El aceite se desploma hasta 2 euros

Con estos precios el 80% de las explotaciones oleícolas no son rentables y las organizaciones agrarias piden al Gobierno que actúe ya para evitar la ruina

JORGE PASTOR
El aceite se desploma hasta 2 euros

Cuesta abajo y sin frenos. El aceite de oliva se devalúa por momentos. Tanto es así que ayer, según datos oficiales extraídos del sistema Pool Red, las cotizaciones medias bajaron a cifras muy cercanas a los 2 euros. Ni las protestas de los productores, ni los llamamientos de las cooperativas, ni las quejas de las almazaras están surtiendo ningún efecto sobre el mercado. Y es que los 2,076 euros de este miércoles sitúan por debajo del umbral de los beneficios a más del 80 por ciento de las explotaciones oleícolas de la provincia, un duro varapalo justo en el momento en el que los olivareros están recibiendo la liquidación de la campaña y a las puertas de una de las recolecciones más costosas de los últimos años (los principales 'inputs' se han encarecido entre un 50 y un 200 por ciento respecto al pasado ejercicio). Si analizamos lo sucedido a lo largo de esta última semana, observamos perfectamente esta tendencia descendente. Empezamos el jueves pasado, 13 de noviembre, en 2,120 euros. Continuamos el viernes y fin de semana con una leve recuperación, 2,132 y 2,136 euros. A partir de ese instante la caída ya sí es continua: 2,091 el lunes, 2,080 el martes y 2,076 el miércoles. De continuar por estos derroteros es bastante probable que finalicemos este mes en los 2 euros. ¿Qué repercusión tiene 2,076 euros sobre la cuenta de resultados de los olivicultores? Tremenda. Con el incremento generalizado que se registra en todos los gastos, fabricar un kilo de 'oro verde' (un kilogramo equivale a 0,916 litros) cuesta en estos instantes 2,40 euros, un 13 por ciento más de lo que realmente se está ingresando por la venta del producto. Expectativas El problema cobra una dimensión especial desde el momento en que nadie sabe a ciencia cierta cuánto tiempo se puede mantener esta situación tan desfavorable para los agricultores. Por una parte tenemos un stock de enlace de 324.800 toneladas y, por otro, una cosecha estimada de 1.100.000 toneladas. En total, 1.425.000 toneladas. Con estas cantidades hay caldo suficiente para atender los requerimientos internos y las exportaciones. Sirva como referencia que este 2008 el consumo nacional se sitúa en 561.850 toneladas, mientras que el externo se ha elevado hasta las 630.000 toneladas. Estamos hablando, por tanto, de una demanda de 1.200.000 toneladas frente a una oferta de 1.400.000. Estas circunstancias no vaticinan, precisamente, esa apreciación del 13 por ciento que necesitaría el sector para que le cuadraran los números. El secretario general de COAG-Jaén, Rafael Civantos, ha pedido al Gobierno un plan de actuación urgente que «libre de la miseria» a los profesionales de la aceituna. «Con estos parámetros -indica- la inmensa mayoría de las plantaciones jienenses están en pérdidas, una situación que se agrava todavía más para las fincas que están siendo explotadas en régimen de arrendamiento». Por este motivo, reivindica al Gobierno que tome ya cartas en el asunto, al igual que lo está haciendo para socorrer a la banca y a otras industrias de carácter estratégico como la del automóvil. «No hemos de olvidar que estamos hablando de un cultivo muy social, del que viven decenas de miles de familias en Jaén y que además es fundamental para contribuir a la fijación de la población al territorio», comenta Civantos, quien advierte de los peligros que conlleva la falta de rentabilidad y el riesgo de que poco a poco se produzca un abandono de las tierras y de las zonas rurales.