El Abuelo estremece Jaén

Pétalos de flores sobre Nuestro Padre Jesús Nazareno de Jaén 'El Abuelo' esta pasada Madrugá. /CÉSAR CARCELÉN
Pétalos de flores sobre Nuestro Padre Jesús Nazareno de Jaén 'El Abuelo' esta pasada Madrugá. / CÉSAR CARCELÉN

Noche de contrastes en las calles, dudas, emociones y anécdotas | La previsión de lluvia obligó a Nuestro Padre Jesús a encerrarse antes de lo previsto, aunque el gran momento de la Semana Santa pudo llevarse a cabo

MIGUEL Á. CONTRERAS Y LAURA VELASCOJAÉN

Hay sensaciones que todo el mundo debería experimentar al menos una vez en la vida. Como que te duela el estómago de tanto reír, bañarte desnudo en el mar, celebrar un gol o una canasta decisivos con los tuyos o 'estrujar' a un bebé muy querido en tus brazos. O, y más si uno es de Jaén, ver en vivo la salida de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Desde fuera y, si es posible, desde dentro, desde el Camarín. Que se abran dos puertas de varios metros, oír el rugido de alegría de la multitud, caminar hacia 'la luz' y ver ante ti a cientos de personas apelotonadas gritando de pura emoción. Es indescriptible porque en el ambiente flota además un algo especial, de devoción, que creyente o no, te pone el vello de punta. Es algo colectivo que trasciende. Estremece.

No cabe un alfiler. Ni fuera del Camarín de Jesús, ni dentro. «Llevo desde las once de la noche esperando sobre esta valla. Sé que va a salir», asegura, con las puertas aún cerradas, Belén García junto a su marido y con su hija, a la que estruja, en brazos. Dentro, entre saludos, 'selfies' y fotos con El Abuelo (y cabezas ajenas en el plano, el espacio no sobra como sucedía en La Catedral), las dudas son si se optará por el recorrido completo o uno recortado. Aunque persiste cierto nerviosismo por si al final no sale. Caen gotas aisladas. Hasta que Ricardo Cobo, Hermano Mayor de la Cofradía, toma la palabra y pronuncia las que todo el mundo está deseando escuchar. Exhalación de alivio entre los presentes y explosión de alegría posterior. «Por responsabilidad» no se completará el recorrido, pero El Abuelo de Jaén procesionará. Tres horas y cuarenta y siete minutos después de que Belén García se apoyara sobre la valla, a las 2:47 horas, Nuestro Padre Jesús Nazareno sale en procesión. Y Jaén 'enloquece'.

En ese momento todo ha merecido la pena. Las horas de espera, el miedo a que al final no salga por la lluvia. Los empujones, el dolor de pies, el cuánto queda para que salga de la niña. «¡Viva El Abuelo!» y aplausos, «¡Viva lo más bonito de Jaén!». Al fin, salía de su casa, de su Santuario, de la Iglesia de San José, con el himno de España primero y después su célebre marcha, esa que nunca cansa por más que se repita en bucle durante la Madrugá, rompiendo en aplausos de los presentes entre ojos vidriosos y una nube de luces de colores de mil móviles captando el momento eterno.

Salió como el año pasado, tres cuartos de hora antes que los anteriores seis. Tras la Verónica avanzó hasta llegar a San Ildefonso a eso de las 6:45 horas. Dos horas antes había salido María Santísima de los Dolores, sin San Juan, que por segundo año consecutivo no salió en procesión por falta de costaleros.

Contraste en la calle

Así, a pesar de la amenaza de lluvia sobre la ciudad durante la tarde del Jueves Santo que impidió a las procesiones previstas hacer su estación de penitencia (sí salió El Gran Poder desde Peñaméfecit que coincidió en las calles con El Abuelo), pudo protagonizar uno de los momentos más emocionantes de la Semana Santa Jienense: el encuentro con María Santísima de los Dolores, que tiene lugar tradicionalmente en la plaza de Santa María, frente a la Catedral. Después de las 7:00 horas por las previsiones de posible lluvia acortaba el recorrido de regreso al santuario, siguiendo por Plaza San Ildefonso, Ignacio Figueroa Bernabé Soriano, Campanas y Carrera de Jesús. El Abuelo regresaba así antes de lo previsto a su casa desde noviembre de 2009, después de haber estado durante 39 años en la Catedral. La cofradía, de las tres más numerosas de España, que cuenta incluso con hermanos en Jamaica que veneran la imagen renacentista, repartió en la mañana de ayer los claveles que estuvieron en el trono.

En las calles, el fervor permaneció intacto pese al transcurrir de las horas. Cada calle acogió a decenas de almas expectantes a su llegada. Si hace unos días destacaba que en Jaén es sencillo contemplar las procesiones en primera fila, debido a que no hay grandes aglomeraciones a no ser que sea la salida o el encierro, en este caso es distinto. Hay que ir con tiempo para verlo bien. Hasta la calle más escondida y olvidada cuenta con público expectante. El Abuelo mueve masas.

La madrugá está hecha de contrastes. Es una de las noches más animadas de Jaén y que más visitantes acoge, y se nota. En los bares y pubs no cabía un alma, pero tenían en mente que Nuestro Padre Jesús procesionaba por las calles. «Vámonos, que ya va a ser el encuentro», decían unos amigos de madrugada, cuando se disponían a cambiar las copas por los pasos. El jolgorio y las risas se repetían por las esquinas, pero cesaban al llegar al punto por el que paseaba el cortejo de la hermandad. Silencio. Como mucho, cuchicheos. Y, cómo no, vítores esporádicos. «¡Viva El Abuelo!», gritaba un hombre al paso del Cristo . «¡Viva!», repetían los que le rodeaban. Hasta un niño pequeño repitió inmediatamente después la frase, tratanto de obtener la misma respuesta unánime al pronunciarla.

Y es que la madrugada del Viernes Santo es de todos. Del costalero que enseña orgulloso su foto de la salida a sus compañeros. De la pareja de extranjeros que contemplan maravillados las imágenes. De los amigos que han hecho un parón en la fiesta para ver a Nuestro Padre Jesús. Del músico de la banda que aguanta estoicamente horas y horas tocando. En definitiva, El Abuelo es de Jaén. En 354 días volverá a lucirse por el Santo Reino.