Ni un contenedor en el botellódromo

Aspecto del recinto ferial de Jaén a las diez de la mañana del viernes, con los restos de la fiesta del jueves por la noche./POVEDA
Aspecto del recinto ferial de Jaén a las diez de la mañana del viernes, con los restos de la fiesta del jueves por la noche. / POVEDA

Varios días a la semana operarios de FCC recogen los restos de la fiesta nocturna | Se han puesto contenedores en varias ocasiones en once años que lleva en La Vestida, pero se acaban retirando por falta de uso

Juan Esteban Poveda
JUAN ESTEBAN POVEDAJAÉN

Un operario de FCC se afanaba a las diez de la mañana del viernes con una máquina de limpieza entre montones de bolsas de plástico y botellas en la explanada superior del recinto ferial de Jaén. Un compañero suyo acababa de partir con un vehículo para dar el primer viaje al punto limpio con los restos del botellón de la noche del jueves. Y aún las faltaba por recoger una montaña de restos de la fiesta. Un paisaje de cristal y plástico en el que llama la atención, además de lo que se ve, lo que no se ve: no hay contenedores. Ni uno. Ni de los específicos de vidrio, ni de plásticos, ni de basura sin clasificar. Ninguno.

Operarios de limpieza consultados explican que no siempre fue así. Se han puesto en repetidas ocasiones. «Pero se han retirado porque no se usaban. Nadie echaba las botellas y la basura dentro», asegura una de las personas que recoge habitualmente los restos. La mayoría de los jóvenes deja sus desperdicios en el mismo lugar donde consumió sus copas. Unos pocos se toman la molestia de tirarlos por los desniveles que rodean la explanada, haciendo aún más complicada la limpieza. También hay bastantes botellas reventadas a conciencia.

La ausencia de contenedores -y de costumbre de usarlos- no es pura anécdota y no afecta solo al debate sobre las buenas costumbres y la educación, pues tiene una vertiente económica: las mañanas de los viernes, sábados, domingos y lunes una pareja de operarios pasa la mañana limpiando allí, con maquinaria, en vez de trabajar en otros puntos de la ciudad.

Once años y medio

Cuando hace once años y medio se situó el botellódromo de Jaén en el ferial las autoridades hicieron promesas para mantener la zona limpia y dotarla de aseos e incluso servicio de transporte urbano. Poco a poco estos planteamientos decayeron bien por falta de uso de los jóvenes bien por vandalismo y daños (en los aseos)

La primera plataforma del Ferial Alfonso Sánchez (conocido popularmente como 'La Vestida') es la única zona «habilitada y permitida» por el Ayuntamiento para el consumo de bebidas en la vía pública fuera de las terrazas de los bares. Recientemente la Policía Local tuvo que recordarlo en una nota para evitar molestias a los vecinos de la ciudad y así poder conciliar el descanso de unos con la diversión de otros. «Respetémonos todos», señalaba.

En los meses de verano proliferan concentraciones más pequeñas en parques públicos. En la mayoría de los parques de la ciudad. Es el caso del Parque del Seminario, como denuncian los vecinos, que a principios de este mes aseguraban que «se está convirtiendo por las noches y madrugadas en un lugar sin ley». Hace poco, los participantes en uno de estos botellones arrastraron un contenedor de basura desde la calle Eras de Santa Ana, hasta arrojarlo por el terraplén del parque, además de dejar botellas y bolsas que aparecen al día siguiente esparcidas. De ahí que soliciten su cierre de noche los fines de semana. Los entornos próximos de la discoteca Kharma, el parque de la Victoria o San Ildefonso. Las multas por hacer botellón han oscilado entre los 120 euros y los 700 euros.

La nueva Ley de Seguridad Ciudadana (conocida popularmente como Ley Mordaza) permite a las policías locales multar con entre 100 y 600 euros a quienes consuman alcohol en la calle y molesten la tranquilidad ciudadana, aún en zonas autorizadas como los llamados botellódromos.

Finales del siglo XX

El botellón como concentración en la calle para consumir bebidas alcohólicas irrumpió en la última década del siglo pasado en todo el país. Fue todo un fenómeno social que se mantiene, aunque haya perdido algo de fuerza. Los precios de las consumiciones en los bares y los nuevos hábitos de los jóvenes lo convirtieron en costumbre.

Años después se pusieron de moda los macrobotellones, con convocatorias, a través de las redes sociales en Internet en los últimos tiempos, que incluso animaban a competir entre ciudades. La Fiesta de la Primavera fue un evento durante muchos años que atraída a multitudes. Fue una moda que acabó cuando las autoridades -que en localidades como Jaén en un principio incluso lo alentaron- tomaron medidas para acabar con lo que se había acabado convirtiendo en un problema de orden público. Los macrobotellones se prohibieron. En abril de 2017 los jóvenes aprovecharon un evento en el Ifeja para improvisar uno entre las olivas, con una asistencia de público estimada en 10.000 personas. Un caso aislado. Pero el botellón de los fines de semana siguió.

Ante las quejas vecinales, las comunidades autónomas legislaron al respecto. La denominada «ley antibotellón» andaluza prohibió en 2006 las concentraciones juveniles en torno a los lotes de bebidas, salvo en los lugares que cada municipio determinó y habilitó, conocidos popularmente como botellódromos. El Ayuntamiento de Jaén eligió La Vestida, y sacó el problema de otras zonas de la ciudad como Renfe, en pleno centro.

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