«Con cada atentado, el Palacio de la Moncloa enmudecía»

ROSARIO GONZÁLEZMadrid

Salió del anonimato hace apenas un par de años, cuando publicó Presidentes en zapatillas, una obra donde repasaba la vida en el Palacio de la Moncloa de los últimos 32 años y el carácter de los cinco últimos presidentes con jugosas anécdotas. Mª Ángeles López de Celis (Madrid, 1957) recogió toda esa información durante las más de tres décadas en las que ejerció como secretaría de los cinco primeros presidentes del Gobierno de la democracia, desde Suárez hasta Zapatero. Después publicaría otro sobre el carácter de las damas de la Moncloa y un tercero sobre corrupción. Ahora, la escritora y también psicóloga se pasa a la novela para narrar desde la ficción, aunque rigurosamente documentada, una novela sobre el final de ETA y la reconciliación en el País Vasco y en España, Las crónicas de Armikelo.

Mucha gente me pregunta si no se escribir novelitas de amor, algo más normalito. Pero soy una persona muy comprometida y debo utilizar los foros de los que dispongo para denunciar, reflexionar y hacer que otros ciudadanos conozcan y tomen actitud ante las cosas. Y qué mejor que un tema tan espinoso como el terrorismo en España y el final de la banda terrorista. Me parecía importante hacer una aportación y un homenaje a las víctimas del terrorismo, resume López de Celis.

La exsecretaria de la Presidencia empezó a fraguar la novela hace siete años, con sus correspondientes actualizaciones obligada por la actualidad para dar versimilitud a una novela que mezcla ficción y realidad. Es un tema espinoso, delicado y que polariza a la opinión pública como pocos. Desde el respeto más absoluto he puesto en ficción lo que ha sido una historia real. Como protagonistas ha elegido a un político y un periodista cuyas vidas discurren paralelas. Siempre digo que los periodistas y los políticos no son nada los unos sin los otros, y van a llevar a cabo la misión más importante de sus vidas: acabar con el terrorismo y conseguir la reconciliación en Euskadi y en España. A partir de ahí se producen los acontecimientos, la trama, el desarrollo de los personajes e incluso una historia de amor.

Para presentar el libro, la escritora contó con la presencia de antiguo Gobernador Civil de Guipúzcoa José Ramón Goñi y Gorka Landáburu, periodista y víctima de ETA. Me decían que cómo era posible que alguien que no ha nacido allí, ni tiene vinculación con el País Vasco conociera con tanta verosimilitud lo que allí sucede, los lugares. Creo que ha sido una preocupación desde hace años. Desde la Presidencia de la Gobernación he vivido esa impotencia de cualquier gobernante ante hechos como estos y que, por más recursos que se emplean para neutralizar a una banda terrorista, no funcionaban y es insoportable. Los años de plomo que se vivieron entre los 80 y los 90 me marcaron.

De Celis reserva un capítulo para hablar del desarrollo del proceso es esos años y describir la actitud de cada presidente. Cada etapa del Gobierno y cada presidente han tenido que adaptarse a unas circunstancias en las que el terrorismo ha ido cambiando. No tiene nada que ver el terrorismo que azotaba sin piedad a la España de Adolfo Suárez con el terrorismo de la época de José María Aznar, en la que se socializó el sufrimiento aumentando la presión sobre los representantes del pueblo como concejales o ediles. Hay momentos muy marcados como la tortura a la que fue sometido Miguel Ángel Blanco o el secuestro interminable de Ortega Lara, explica Recuerdo los años de Suárez en los que España no contaba aún con unas estructuras de seguridad como las de ahora y veías pasar a los autobuses por la arteria principal del complejo de la Presidencia en una época en la que el terrorismo nos azotaba sin piedad con tres crímenes a la semana. Era una cosa tremenda.

También recuerda la presión que soportaban cada uno de los presidentes como una carga que llevaran ellos solos. La responsabilidad es muy grande ante unos hechos tan dramáticos. Ante la ciudadanía han de mostrar fuerza, determinación y la confianza que el pueblo necesita, pero cuando cerramos la puerta hacia adentro hay que ver cómo la gente sufre ese dolor, el dolor de los demás. En el Palacio de la Moncloa, cada vez que había un atentado terrorista era como si una losa cayera sobre el edificio. Enmudecía. La gente no quería comer, no había ganas de hablar. Parecía que por más que se trabajara no había resultados positivos. Era muy duro.

Admite que la distancia con el País Vasco ha sido una ventaja a la hora de abordar el proyecto de escribir el libro. En Madrid nos desenvolvemos con una naturalidad que difiere en el País Vasco. Su historia va más despacio y su proceso necesita más tiempo. La reconciliación llegará pero posiblemente las secuelas de una lacra como esta durarán generaciones. Esto no se acaba con una tregua o con que los violentos dejen las armas. Hay mucho más que hay que saber gestionar muy bien para no cerrar en falso un problema que ha costado tantas vidas y tanto dolor. Mi libro es un testimonio de homenaje a las víctimas y a los que lo han dado todo por alcanzar la paz, incluso a riesgo de sus propias vidas.