Diez años de luto por Javier Joyanes

La muerte de un joven jienense en La Calahorra (Granada) en 2008 sigue rodeada de interrogantes | Los 'padres coraje' de Jaén mantienen aún su lucha para reabrir la investigación judicial que se archivó hace ya más de un año

Maximiliano Joyanes y Maribel Castilla, los padres coraje de Jaén, fotografiados en 2013./POVEDA
Maximiliano Joyanes y Maribel Castilla, los padres coraje de Jaén, fotografiados en 2013. / POVEDA
JUAN ESTEBAN POVEDAJAÉN

A Maribel Castilla apenas le salía ayer la voz del cuerpo, apagada por una pena para la que no hay consuelo y por problemas de salud. «La abogada sigue enviando solicitudes a la Audiencia de Granada, a ver si reabren el caso», comenta en un esfuerzo antes de sumirse en llanto. Maximiliano Joyanes, su marido, ni siquiera tiene ánimos para ponerse al teléfono. No es para menos. Hoy se cumplen justo diez años de la última vez que vieron con vida a su hijo Javier, que con 27 años en la mañana del 6 de septiembre de 2008 salió de su casa en Entrecaminos para ir a la boda de un amigo en La Calahorra (Granada). Al día siguiente sus padres encontraron su cuerpo sin vida en una rambla en las afueras del pueblo granadino. Una muerte que -pese a que la Justicia ha renunciado ya a investigar más- sigue rodeada de incógnitas y lagunas.

Eran las 4,46 del domingo 7 de septiembre de 2008 cuando Maribel habló por última vez con su hijo.

-¿Qué haces?

-¿Estás bien, Javier, hijo mío?

-¿Es que no me conoces, mamá?

-Es muy tarde.

¿Es que no puedo llamarte?

-¿Dónde estás?

-Aquí.

¿Dónde es aquí?

-Aquí...

Bippp

A la mañana siguiente Javier no cogía el teléfono. Así que los padres se plantaron en La Calahorra para buscarlo. Pidieron ayuda a unos jóvenes de la localidad. Finalmente dieron con su cuerpo en el campo, en una rambla a los pies de un terraplén de cinco metros de altura.

Versión oficial

La versión oficial es que Javier se cayó y murió desangrado. Que salió de la boda de madrugada, algo bebido, se perdió y se metió campo a través hasta despeñarse. Sin embargo, sus padres discrepan y lograron reunir multitud de pruebas, testimonios e informes con los que consideran probado «que la muerte no fue un accidente».

Con un tesón enorme, los padres demostraron errores y lagunas en la investigación. Tres informes periciales -firmados por profesionales dispuestos a declarar bajo juramente ante un tribunal- aseguran que las heridas de Javier Joyanes no pudieron producirse en una caída, sino que lo lógico a la vista de las lesiones descritas por las forenses que hicieron la autopsia (y que hablaron de una muerte accidental) es que un coche lo atropellase. Y que el cuerpo presentaba señales de haber sido transportado entre varias personas.

Fallos

El guardia civil que fotografió una huella que sustentaba la teoría de la caída admitió años después que la pisada estaba en una zona sin precintar por donde transitaron muchos vecinos que se acercaron a curiosear al saberse que había un fallecido. Esa huella pudo dejarla cualquiera. No se pidieron imágenes de cámaras de seguridad de un banco, no se tomó declaración a personas que estaban cerca del lugar. Y pese a que se hizo una inspección ocular, fueron los familiares de Javier los que encontraron objetos personales suyos en la rambla días después del levantamiento. Nunca se permitió a los padres una segunda autopsia, que reclamaron hasta la saciedad, y que hubiera podido aclarar dudas.

Semanas después de la muerte se produjo el primer archivo judicial. Los padres consiguieron que se siguiera investigando. Y también superaron un segundo archivo. Pero las pesquisas no avanzaban más que con las pruebas que ellos iban aportando. En 2014 y tras varios archivos revocados por el empuje de los padre, la Justicia dio carpetazo al asunto. Hasta octubre de 2016. Con la irrupción de un nuevo testigo.

Último testigo

«A vuestro hijo lo mataron. Yo lo vi». Maribel y Maximiliano recibieron este mensaje en 2014 por Whatsapp. Un texto que venía a confirmar sus sospechas. No lo hicieron público hasta 2016. La Policía identificó al autor del mensaje y el juez lo llamó a declarar. Sin embargo, al final el testigo no aportó ningún dato relevante, y el juzgado acabó archivando de nuevo la causa.

Durante todo este tiempo Maribel y Maxi, conocidos como los 'padres coraje' de Jaén, lucharon contra viento y marea, recogieron firmas, batallaron incansables en los tribunales para que se investigase, acudieron a los platós de televisión, llamaron a las puertas de los políticos y pelearon más allá de lo humanamente posible. Consiguieron reunir en torno a su causa a muchas personas. Ella siempre de negro riguroso. Los dos con la pena inmensa en la mirada. Con días especialmente duros. Como hoy, cuando cumplen diez años sin Javier.

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