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Cuando no se le tiene apego a Andalucía

Un pacto en el que la derecha ha terminado por claudicar y entregarse a la ultraderecha

RAFAEL CIVANTOS CUESTA

Esta semana hemos visto cómo se consumaba el pacto de las derechas para desalojar al Partido Socialista Obrero Español de la Junta de Andalucía, pacto que no es un pacto cualquiera. Un pacto en el que la derecha ha terminado por claudicar y entregarse a la ultraderecha más rancia y casposa de este país, y a buen seguro aceptar buena parte de sus barbaridades de propuestas que les han puesto encima de la mesa a los dos partidos que van a formar el Gobierno de la comunidad autónoma.

Aunque el líder de Ciudadanos sólo ha salido a los medios de comunicación para decirnos una y otra vez que el pacto es sólo entre ellos y el Partido Popular, eso no se lo cree ni él mismo, y sabe muy de sobra que aunque quiera tomarnos por tontos no lo va a conseguir y todos tenemos bien claro cuáles son sus compañeros de viaje para ese gobierno tripartito que tendrá un socio a la sombra, pero que no va a ser un convidado de piedra, como el señor Marín pretende, sino que va a mandar y no poco como a la vista está.

Se nota y mucho que las propuestas que los de Vox han puesto encima de la mesa de negociación, están realizadas por alguien que le tiene poco apego a Andalucía, o yo diría que ninguno, porque esas propuestas, que algunas de ellas rayan en el esperpento, lo que llevan implícito es la liquidación de la autonomía de Andalucía, y con ella el espíritu que se consiguió el 28 de febrero de 1980, cuando los andaluces y andaluzas votaron mayoritariamente nuestro Estatuto de Autonomía, que ha servido para tener un largo periodo de paz y prosperidad en Andalucía y lo que es más importante propiciar un cambio para que la Andalucía del año 2019 nada se parezca a aquella de 1980 que votó su estatuto.

El pacto que estará bien oculto, del que nos iremos enterando poco a poco, son las concesiones que el PP y Ciudadanos le hayan hecho al partido de la ultraderecha para que les dé los apoyos en la investidura. Concesiones que lo único que harán serán tratar de liquidar a las minorías y dilapidar la gran mayoría de las conquistas sociales que la ciudadanía andaluza hemos podido lograr a lo largo de todo este tiempo.

Este pacto no viene a regenerar nada, sino más bien a liquidar Andalucía a precio de saldo, puesto que ha sido un pacto que les han dictado a los líderes andaluces del tripartito desde Madrid, con unas consignas bien claras. Que no son otras que las de acabar con la autonomía y con las señas de identidad del pueblo andaluz, para que cuando éste quiera reaccionar en unas próximas elecciones, no tenga margen de maniobra alguno. Habiendo hecho desaparecer buena parte del autogobierno que ahora tenemos y conocemos la mayoría de nosotros. Pacto en el que más pronto que tarde comenzaran a aflorar muchas de las propuestas que la ultraderecha ha puesto como condicionante.

En definitiva, todo esto está fraguado desde hace algún tiempo y lo demás ha sido un paripé, por parte del PP y de Ciudadanos que desde la misma noche electoral sabían que iban a gobernar con la ultraderecha a la que les ponen los remilgos sólo con la boca chica, porque en definitiva todos los de este tripartito le tienen muy poco apego a Andalucía.

 

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