Cornejo vuelve a la cárcel de la que se fugó

Cornejo en una imagen tomada en 1999, tras el juicio por la muerte del niño Antonio Carrillo. /
Cornejo en una imagen tomada en 1999, tras el juicio por la muerte del niño Antonio Carrillo.

Lo acusan de atracar a punta de navaja el lunes el supermercado del que es cliente habitual

JUAN ESTEBAN POVEDA

Enrique Cornejo, de 34 años, volvió el pasado martes a la cárcel. El juez Fernando Moral dictó contra él auto de prisión por un atraco a punta de navaja en un supermercado de la calle Manuel Sedeño de Jaén. El golpe de un delincuente acabado: robó en el mismo supermercado en el que compra habitualmente, y donde todo el mundo lo conoce perfectamente. La Policía tardó apenas un par de horas en presentarse en su casa para arrestarlo. Cornejo está en la historia de la cárcel de Jaén. Fue la primera persona que logró fugarse de ella, en febrero de 1999, cuando estaba preso por la muerte del niño Antonio Carrillo, al que mató en un olivar en las afueras de Jaén junto a otros dos jóvenes. Un crimen por el que ya cumplió condena.

Cornejo consta en los atestados policiales actuales como delincuente común, según fuentes consultadas en la Comisaría. El lunes a las 11,20 horas entró al supermercado que pretendía robar y se puso cerca de las cajeras. Como le conocían, las empleadas pensaron que iba a recargar el móvil o a preguntarles algo. Una de ellas le preguntó que si quería algo, y él bajó la cabeza no respondió.

Un cuchillo

De repente sacó un cuchillo de grandes dimensiones y se lo puso a una de las trabajadoras en el costado. «Dame lo que tengas», le gritó. Metió la mano en la caja, cogió lo que pudo (unos 200 euros) y salió corriendo del local.

Cuando llegó la Policía, testigos de los hechos describieron con pelos y señales al atracador. En unos instantes los agentes le pusieron nombre. Mostraron fotos a los testigos, que lo identificaron sin dudas. Los agentes fueron a su casa. Les abrió la madre. Primero les dijo que no estaba por Jaén, luego que creía que sí, y finalmente que estaba en la casa y que estaba dispuesto a entregarse. Al poco se presentó en Comisaría y fue detenido. El martes pasó a disposición judicial, y a la hora de comer estaba ya en Jaén II.

A Cornejo le constan nueve antecedentes como adulto. Los tres últimos son por robo con violencia e intimidación. Antes del lunes había sido arrestado en marzo de 2016, en 2015 y en 2011. En 2006 lo cogieron con las manos en la masa cuando intentaba asaltar un almacén. Y también se le atribuyó un atraco a punta de navaja una tienda de ropa del Paseo de la Estación, de la que se llevó 1.400 euros amenazando de muerte a las dos empleadas. Llevaba por entonces dos años en libertad vigilada. Flecos de su pena por el crimen del niño Carrillo en 1998.

Cuando tenía 16 años Enrique Cornejo, según una sentencia judicial, mató en la noche del 30 de octubre de 1998 al niño Antonio Carrillo en un olivar cercano a Jaén. Él, según la Justicia, fue el autor material, y contó con la colaboración «indispensable» otro joven, menor de edad como era él entonces. El 29 de enero de 1999 ingresó en prisión preventiva a la espera de juicio.

Muy ágil

«Era un gato. Muy joven y ágil», recuerda un funcionario de prisiones que lo conoció en los días en los que logró fugarse. Estaba en la enfermería porque había intentando suicidarse. Se escapó a un patio y se mezcló reclusos y médicos. Desde allí saltó una pared de seis metros de altura aprovechando una especie de marquesina para tomar impulso. Cruzó un espacio abierto. Ya sólo tenía delante el último muro. Brincó por la garita del guardia, que estaba vacía. Fallaron los sistemas de cámaras y alarmas del perímetro de seguridad. Aunque su fuga sólo duró siete horas. La Guardia Civil lo encontró escondido en el fondo de una piscina vacía en el Puente de la Sierra, donde sus padres tenían un chalé.

Prácticamente nadie más a logrado fugarse de la cárcel de Jaén desde entonces. Sí consta más que una fuga una escapada ocurrida años después: un interno que tenía a su madre interna logró confundirse con familiares y allegados que acudían a los vis a vis con los presos y salió de la prisión por la puerta principal, sino que nadie se diese cuenta. Fue a ver a su madre y después volvió al centro para entregarse.

A Cornejo, tras su fuga y juicio, lo esperaba una condena a 16 años de internamiento de los que cumplió sólo cinco en un centro de menores gracias a una revisión de la Ley del Menor que le favoreció. En enero de 2004, con 21 años, salió a la calle en libertad vigilada.

Desde entonces ha sido arrestado una decena de veces, por delitos comunes. Golpes propios de un hombre desesperado, como atracar el supermercado del que eres cliente habitual.