no da de comer. Como hobby siempre funciona, como profesión está por ver. En el caso de la jienense, la conocida como 'escuela de la calle' fue la que le enseñó que sí, que se puede vivir de esto. «Me cogían los guitarristas en Granada y me decían 'vamos a la calle', todos los días estaba con músicos y bailes diferentes, y vi que la calle podía ser un sustento, que podía vivir de la música, de mi voz», añade.

Eso sí, olvídense de la nómina fija a final de mes, las pagas extras y las horas de más pagadas aparte. La música es otro mundo. «No es una vida estable con una cifra fija al mes, pero es mucho más libre. No tengo esa estabilidad pero tengo otras muchas cosas, y tiempo, que es algo que muchos no tienen. Y luego hay que saber gestionarse y ahorrar, los meses que ganas más por los que ganas menos. Tengo mis bolos en Granada, festivales por Andalucía... es una forma de ahorro diferente», resalta.

Aunque las versiones y colaboraciones están bien, a la Almendrita se le han quedado pequeñas. Su voz reclama algo más suyo, más personal, más Blanca. Así, ahora está componiendo y comenzando un proyecto propio con su guitarrista. Y hablando de colaboraciones, admite que son esenciales en este mundillo, sobre todo para los que empiezan. De hecho, en 'Las cosas que nunca te dije' El Jose la invitó a versionarla para justamente darla a conocer y hacer algo donde estuviera presente su voz. «No fue muy preparada, fue muy pura, se nos ve sonriendo, muy en el momento. Si yo ahora me doy a conocer no partiría de cero, gracias a colaborar con esa gente más visible puedes llegar a más personas, es una pirámide. Ahora le he hecho los coros a Alvarito Ruiz, el guitarrista de El Kanka, en su proyecto. Siempre que me guste el alma que tiene alguien me encanta colaborar, si me pega y puedo sacarle partido a lo que vamos a hacer. La música es compartir, dejarse llevar y conocer», manifiesta. No es difícil que la jienense cuadre en un proyecto: si algo la caracteriza es la versatilidad, motivado por el gran repertorio de estilos que ha escuchado desde pequeña.

Blanca la Almendrita relata que cuando vivía en Jaén «no conocía a muchos flamencos», ya que «pensaba que no había», pero después comenzó a hacer amistades. José Moreno, Paquillo Cortés o Pedro Peinado son algunos de ellos, «muy flamencos», con los que ha tenido muchos encuentros. «En ellos he visto que Jaén sí es una ciudad flamenca», indica. «Lo malo es que no da la oportunidad de que un músico pueda ganarse bien la vida, porque no hay muchos sitios para música en directo, les falta potenciarlo para atraer más gente. Hemos avanzado, cuando vivía aquí había menos movimiento, y ahora cuando vengo ya veo que hay siempre conciertos en varios sitios», añade. En cuanto a la afición, cree que sí que los hay, pero es algo íntimamente ligado a lo anterior. «Si se potenciara más triunfaría más entre la gente», indica.

El don

¿El flamenco nace o se hace? Pues un poco de las dos, dice la artista. Aunque la base es fundamental: la cualidad, el don, el duende. Y luego, el estudio y la sabiduría la da «encerrarse». «Nadie nace sabiendo todos los estilos de seguiriyas o soleás, todo tiene un estudio detrás», opina.

El flamenco vive un intenso momento, al haberse «abierto, con personas que aportan diferentes estilos». Es inevitable preguntarle por Rosalía, la artista que sale día sí y día también en televisión, prensa, redes sociales y hasta en las piedras si pudieran entrevistarla. «Creo que ha sido valiente en el proyecto que ha hecho y que gracias a ella muchos que no conocían el flamenco ahora son aficionados, ya que ella nombra en sus entrevistas a La Paquera o a La Niña de los Peines, muchas figuras importantes del flamenco, y la gente al investigar de dónde viene ella pueden llegar a otros. Ahora, lo que ella hace no es flamenco en sí, es una fusión», destaca.

En general, cree que se están haciendo «cosas muy chulas» en España, con gente «muy preparada». «Yo me siento flamenca en todos los sentidos, es un estilo de vida, es una manera de sentir. Y hay mucha gente que vive así desde que nace hasta que muere y lo lleva dentro todos los días», aclara. Y aunque podía presentarse a algún programa de televisión de talentos, de esos en los que entran 100 y luego la gente se acuerda de uno, no se sentiría cómoda en esos formatos. «Me dicen que tendré mucha proyección y me verá mucha gente, pero yo ya llegaré donde tenga que llegar sola, por mis pasos», incide. Para ello, las redes sociales juegan un papel importante, aunque «tampoco hay que obsesionarse con ellas».

Y si tuviera que darle un consejo a la Blanca que no entró en aquel grado superior, no titubea: «Que se deje llevar por su corazón y su intuición», asegura. Y tras unos segundos de reflexión, añade: «Nena, que tú eres música. Haz lo que sientas, eres tú la que vive contigo y sabe qué necesitas». Ella vive con ella y sabe que si se agarra fuerte al flamenco y le ofrece al mundo todo lo que lleva dentro... Nada puede salir mal.

Blanca Peláez es flamenca. Mucho. Pero, sobre todo, es versátil. Puede cantarte por Camarón, no lo dudes, pero también sorprenderte versionando a Amy Winehouse o en un concierto con los jienenses Apache -el cantante es su tío y le educó la voz durante años-.

Pero sobre todo, Blanca tiene ese 'no se qué' que llega al alma cuando entona la primera nota de cualquier melodía. El duende, dicen. Ahora está con sus bolos y festivales, pero espera ofrecerle al mundo, como máximo en un año, su proyecto musical propio.