Abascal = a Vox, pero ¿Vox es = a sus votantes?

Santiago Abascal es igual a Vox, pero Vox no es igual a los 400.000 andaluces que lo votaron; con lo cual, ¿qué semejanza hay entre Abascal y los votantes de la formación de extrema derecha? Es una incógnita

Abascal = a Vox, pero ¿Vox es = a sus votantes?
A. AGUDO Y E. MEDINA

Pensar que un discurso anacrónico, donde se defienden o contradicen situaciones ya superadas por la sociedad, ha encandilado a jóvenes y no tanto es difícil de digerir. Medina y Agudo analizan el surgimiento de una formación liderada por un exmilitante del PP radicalizado.

LA TERCERA LEY NEWTON

LA TERCERA LEY NEWTON ERNESTO MEDINA RINCÓN

Con un razonamiento suicida el ciudadano cabreado mete la papeleta de estos extremistas en la urna «porque estoy hasta el gorro de que no hagan nada».

Para toda acción siempre hay una reacción contraria e igual», postuló Newton en su tercera ley del movimiento, conocida como el principio de acción y reacción. Cabe la posibilidad, remota pero posibilidad, de que Santiago Abascal tenga nociones de física y en un alarde de estrategia, ausente cualquier atisbo sensato de pensamiento político, haya decidido sustentar la ideología de su partido exclusivamente en la reacción -de donde le cuadraría con más razón el término reaccionario que fascista- ante los postulados del resto de organizaciones.

En Murcia le gritaron a Ortega Lara, el funcionario de prisiones secuestrado por ETA durante 532 días, «vuelve al zulo» y «facha, pardillo, tu boca en un pardillo». Cling, cling. Votos para Vox procedentes de gente que se acuerda de lo que fue el terror de ETA y la imagen cadavérica de Ortega cuando fue liberado por la Guardia Civil.

Las portadas del último año han sido Cataluña y la corrupción. No cabe extrañeza si existen muchas personas que votan por reacción, y hastiados, se convierten en exégetas de la primera Ley de Newton, «todo cuerpo persevera en su estado de quietud si no es obligado a cambiar su estado por otras fuerzas». Con un razonamiento suicida el ciudadano cabreado mete la papeleta de estos extremistas en la urna «porque estoy hasta el gorro de que no hagan nada. Como total, ¿qué va a pasar por un solo voto? ¡A ver si se enteran y se ponen a la tarea!». ¿Quién iba a pensar, con lo bajo que está el nivel educativo, que en Andalucía había casi cuatrocientos mil paisanos que conocían o eran capaces de intuir en su trasposición democrática la primera ley newtoniana?

No le concedo a Vox la capacidad de generar ideas. Su bombona de oxígeno son los dislates del contrario. En la Plaza del Carmen de Granada quienes se oponían a la celebración de la Toma gritaban que se estaba conmemorando un genocidio. La reacción de los seguidores de Abascal ha sido de niño enrabietado. Pensaban condicionar la elección presidencial de Moreno Bonilla a que la celebración del Día de Andalucía fuera mudada al dos de enero.

Que tengamos que bregar con estos voceros vociferantes no es responsabilidad de los cenutrios que los votaron, sino de la ineficacia de los partidos de toda la vida. Parafraseando a Machado, don Antonio, es tanto el griterío que no nos permiten distinguir las voces de los ecos.

LA MANZANA ENTRÓPICA

LA MANZANA ENTRÓPICA ANTONIO AGUDO MARTÍN

¿De dónde han salido los 400.000 votos recibidos por Vox? pues del mismo sitio del que salían cuando elegían otras opciones. Donde crece la frustración y el desapego.

Me gusta cuando maese Medina se pone estupendo, físico y termodinámico para explicar lo que se está cociendo en la olla de la política española. Calor. Presión. Más calor y más presión para un guiso que nos puede estallar en las manos mientras los cocineros hablan de sus deconstrucciones y se ponen estupendos jugando con el helio líquido. Newton muriendo con la cabeza rota por una manzana caída. La incompetencia es como la energía, jamás se destruye sino que se va transformando en discursos vacíos, en gestos a la galería, en un frotar nerviosos de encajes y pelucas empolvadas escandalizadas por la realidad que están ayudando a crear. Sí, amigo Medina, apliquemos la física al surgimiento de Vox y ya tenemos una enorme cantidad de entropía fluctuando en el sistema político andaluz y español. Y la entropía, como segundo principio de la termodinámica, hace lo que tiene que hacer, progresar hacia la destrucción y aumentar el desorden. Es decir que si alguien no lo arregla todo irá a peor irremisiblemente. Y al parecer los que tienen que hacerlo están más ocupados en decir lo sorprendidos que están por lo ocurrido el 2 de diciembre que en ponerse manos a la obra. Se frotan los ojos miran y el dinosaurio sigue ahí. Lo vuelven a hacer y el diplodocus es cada vez más grande. Vox no es una enfermedad es un síntoma de lo que han descuidado los partidos políticos durante las últimas décadas. La entropía los ha ido deshaciendo y en ese proceso han ido apareciendo elementos nuevos que antes estaban ocultos por formas más eficientes y eficaces de atender las demandas de los ciudadanos y de acercarse a la Política como el arte de solventar problemas y no agravarlos ¿De dónde han salido los 400.000 votos recibidos por Vox? pues del mismo sitio del que salían cuando elegían otras opciones. Donde crece la frustración y el desapego.

Así las cosas apliquemos la entropía a la lingüística para demostrar que con el ejercicio del poder la cantidad media de información que contienen los símbolos transmitidos por los gobernantes se ha ido diluyendo en importancia y en claridad. Los artículos y las conjunciones han tomado el mismo valor que verbos y sustantivos. Son discursos cobardes y reservones que no arriesgan y pasa lo que pasa: si tu proyecto político tiene tos no te rasques los huevos.

 

Fotos

Vídeos