Manita y que pase el siguiente

El Real Jaén se da un festín de fútbol y goles para eliminar al Leganés en el play off

MIGUEL ÁNGEL CONTRERAS| JAÉN
Los jugadores del Real Jaén salieron muy enchufados al juego desde el primer minuto.  /F. J. CANO/
Los jugadores del Real Jaén salieron muy enchufados al juego desde el primer minuto. /F. J. CANO

El partido duró once minutos. El resto fue fiesta. Un desmadre en muchos momentos hasta el cinco a cero final para el Real Jaén en una fase de ascenso. Léanlo despacio, degustándolo, porque merece la pena. La memoria no alcanza algo así. Las once mil almas que abarrotaron La Nueva Victoria en una entrada histórica vivieron una experiencia casi religiosa. No se puede explicar de otra manera. Un día para enmarcar, redondo, en el que los jugadores debieron desayunar donuts o amontonar patas de conejo. Un resultado para la Historia al que contribuyó un Leganés suicida. El equipo subirá o no, pero nadie le quitará a los blancos las alegrías vividas, las emociones despertadas. Y eso también es fútbol. Eso es sobre todo el fútbol.

El encuentro duró unos once minutos, porque ese fue el tiempo que tardó en romperse con una expulsión y un gol. No en la misma acción, pero sí con la inercia de la misma jugada. La adelantada defensa propuesta por Vara -de la valentía a la inconsciencia hay un paso- era demasiado golosa para que la velocidad de Arriaga no le hiciera daño, así que un inspirado Solabarrieta quiso ponerla a prueba. En carrera, Arriaga superó con un leve toque al meta pepinero, que derribó al vasco fuera del área. Roja directa y Nacho Aznar sacrificado por el joven meta Miguel Ángel. El Leganés estaba tocado.

Y hundido

Sacó la falta Álex García, que en segunda jugada la puso a media altura para que la cazara Geni a la media vuelta sobre el punto de penalti. El tiro le salió letal, junto al palo. El asturiano explotó de rodillas de cara a la grada. El Real Jaén estaba eufórico. El Leganés, tocado y hundido.

Nueve años de espera, algunos minutos más de retraso por el fuego en la Preferencia, y ahí acababa el duelo. El enfrentamiento dejó paso al recital. El resto de la primera parte fue un goteo de ocasiones, con Esparza haciendo diabluras entre líneas y Geni y Arriaga cayendo a los lados descomponiendo a una defensa desbordada y que encima tenía que salir de la trinchera para marcar dos goles como mínimo. Al filo del descanso, Esparza y Geni rozaron el gol, pero la falta de puntería y el exceso de maña del cancerbero pepinero lo impidieron. Sobre todo estuvo cerca en un mano a mano de Álex García, tras una jugada 'de salón' de Esparza y Arriaga, que sacó el joven meta con su pierna derecha.

La sentencia esperó a las botas de oro de Arriaga. Llegó en el 51, en una jugada marca de la casa. Velocidad y contundencia. Un contragolpe para estudiar, con un balón servido con lazo por Solabarrieta para que Arriaga en la frontal amagara con el cuerpo con lanzar a un lado y cruzara al otro con la derecha, rasa, lejos de Miguel Ángel, que se había quedado sin milagros.

Un vendaval

La defensa del Leganés estalló por los aires y arreció el vendaval. Arriaga, Geni y Solabarrieta se gustaron y decidieron hacerlo bien y bonito. El tercero llegó en un jugadón que arrancó Arriaga aprovechando una nueva temeridad de los de Vara en un córner a favor y que tuvo su cumbre en un pase clarividente de Solabarrieta, que vio con la nuca como llegaba Geni. El asturiano marcó un tanto que bien vale para describirle: llegó con fuerza desde atrás, chutó con calidad y colocación y buscó con todo el rechace del palo para marcar. Un martillo picapedrero.

El cuarto llegó en el 61, con Solabarrieta como protagonista también, esta vez como goleador. Superó a Miguel Ángel y marcó a placer, a puerta vacía. La Victoria ardía, esta vez figuradamente, y quedaba media hora por delante.

Y un gol, que pudieron ser más. Una nueva contra de tiralíneas, una triangulación magistral en la izquierda que acabó con un remate impecable de Geni con la testa, el tercero en su cuenta particular y el quinto en la general. Y alguno más estuvo a punto de caer, pero era demasiado castigo para un Leganés que intentó sin cabeza una gesta heroica que rara vez sale. Quizá por eso se realizan, porque se hacen sin pensar.

Por su parte el Real Jaén deja claro que es letal con espacios. Si se adelanta y obliga al rival a ir a pecho descubierto, sus armas son mortales. Vara arriesgó demasiado, con once y con diez, y dio facilidades, pero el pase y hasta el resultado fueron justos. El equipo de Terrazas mereció ganar en Madrid y lo mereció en Jaén. Y la diferencia entre los dos equipos la refleja el marcador de la eliminatoria.

El partido deja además de bueno la constatación de que el Real Jaén llega con pólvora al play off. En la segunda parte casi finalizó en gol toda llegada al área leganense. La defensa blanca ayer, a la que volvió Galera por Espín en el lateral, apenas tuvo trabajo, aunque fue solvente con el que se encontró-

Ahora de nuevo toca a Madrid, a esperar rival en el bombo, con la duda por despejar de si el capitán Ros, tocado ayer, llegará para ese partido. De lo que no hay duda es de que tras la manita, en la capital del Santo Reino importa un poquito menos qué rival depare el bombo. La bomba es el Real Jaén. Que pase el siguiente.