«En este momento son necesarios líderes abiertos como Ben Shaprut»

Cámara ante 'la menorá' en la plaza de los Huérfanos.  /
Cámara ante 'la menorá' en la plaza de los Huérfanos.

presidente de la Asociación Cultural Iuventa de Jaén

MIGUEL ÁNGEL CONTRERASJaén

«Este hombre maldito, aunque no había sido iluminado por Dios, era un hombre superior». La alabanza, rendido ante la evidencia, venía de un musulmán al príncipe judío Hasday Ben Shaprut 'Al Yayani' el jienense, nacido en Jaén hacia el año 915, celebrándose en este el mil cien de su nacimiento. De familia aristocrática se erigió como la figura más relevante de Serafad en el momento álgido de Al-Andalus, mano derecha de dos de los califas más grandes de la historia islámica. Médico, diplomático, traductor, políglota y príncipe de comunidades judías se convirtió en uno de los artífices de la 'España de las tres culturas' y, para muchos, como el presidente de Iuventa, Rafael Cámara (Jaén, 1967), en el jienense más destacado de la historia. Vive, «por pura casualidad», en la avenida que enlaza la carretera de Torrequebradilla con la de Madrid: la calle de Ben Saprut.

¿Si le digo Ben Shaprut qué es lo primero que le viene a la cabeza?

Un sabio andaluz y tolerante, adelantado a su época. El jienense más ilustre de todos los tiempos.

¿Y si tuviera que quedarse con tres cosas de él, cuáles elegiría?

Su capacidad de entendimiento con gentes de distintas religiones, anteponiendo la sabiduría a las diferencias con gran capacidad de trabajo; su ansia de saber; y su capacidad de lealtad a un país islámico manteniendo unas profundas convicciones judías.

¿Qué diría y qué sentiría Ben Shaprut ante la situación actual?

Visto lo que hizo en su momento, defensor de la comunidad judía a nivel internacional, intercediendo por la paz en determinados reinos, solucionando complicaciones diplomáticas entre Al-Andalus y otros imperios, sería una persona dispuesta a hablar y no hubiera esperado a comenzar conversaciones con todos aquellos sectores con los que es posible el diálogo. El problema es que por muy dialogante que se sea si al otro lado no se quiere el acuerdo es imposible. Pero creo que él presionaría e intentaría lograr ese diálogo por todos los medios.

¿Ve ahora líderes de su talla?

Las épocas son totalmente distintas. En la España actual, por ejemplo, hay una legislación por la que todos somos iguales ante la ley, entonces no. En este momento, está claro que hacen falta líderes abiertos como él y supongo que los habrá. Seguro que hay líderes que están en ello ya. Lo que sucede es que este hombre, para ese momento histórico, estaba completamente fuera de lo normal. Sin él no hubiera existido la España de las tres culturas.

¿Esta fue algo real o tiene mucho de visión romántica?

Tiene mucho de romántico, no era perfecta, pero hay momentos que están documentados y son los que son y uno de los más importantes de ella fue este personaje, que nos documenta que hubo personas capaces de anteponer el conocimiento y el saber científico por encima de las diferencias religiosas. Los dos califas más importantes del califato andalusí, Abderramán III y AlHakan II, junto con Ben Shaprut, son los pilares fundamentales de la España de las tres culturas, con algún cristiano. Fue capaz hace más de mil años de traducir el tratado médico de Dioscórides, junto al monje cristiano bizantino Nicolás; dejó admirado por su sagacidad al abad alemán Juan de Gorze; o fue médico de reyes cristianos y musulmanes, convirtiendo Al-Andalus en centro del saber judío internacional. Era un iluminado en su tiempo.

¿A qué personaje de hoy en día lo equipararía?

Es difícil. Tuvo muchísimo poder a nivel internacional, gracias a su mediación por ejemplo se consiguen solventar situaciones complicadas de judíos en Francia y otros países extranjeros como un reino ruso. Y era un mecenas a nivel internacional.

Fue prácticamente un hombre del Renacimiento antes del Renacimiento ¿un Da Vinci de su época es ir demasiado lejos?

(Se lo piensa) Tiene una talla internacional gigantesca, pero no me gusta comparar épocas. En la suya era un hombre muy abierto de mente, sentando las bases del conocimiento. Adquirió por ejemplo libros de todas partes del mundo y los tradujo, manejaba a la perfección el árabe, el latín, el hebreo y el romance.

Primera 'dieta' de la historia

Mi madre se ha puesto a dieta ¿en cierto modo 'se lo debe' a él, no?

(Sonríe) Tiene una anécdota muy curiosa, el tratamiento que le sugirió al entonces destronado rey de León Sancho I el Craso. Una dieta a base de hierbas y remedios y le recomienda venir andando de Pamplona a Córdoba. Había perdido el trono entre otras cosas por su obesidad, no podía montar a caballo y en esa época era necesario que un rey montara. Su abuela no veía bien que su primo le hubiera quitado el trono y pide ayuda al califato de Abderraman III, quien manda a su mano derecha, este judío jienense. Llegó a un acuerdo militar y le puso dieta y ejercicio, que hiciera al menos parte de este trayecto andando. De este modo consigue también humillarlo ante el califa, logrando que el rey cristiano baje a Córdoba para pedir personalmente la ayuda militar que necesita para recuperar el trono. Y el califa se pone más ancho que alto.

Más que Sancho I.

(Ríe) Yo digo en broma que Pamplona-Córdoba es la primera ruta del colesterol.

¿Somos conscientes de lo que tenemos en Jaén?

Tenemos al judío más importante de España, una de las juderías más grandes de la Edad Media, hemos sido capital de un reino, destino de multitud de peregrinos con el Santo Rostro, de ahí la Catedral que no surge de casualidad, hemos tenido un obispado que se rifaban los más poderosos, astrónomos como Ibn Muad, importantísimos, somos una de las ciudades más antiguas de Europa, con Marroquíes Bajos nos metemos en el tercer milenio a. C. Si Ben Saprut hubiera nacido en otro lado, como Córdoba, tendría al menos una escultura y sería mucho más conocido.

¿Cómo lo descubrió usted?

Formaba parte de una plataforma para ubicar el albergue juvenil en el conjunto histórico y el solar APA-3 era una opción, descubriendo entonces que ahí hubo una judería y un personaje de esta talla. Al contactar con judíos argentinos, estadounidenses, franceses, todos lo conocían. También el pueblo sefardí, que unen aquella historia con el presente, con personas que se apellidan Jaén.

¿Qué actividades ponen el broche a la conmemoración?

La exposición en el archivo histórico provincial con documentos de judíos y su nombramiento como hijo predilecto de la ciudad de Jaén y la concesión de la medalla de oro, con una muy agradable sorpresa.

¿Tiene que ver con lo que comenta de la estatua de Córdoba?

(Sonríe) Habrá que esperar para verlo.

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