La UJA sometió a control más de 15.000 trabajos en los tres últimos años en la lucha contra los plagios

Foto de archivo de la apertura del curso en la UJA./IDEAL
Foto de archivo de la apertura del curso en la UJA. / IDEAL

Desde hace un lustro hay herramientas informáticas para implantar la cultura de la honestidad académica que pueden chequear los trabajos de 10.000 alumnos

Juan Esteban Poveda
JUAN ESTEBAN POVEDAJAÉN

Hace tres años la Universidad de Jaén, UJA, implantó el sistema Turnitin, una herramienta que permite detectar casos de plagio. Lo hizo meses después que la Universidad de Granada. Fueron las primeras de Andalucía. La UJA, además, lo hizo «a lo grande», según relata Ana Baltar, técnico bibliotecaria del Servicio de Biblioteca de la Universidad de Jaén. «Se contrató un paquete muy amplio, para 10.000 alumnos. La filosofía es que la cultura de la honestidad académica se trabaje desde el primer día que entran los alumnos», explica. De hecho, desde 2016 se pasa por sistema el Turnitin (el mismo programa con el que ahora se trata de dilucidar si la tesis del presidente Sánchez es original) a todos los trabajos fin de grado, trabajos fin de máster y tesis doctorales. Una estimación según datos de la Memoria de la Universidad apunta a que no menos de 15.000 trabajos han sido chequeados. Aunque en realidad pueden ser muchos más, porque el millar de profesores de la institución docente están habilitados como 'instructores' y pueden someter al examen de Turnitin cualquier trabajo que les presenten sus alumnos.

El plagio más sonado que se ha detectado con este sistema fue un autoplagio. El trabajo fin de master presentado por un alumno dio un grado de coincidencia de un 98% en Turnitin respecto a otra publicación. Con los datos aportados por el sistema el profesor pudo contactar con la universidad de la que partía la coincidencia, y confirmó que el trabajo que le habían presentado a él en Jaén era el mismo con el que ese alumno había obtenido un título en esa otra institución.

Ana Baltar no cree que este haya sido un caso aislado. «No creo que los casos de plagio sean excepcionales. Si hasta la Conferencia de Rectores está planteando la importancia de este tema es porque no es algo excepcional. Es un cáncer. Basta con preguntar a cualquier profesor de la universidad para comprobarlo», asegura la experta bibliotecaria. La prueba de que es un serio problema es que contratar herramientas como el Turnitin no es precisamente barato.

Muy cara

Baltar no da la cifra de lo que paga la UJA por la herramienta, aunque admite que es considerable. «Hay programitas libres que están disponibles en la red y que detectan algunas similitudes. Pero Turnitin es otra cosa, mucho más potente. Las licencias se suscriben por horquillas de alumnos. Por ejemplo, si solo es parar chequear tesis doctorales es mucho más barato que si es para todos los alumnos. Nosotros apostamos por esta segunda opción».

En realidad la Universidad se embarcó en la lucha con herramientas digitales en 2013, con la implantación del programa Ephorus, capaz de rastrear miles de fuentes de Internet, así como los documentos incorporados a su propia base de datos.

En 2016 se dio un importante paso adelante con la implantación de Turnitin, una herramienta más potente. Aunque Baltar advierte: «Turnitin detecta similitudes, no lagio. Es decir,que no quita el trabajo del profesor al respecto, sino que es una herramienta que le alerta. Antes de disponer de estas herramientas informáticas no teníamos estas alertas. Ahora sí».

Hay grados de similitud que son aceptables, que pueden estar en torno a un 15 ó 20%. «Si incluyen la bibliografía, que siempre da similitudes, son admisibles estos niveles», apunta. Pero en última instancia es un docente el responsable de decidir si el trabajo que le presentan es un corta y pega o merece la consideración de original.

Todos

Chequear los trabajos fin de grado, fin de máster y las tesis doctorales es actualmente «práctica consolidada» en la UJA. Todos. Para el resto de trabajos que se presentan lo cierto es que no hay un mandato expreso para que se haga, aunque los profesores sí tienen la posibilidad de hacerlo cuando lo estimen conveniente. Es más: pueden habilitar a sus alumnos para que sean ellos los que hagan el test.

Según los reglamentos de la Universidad de Jaén, cualquier trabajo en el que se detecta plagio conlleva inmediatamente y de forma automática la calificación de 'cero'.

Al entregar determinados trabajos, además, los alumnos firman una declaración de autenticidad. Todo forma parte, según explica Ana Baltar, de una forma de implantar la cultura de la honestidad académica en la que está empeñada la Universidad de Jaén.

Romper inercias

La bibliotecaria es consciente de que se trata en muchas ocasiones de romper inercias. «En ocasiones ni somos conscientes de que se está plagiando. Ahora los alumnos están acostumbrados a hacer continuas búsquedas en internet, donde acceden a información libre que pueden copiar. Pero tienen que ser conscientes de que pueden estar cometiendo plagio. Y que ahora se puede detectar», explica. Ayer mismo se colgó una nueva entrada en el blog de la Biblioteca de la Universidad (Bujablog): «Por todo lo que hemos aprendido sobre el plagio... gracias, gracias mil», es su irónico título, en referencia a lo que está ocurriendo estos días con la tesis del presidente. «Los conceptos de plagio, autoplagio y antiplagio han entrado en los cafés, en las cocinas y en las copas. Ya sabemos de programas, de porcentajes...bien, una semana intensa con un monográfico».

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