Austeras visitas al Camarín de Jesús en Jaén

Los devotos no dejan en las huchas recolectoras ni la tercera parte de lo que que la Cofradía esperaba. Con el dinero pretende financiar parte de su gran deuda

MARÍA JOSÉ ÁLVAREZJAÉN
Una hucha invita a los feligreses a colaborar con la Cofradía de Nuestro Padre Jesús./ CELIA MONDÉJAR/
Una hucha invita a los feligreses a colaborar con la Cofradía de Nuestro Padre Jesús./ CELIA MONDÉJAR

Más de 10.000 personas visitaron el restaurado Camarín de Jesús durante el puente de noviembre, cuando se celebraron las jornadas de puertas abiertas. Otros tantos devotos fueron al inmueble el día de su bendición y conversión en Iglesia. Más jienenses acudieron esta semana a la que será la nueva morada de El Abuelo para asistir al primer triduo eucarístico celebrado allí. Terminadas las visitas y cerrado el templo hasta el día 27 de noviembre, cuando Nuestro Padre Jesús y el resto de imágenes se trasladarán a su casa original desde la Catedral, los cofrades hacen cuentas. Una vez abierta la grande hucha que, bajo el cartel 'Jesús necesita tu ayuda', esperaba recuperar un buen pico con el que hacer frente a la importante deuda que aún mantiene la hermandad y contraída tras la compra de los enseres del templo, llega la decepción. No se ha recaudado ni la tercera parte de lo que se esperaba. Apenas unos cientos de euros con los que pagar tres o cuatro bancos (cada uno cuesta 400).

En la hermandad no dan crédito. Después de tanto esfuerzo, tanta lucha y tanta espera, creían que el pueblo, además de con la devoción manifiesta que ha mostrado a Jesús estos días, haría un esfuerzo para sufragar una casa, el Camarín, «que es del pueblo».

Prudencio Villar, hermano mayor de la Cofradía, accede a revelar grosso modo, y tras mucha insistencia, los números del Camarín. Con la subvención que concedió la Junta, de medio millón de euros, se pagaron los retablos y 'lo gordo' de la ornamentación de un edificio que también se reconstruyó con dinero público. El presupuesto, inicial y final, para los retablos, era de 600.000 euros. Los cien mil que restaban a la subvención otorgada por el entonces consejero de la Presidencia, Gaspar Zarrías, los sufragó la propia cofradía. Había ahorrado cual hormiguita durante varios años (cuando se vio que las obras eran ya una realidad) a sabiendas de que a un edificio vacío que quiere ser Iglesia le hace falta mucho dinero. Raspando lo mínimo que dejan las cuotas (quince euros al año que se suelen gastar en las velas, las flores y el resto de preparativos de la procesión), la lotería de Navidad o la caseta de feria. Hasta ahí, cuentas limpias. Los números rojos llegan cuando se adquieren el resto de enseres, los mínimos, que hacen falta al templo para que sea «digno de recibir a Nuestro Padre Jesús». Como los bancos en los que la gente pueda sentarse a oír misa, la ornamentación del altar, las vestiduras para el sacerdote, los libros sagrados, la iluminación. La suma ascendía hasta los 150.000 euros. Más de 30.000 euros se han sufragado ya con donaciones (anónimas o no). Se han donado, por ejemplo, veinte de los 46 bancos que hay en la Iglesia de San José. También el sagrario de plata, uno de los más bellos de la provincia, según considera Prudencio Villar, es un regalo altruista de un devoto de El Abuelo que ha preferido permanecer en el anonimato. En las donaciones se incluyen también dos juegos de cáliz y copón, una custodia, el atril de mesa, las vinagreras y los libros. El magnífico retablo barroco de los Doce Apóstoles que hay en el altar mayor ha sido restaurado y pagado por el Instituto Andaluz de Patrimonio de la Consejería de Cultura. Los dos cuadros del lateral, uno de la Virgen de la Capilla, son una cesión en calidad de exposición permanente de la Diputación Provincial.

Pero queda mucho más, enseres que se han comprado, «sin lujos, pero de calidad», y que siguen sin pagarse. Desde lo artístico, como el pelícano que hay en el sagrario y que es símbolo de la Eucaristía, hasta la gran cortina que se ha tenido que poner para tapar un ventanal de vidrio que iluminaba con una ráfaga de luz directa el retablo poniendo en peligro su laboriosa restauración. «No es que nos hayamos gastado un dineral en las cortinas, pero para ponerlas a tal altura ha hecho falta un andamiaje y eso ya sí ha disparado el coste», aclara Villar.

Organización

Tampoco hay dinero para mantener el templo. La limpieza la hacen ahora voluntarios de la cofradía y de las labores de conserjería y vigilancia se encargan los miembros del área de fabricanía y conservación del patrimonio de la cofradía. Tarde o temprano habrá que contratar a alguien que limpie y a otra persona que se encargue de abrir, cerrar y de estar pendiente del sistema de videovigilancia del templo. Prudencio Villar no se muestra alarmado. Después de haber 'penado' tanto hasta poder estrenar Camarín. Pero sí hace un serio llamamiento a los fieles. Si Jesús es del pueblo, el pueblo debe apoyar a la Cofradía en estos momentos. En Caja Rural hay una cuenta abierta para recoger fondos.