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ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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Los miles de nazarenos que acompañan a Nuestro Padre Jesús en su estación de penitencia son sólo una pequeña muestra de la gran devoción que despierta
10.04.09 -

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De la devoción que sienten los jienenses hacia Nuestro Padre Jesús Nazareno se han llenado miles de páginas y se han capturado miles de fotografías. Pero eso no quiere decir que esté dicho todo ni que cada 'madrugá' del Viernes Santo en Jaén sea igual a la anterior ni que por eso la pasión desaparezca. Ni mucho menos. Cada año tiene sus emociones.
La noche que todo Jaén aguarda, la del Señor de Jaén, El Abuelo, comienza con su salida en estación de penitencia por las calles de la capital. A esa hora sale de la Catedral la cruz de guía seguida de miles de nazarenos que acompañan a Nuestro Padre Jesús en este día en solemne procesión. La hora exacta de la salida del Abuelo siempre es un misterio, que parece que se retrasa más por las ganas que todo el mundo tiene de verlo en la calle.
De lo que no hay duda es de que allá afuera, en la Plaza de Santa María, son miles de devotos los que lo esperan con impaciencia, fieles que no sólo son jienenses de la capital y del resto de la provincia. Algunos hacen hasta cientos de kilómetros para vivir esta noche tan mágica en Jaén. Y no sólo los hacen para verlo en este su día. Basta con echar un vistazo cualquier día del año a su capilla ubicada en la Catedral de Jaén, llena de fotos, de velas encendidas y de promesas, para comprobar que la devoción por Nuestro Padre Jesús Nazareno no es cosa de un día, sino que se mantiene viva los 356 días del año.
Madrugá especial
Con la madrugá del Jueves Santo al Viernes Santo la Semana Santa de Jaén se hace especial y única. Es la tradicional noche de 'El Abuelo' en la que verlo salir de la Catedral es algo que no deja impasible a nadie. Momentos igualmente hermosos dentro del recorrido se ofrecen cuando la imagen pasa por el Arco de San Lorenzo y el barrio de La Merced. Pero sin lugar a dudas, junto con la salida, otro momento cargado de intensidad es el encuentro entre el Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores en el Cantón de Jesús, a eso de las cinco de la mañana.
Aunque son cuatro los pasos que la cofradía con más hermanos de Jaén, es el de El Abuelo el que siempre despierta mayor devoción, aunque no hay que olvidar que lo acompañan en su estación de penitencia Santa Marcela 'Verónica', San Juan y Nuestra Señora de los Dolores.
Según había informado previamente la cofradía el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno llevaría siete turnos de 44 promitentes y estaría acompañado de la Asociación Musical Villa de La Guardia y a partir de las siete de la mañana sería acompañado por la Banda Municipal de Música y los soldados romanos. La Virgen, con cinco turnos de 36 personas, lleva como acompañamiento musical a la Asociación Filarmónica Músico-Cultural Durcaleña (Granada). El paso de Santa Marcela cuenta con cuatro turnos de 30 mujeres y va acompañado por la Agrupación Músico-Cultural Maestro Miguel, de Villargordo. El paso de San Juan Evangelista, con tres turnos de 30 promitentes, se mece según los ritmos que marca la Agrupación Musical de Pitres (Granada).
Imagen titular
Debido al desconocimiento del autor de la imagen titular, se ha tejido a su alrededor una leyenda en cuanto a su origen (como también se han formado diversas leyendas referidas a casi todo su historial) que, de forma subsidiaria, ha dado lugar al cariñoso sobrenombre de 'El Abuelo'.
Según la tradición, una tarde agosto de 1590, un hombre viejo, con aspecto de cansado, estaba a punto de sucumbir y apareció ante sus ojos una modesta casería en el Puente de la Sierra. Pidió asilo y la familia de labradores que habitaba la casa le ofreció cama por una noche.
Mientras comían, el forastero se fijó en un gran tronco que hacía las veces de banco para sentarse. El anciano les dijo que llevaran el tronco a su habitación y que no saldría en varios días de ella hasta que hubiera acabado la imagen de Jesús, ya que sabía trabajar la madera.
Al pasar los días y entrar el matrimonio en la habitación por no escuchar ruido, se encontraron la imagen de Nuestro Padre Jesús, pero ni rastro del viejo. Las autoridades eclesiásticas decidieron entonces trasladar la imagen al convento de los Carmelitas Descalzos, donde siguió recibiendo público culto.
No se sabe la fecha exacta, pero consta que ya existía en 1594. En sus primeros tiempos se denominó Cofradía de Santa Elena, de los Nazarenos o de la Cruces, y también Noble y Piadoso Instituto de Nuestro Padre Jesús. Tuvo frecuentes disgustos con los carmelitas descalzos, por lo que cambió frecuentemente de templo.
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