Sólo once céntimos de diferencia entre aceites extras y lampantes

Últimas aceitunas de esta campaña./
Últimas aceitunas de esta campaña.

Preocupación en el sector ya que estas cotizaciones no retribuyen el esfuerzo y los costes por obtener un producto de primera

JORGE PASTOR

El empeño de los olivareros por obtener un aceite de oliva de la mejor calidad es mucho más que una apuesta por abrir nuevos mercados y captar nuevos consumidores. Es, fundamentalmente, el camino para obtener mayores rentabilidades. El gran argumento para cobrar algo más por un producto de primera y que también cuesta más fabricarlo. Pero, desgraciadamente, una cosa es la teoría y otra, la práctica. Al menos en estos momentos. No hay más que echar un vistazo al Pool Red. Según este sistema, que muestra la evolución de los precios en función de las operaciones que se cierran cada día, los vírgenes extras se estaban cotizando ayer en origen a 3,186 euros el kilogramo, mientras que los lampantes se estaban facturando en las almazaras y cooperativas a 3,075 euros. Es decir, once céntimos escasos de diferencia entre lo mejor y los 'menos mejor'. Una cantidad pequeña, demasiado pequeña, para quienes han hecho bandera de la excelencia con la noble intención de que el trabajo y el esfuerzo de los aceituneros estuviera mejor retribuido.

¿Qué está pasando? Pues básicamente que esta campaña hay mucho aceite bueno por sus características organolépticas y por sus parámetros químicos. La recogida se ha llevado a cabo en un tiempo récord gracias a la preocupante ausencia de precipitaciones -a estas alturas sólo queda una semana de faena en las explotaciones más grandes de la provincia- y, además, la mayor parte de la recolección se ha realizado al 'vuelo'. Es decir, tomando el fruto directamente de la rama, donde estaba fuertemente prendida debido al estrés hídrico que han sufrido los árboles. Si a esto unimos que también se ha procurado molturar en las veinticuatro horas siguientes, el resultado es que el volumen de extras está siendo muy elevado.

Lo más importante, en cualquier caso, es que el aceite de oliva, metiendo en el mismo saco las diferentes calidades, se está despachando a una media de 3,14 euros, muy por encima de ese umbral de 2,20-2,40 euros que cuesta producir un kilogramo. Una coyuntura que se mantiene ya en las últimas semanas y que se prevé que continúe a lo largo del ejercicio, ya que estamos ante un escenario de equilibrio de oferta y demanda -la producción se ha duplicado, pero el nivel de 'stock' ha sido el más bajo de los últimos quince años-.