Nadal da el primer paso hacia la reconquista de Montecarlo

El número uno debutó con victoria ante el incómodo Gabashvili

PATRICIA MUÑOZ

Estreno complicado en el Masters 1.000 de Montecarlo para un Rafa Nadal que fue de menos a más en un partido en el que, a pesar del abultado resultado (6-4 y 6-1), el español tuvo que sudar la camiseta ante un valiente Teymuraz Gabashvili, que ofreció un recital de potentes golpes. El ruso de origen georgiano llegaba de la previa, más rodado que Nadal y sin nada que perder ante el número uno del mundo, lo que le permitió jugar sin presión y desplegar su poderoso tenis.

No así el manacorense, que comenzó el encuentro con dudas, más lento de piernas de lo que es habitual en él y con errores no forzados que le llevaron a sufrir una rotura de saque en el primer juego. Nadal fue a remolque, muy atrás en la pista, con restos muy cortos que permitían al ruso, número 58 del mundo, conectar sus mejores golpes y jugar por delante de la línea de fondo. No obstante, ese titubeo en el juego del español fue desapareciendo conforme avanzaba el encuentro y, tras levantar un punto de rotura en contra en el quinto juego, pudo hacer efectivo el break en el sexto, lo que le dio la confianza para comenzar a jugar más relajado y poder, así, ponerse por primera vez por delante en el marcador (4-3).

No era el mejor Nadal, pero sí el más efectivo. Con el marcador a su favor apareció la derecha invertida que tantos puntos le permite ganar, acompañada de unos buenos golpes de revés que le llevaron al 5-4 y punto de rotura para adjudicarse la primera manga. Bajo la atenta mirada del extenista sueco Bjong Borg desde la grada, al que el mallorquín ya ha arrebatado más de un récord, el español se hizo dueño del encuentro, lo que se vio reflejado en el marcador y en el número de errores no forzados de su rival, quien veía que a pesar de estar jugando su mejor tenis no era capaz de derrotar al número uno.

Susto y paliza

De esta forma, con las fuertes embestidas de Gabashvili controladas y con unos golpes de fondo más seguros que al inicio del encuentro, Nadal se plantó en el segundo set con un 4-0 a favor sólo empañado por un nuevo warning que el juez de silla, el francés Pascal Maria, le marcó y que le llevó a servir con segundo saque en el peor momento, con punto de rotura en contra. El juego terminó subiendo al marcador del ruso (4-1). No obstante, la advertencia del árbitro sirvió de estímulo al balear, quien tras el cambio de pista ofreció la mejor versión de su juego durante el encuentro, lo que hizo que el público pudiera disfrutar de pequeños destellos del verdadero Nadal.

El acicate de la advertencia por tiempo del árbitro le llevó, pues, a sumar dos juegos consecutivos, con rotura incluida, que le permitirían adjudicarse el partido en una hora y 12 minutos para plantarse en octavos de final. Ahí se verá las caras con el italiano Andreas Seppi, que eliminó previamente al también español Pablo Andújar, en el que podría ser -si Nadal se lleva la victoria-, el triunfo número 300 del mallorquín sobre tierra batida. Un paso más, por tanto, hacia la definición del título en Montecarlo, donde ya ha conquistado ocho coronas.