Vargas Llosa: «Ha muerto un gran escritor»

Gabo, junto a los Reyes. /
Gabo, junto a los Reyes.

El novelista peruano, alejado durante décadas de su antiguo amigo, encabeza las reacciones a la muerte de Gabriel García Márquez

MICHAEL MCLOUGHLINMadrid

Defensor acérrimo del periodismo, quiso Gabriel García Márquez ser fiel hasta el último momento a su profesión, a la que se entregó hasta la extenuación. Hoy, cuando el trabajo de informar se encuentra tan denostado, alguno dudaría de lo veraz de su cordura si le oyesen decir eso de que «el periodismo es el mejor trabajo del mundo». La casualidad hizo que su marcha pareciese caprichosamente escogida, como si Gabo no quisiese perder la oportunidad de dar una noticia de portada en los periódicos de hoy, y no de mañana, cuando por lo menos en España no hay diarios, antes de que la festividad del Sábado Santo enviase su crónica a internet ante la ausencia del papel.

Una de las reacciones más esperadas era la de otro grande de la literatura contemporánea, Mario Vargas Llosa. El escritor peruano, enfrentado a García Márquez desde hace décadas por una cuestión nunca aclarada, reconoció sentirse «acongojado» por la muerte del colombiano y no dudó en dejar atrás viejas rencillas para alabar su figura. «Ha muerto un gran escritor cuyas obras dieron gran difusión y prestigio a la literatura de nuestra lengua. Sus novelas le sobrevivirán y seguirán ganando lectores por doquier», aseguró.

La escritoria Isabel Allende dijo sentir una «pena inmensa» por el fallecimiento del colombiano García Márquez, al subrayar que su obra «es inmortal». Allende dijo en una rueda de prensa en el Instituto Cervantes de Nueva York que García Márquez «era un maestro para todos», y que todos los autores latinoamericanos contemporáneos «hemos estado influidos por su obra». Fue «el gran pilar del 'boom' de la literatura latinoamericana» a nivel internacional, recordó.

Pero hubo otras muchas reacciones, que tenían en común destacar la genialidad de García Márquez y hacer llegar las condolencias a la familia desde todas las partes del mundo. «Mil años de soledad y tristeza por la muerte del más grande colombiano de todos los tiempos!». Fue el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien confirmó la noticia de que Gabriel García Márquez había emprendido el viaje definitivo a Macondo. Tejedor de sueños por excelencia, el literato de Aracataca repartió su obra en un ecléctico universo de cuentos, crónicas, guiones y canciones que componen uno de los ajuares más valioso de la literatura latinoamericana que muchos volvieron a reconocer nada más conocer su fallecimiento. «Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera, Crónica de una muerte anunciada, además de sus excentricidades, son parte de su herencia», recordó Sebastián Piñeira, que no quiso olvidarse del particular e irrepetible genio de este maestro de las letras.

Hace unos años, Fidel Castro le recordó como «un hombre con bondad de niño y talento cósmico» a aquel periodista que llegó en 1959 a Cuba para cubrir la llegada al poder de los «barbudos» que él mismo comandaba. En la misma línea revolucionaria lo recordaba ayer Rafael Correa. «Tendremos años de soledad, pero quedan sus obras y amor por la Patria Grande. ¡Hasta la victoria siempre, Gabo querido!», escribió el presidente de Ecuador en su cuenta de Twitter. Su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto, aseguró que se había ido «el hombre que hizo universal el realismo mágico latinoamericano, marcando la cultura de nuestro tiempo».

Los elogios no tardaron en cruzar el Atlántico y en España, Alfredo Pérez Rubalcaba fue el primero en despedir a su «autor favorito» y al de «miles de lectores». Por su parte, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, aseguró que con él «desaparece la figura más representativa de la literatura en español y uno de los novelistas más importantes del siglo XX». Al igual que, Alfonso Alonso, portavoz de PP en las Cortes; o la socialista catalana Carme Chacón también han lamentado su muerte en las redes sociales.

«García Márquez pronunció en Zacatecas un célebre discurso en el que pedía que se simplificara la gramática y se jubilara la ortografía», recuerda el Instituto Cervantes sobre el I Congreso de la Lengua celebrado en 1997. La RAE o la FAPE son otras de las asociaciones que no han querido dejar la ocasión de recodarle y brindarle su particular homenaje.