Fallece el pintor jienense David Padilla

David Padilla, en una entrevista con IDEAL. /
David Padilla, en una entrevista con IDEAL.

La capital pierde tras una breve y fulminante enfermedad al pintor que tenía 57 años

JOSÉ M. LIÉBANA

En los últimos tiempos era habitual verle pedalear por el Paseo de la Estación camino de su estudio, convertido en un apasionado de la bici, y también eran frecuentes sus incursiones en las redes sociales, donde tenía una legión de seguidores y en donde se suceden sentidos e improvisados homenajes y despedidas, como pocos jienenses han logrado suscitar.

David Padilla Martínez, nacido en Jaén el día 8 de septiembre de 1958, ha fallecido hoy a los 57 años de edad. El pintor del casco antiguo, el profesor de la Universidad Popular Municipal, el incansable ilustrador de prensa y, también, el autor que más apoyos recibió cuando en 2009 una de sus obras, Inercias, fue tirada por error a la chatarra porque el soporte metálico situado en la plaza de San Francisco estaba en mal estado. El Ayuntamiento quiso resarcirle y le encargó el óleo que hay en el interior de la Estación de Autobuses de Jaén, con un autobús y un tranvía en una noche lluviosa con la Catedral y el Cerro de Santa Catalina al fondo. Como el propio David dijo por entonces, con ello cumplió su deseo de devolver una obra de carácter público que se le arrebató a la ciudad.

Currículum

David Padilla dejó Jaén en 1976 para estudiar Derecho en la Universidad de Granada, pero en 1979 decidió dedicarse a su auténtica vocación, la pintura. Entre 1980 y 1985 estudió en Sevilla, en la Escuela de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría, para años después volver a Jaén, donde ha alternado la docencia con sus cuadros.

Su técnica más utilizada ha sido la de tintas industriales sobre papel, dando importancia al dibujo preciso para crear obras de gran realismo. Sus temas más habituales, los paisajes urbanos, que en el caso de Jaén retrata con una mirada personal, en los entornos de la Catedral y de las tabernas del Arco del Consuelo, poblándolos de personajes anónimos, marginados en ocasiones, que terminan por darle vida y memoria a la ciudad. Él mismo dijo que entendía el arte como compromiso en la mirada, guiño social y tiempo engullido.

 

Fotos

Vídeos