Hablemos de lo real

"Toda la obra de García Márquez aspira a algo tan luminosamente pueril como llevar la felicidad a sus lectores"

GUSTAVO MARTÍN GARZO (ESCRITOR)

'Vivir para contarla' es el título que Gabriel García Márquez eligió para su autobiografía. Se trata de una declaración de principios con la que el escritor colombiano nos dice que no basta con vivir, sino que debemos aspirar a que nuestra vida se pueda transformar en un cuento que merezca la pena escuchar. "La misión del poeta, escribe Isak Dinesen, es hacer que los otros confundan ficción y realidad a fin de hacerlos, durante una hora, misteriosamente felices". Toda la obra de García Márquez aspira a algo tan luminosamente pueril como llevar la felicidad a sus lectores. Bellos ahogados cuyos cuerpos siguen conservando el esplendor de la vida, jóvenes que inesperadamente ascienden al cielo entre un remolino de sábanas, coroneles que en medio de la mayor miseria no pueden dejar de esperar la carta que les salvará, muchachas a las que el pelo les sigue creciendo después de muertas o que son encadenadas a la cama para que no huyan tras sus amantes, son algunos de los personajes que pueblan sus relatos. Se le vincula con el realismo mágico pero la enseñanza de todos estos relatos es que lo único maravilloso es el mundo real. "No hay en mis novelas una línea que no esté basada en la realidad", contestó una vez a un periodista. "Facilitar los imposibles, allanar las grandezas y suspender los ánimos", eran para Cervantes las misiones del narrador. Nadie en este tiempo la ha cumplido como García Márquez, sin duda el más cervantino de los escritores de nuestra lengua.

Es curioso que el afamado autor del llamado realismo mágico siempre fuera un defensor impenitente del periodismo. Su fórmula es simple, hay que hacer del periodismo un género literario. Eso no quiere decir que haya que inventarse las noticias, sino que el periodista debe servirse de técnicas literarias para narrarlas, pues solo la literatura nos permite acceder a la siempre indefinible verdad. Para García Márquez contar no es un acto gratuito sino una forma de compromiso con los demás y con uno mismo. Sólo la literatura nos enseña a hacerlo. Marcel Proust lo dijo con palabras que el autor colombiano habría suscrito: "La verdadera vida, la única vida realmente vivida es la literatura. Gracias a ella se nos revela el mundo. Sin la literatura, nuestra propia vida nos sería desconocida". Esta fe en la literatura como portadora de verdad, en un país como el nuestro que la ha dado la espalda hasta en sus planes de estudio, es sin duda su legado más importante.