Condenado a casi once años de cárcel por maltratar y violar a su mujer

Condenado a casi once años de cárcel por maltratar y violar a su mujer

El acusado siempre negó los hechos, pero los jueces quedaron convencidos por el testimonio de la víctima y otras pruebas aportadas

Juan Esteban Poveda
JUAN ESTEBAN POVEDAJAÉN

La Audiencia Provincial de Jaén ha condenado a diez años, nueve meses y dos días de cárcel a Santiago M.M., de 43 años, por maltratar y violar a su mujer. Tendrá que pagarle además 10.000 euros en concepto de indemnización por los daños morales y físicos causados. Cuando acabe de cumplir la pena de cárcel estará otros seis años en libertad vigilada, y después no podrá acercarse ni comunicar con ella por otros 13 años. La sentencia aún puede ser recurrida.

Santiago M.M., sin antecedentes, se casó en el año 2000 con la que sería luego su víctima. Tuvieron dos hijos, que ahora tienen 10 y 5 años. Hasta 2015 no hubo problemas de violencia en la pareja, pero desde entonces el acusado, según consideró probado el tribunal, comenzó a agredir y vejar a la mujer, a veces en presencia de los hijos. También la obligaba a masturbarse mientras él la grababa con el móvil y después amenazaba con difundir las grabaciones.

Desde abril de 2016 estaban en trámites de divorcio, aunque seguían conviviendo. Pararon los papeleos y se fueron a la playa juntos. A la vuelta de ese viaje le pegó de nuevo en presencia de los niños cuando ella le recriminó que tenía llamadas de otras mujeres en el móvil.

El 30 de junio de 2016 a las tres de la madrugada le pegó una paliza, le arrancó la ropa que ella llevaba puesta y la obligó a mantener relaciones sexuales. Ella accedió por miedo.

«Sincero y desgarrador»

El tribunal quedó convencido por el testimonio «sincero y desgarrador» de la mujer en la vista oral. Sobre la violación se entiende que existió «violencia más que suficiente para doblegar la voluntad de la víctima. Y que se produjo por la voluntad de dominación del hombre, lo que agrava el delito. En su relato la mujer contó que después de la violación, a la mañana siguiente, él le dijo que no se le ocurriera denunciar porque le volaba la cabeza y que le hizo una señal de cortarle el cuello.

De hecho él estaba acusado inicialmente de un delito de amenazas del que finalmente ha sido declarado inocente por la Audiencia Provincial.

Además del testimonio de la mujer la Audiencia también tiene en cuenta pruebas periféricas, como el de sus hermanas, que las veían delgada y con mal aspecto y a las que ellas le confesó lo que pasaba.

Uno de los hijos también dijo relató que ya había advertido a sus tías y a una profesora sobre episodios violentos que él había presenciado.

El acusado por el contrario negó los hechos, y dijo que discutieron y ella le golpeó con un vaso

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