Casas hechas de aceitunas

Un tractor amontona huesos de aceituna en Jabalquinto./ENRIQUE
Un tractor amontona huesos de aceituna en Jabalquinto. / ENRIQUE

Un nuevo estudio incide en el valor de sus huesos para materiales de construcción | La UPM ha demostrado que carbonizados pueden sustituir de forma más sostenible a los agregados ligeros más usados en construcción de edificios y obra civil

Miguel Ángel Contreras
MIGUEL ÁNGEL CONTRERASJaén

Las casas del futuro podrían estar hechas con huesos de aceituna. Por ello aboga al menos un estudio que vuelve a estar en la palestra liderado por la catedrática Mercedes del Río, de la Escuela Técnica Superior de Edificación (ETSEM), y el catedrático Francisco Fernández de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Diseño Industrial (ETSIDI) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), que ha demostrado que los huesos de aceituna carbonizados pueden servir para sustituir de forma más sostenible a los agregados ligeros más utilizados en construcción de edificios y obra civil. Para una provincia como Jaén, primera productora mundial de aceite de oliva, dispuesta desde hace tiempo a aprovechar todos los subproductos del olivar como los huesos para biomasa, resulta cuanto menos interesante.

Esta nueva aplicación de los residuos de la producción de aceite de oliva reduce la densidad de los materiales de construcción y mejora sus propiedades térmicas y acústicas, según informa la UPM. Esto, unido a que en su ciclo de producción su demanda energética es menor, los convierten en una alternativa más sostenible para la fabricación de morteros de construcción aligerados.

El estudio sigue la senda de otros, como el realizado por investigadores valencianos y brasileños desarrollando a finales del pasado año un tipo de cemento a partir de ceniza de hueso de oliva y escoria procedente de altos hornos, más sostenible que los utilizados en la actualidad y primero del mundo fabricado solamente con residuos.

Además de para aligerar el cemento sirven para bovedillas o placas de imitación de piedra

España es el primer país productor de aceite de oliva del mundo. Cada año, esta industria genera unas 37.500 toneladas de residuos en forma de huesos de aceituna. En la actualidad este residuo se utiliza como biomasa, pero su poder calorífico es siete veces más bajo que el gasóleo de calefacción. Por ello, se plantea la búsqueda de una nueva aplicación más rentable de estos residuos.

Esto fue lo que motivó al grupo de Tecnología Edificatoria y Medio Ambiente de la UPM a estudiar su utilización como sustitutos de los agregados ligeros más utilizados en la construcción de edificios y obras civiles: la perlita, la vermiculita y sobre todo la arcilla expandida, materiales que se añaden a pastas, morteros y hormigones para reducir su densidad y mejorar sus capacidades térmicas y acústicas.

Estos aligerantes, necesitan para su fabricación una gran cantidad de energía. Sin embargo, los residuos de las aceitunas tienen una baja demanda energética en su ciclo de producción. «Si se probara la efectividad de su aplicación como agregado de morteros», cuenta Fernández, «permitiría que la producción de los materiales de construcción fuera más sostenible desde el punto de vista medioambiental».

Los resultados, publicados en la revista 'Revista de la construcción', concluyeron que ni los huesos enteros ni los triturados sirven como agregados de morteros puesto que no llegaron a fraguar. Sí fraguaron, sin embargo, los morteros que contenían los huesos de aceituna calcinados debido a su gran porosidad, granulometría uniforme, baja densidad real y aparente y su grado de adherencia con el cemento, funcionando como agregados ligeros.

Otro estudio, para cemento

«Las excelentes cualidades de estos agregados permiten que se utilicen en edificación u obra civil para la realización no solo de morteros aligerados para revestimientos o recrecidos, sino también para la confección de hormigones ligeros aislantes o estructurales que pueden aplicarse en la ejecución de recrecidos, soleras y pendientes en las azoteas, ayudando al aislamiento térmico del conjunto o para rellenos en taludes de movimientos de tierra», señala Del Río.

Además, continúa la investigadora, «también podrían utilizarse en la fabricación de elementos prefabricados como bovedillas, bloques huecos o macizos, placas de imitación a piedra, etc., e incluso utilizarse para la realización de rellenos en seco».

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