El aceite de oliva baja a 2,10 y los olivareros no descartan protestas

Acusan a los envasadores oleícolas de romper el principio de 'negocio para todos'

JORGE PASTOR
RESERVAS. Algunas cooperativas tienen las bodegas a tope. /IDEAL/
RESERVAS. Algunas cooperativas tienen las bodegas a tope. /IDEAL

Alarmas encendidas. El aceite baja como la bolsa y ya está en 2,10 euros el kilo. El 70 por ciento de las explotaciones oleícolas jienenses estarían ya por debajo del umbral de la rentabilidad, que hoy día se sitúa en 2,40. Lo más preocupante es que las circunstancias no auguran precisamente una recuperación de estos valores a corto plazo. Con 1.200.000 toneladas de producción estimada para esta campaña y con 310.000 toneladas de enlace hay género suficiente para atender tanto los requerimientos internos (unas 600.000 toneladas) como las exportaciones (otras 600.000). Y es que con una oferta suficiente para atender la demanda, es difícil que el producto se aprecie, tal y como desean los agricultores. En pie de guerra Las organizaciones agrarias, que representan los intereses de los productores, están ya en pie de guerra. UPA y COAG ya han dicho que lamentan que se haya roto el principio de 'negocio para todos', por lo que no descartan movilizaciones. El presidente de Asaja y de la Interprofesional del Aceite de Oliva, Pedro Barato, ha señalado la «necesidad de ordenar el sector y tratar de que se repartan las ganancias entre todos, porque si no la mesa siempre está coja». Barato realizó estas declaraciones tras escuchar la intervención del presidente de SOS-Cuétara, Jesús Salazar, en el marco de las III Jornadas del Olivar y el Aceite de Oliva organizadas por la revista Alcuza. Salazar afirmó que 2,25 euros «debe ser la raya». Y agregó que los industriales necesitan estabilidad tarifaria, lo que no significa precios baratos, «sino lo que los usuarios estén dispuestos a pagar». Recordó que cuando en 2005-2006 el género se encareció «enormemente», el consumo cayó un 20 por ciento, lo que refleja que este mercado tiene límites. Jesús Salazar también lamentó que en «España no se haya hecho marca», puntualizando eso sí que «marca no significa cisterna». «Es un error creer que somos mejores que el resto, porque el día que venga un país competitivo nos echará de los lineales». Entre estos últimos citó los del Magreb, o los del cono sur de América, que «hoy son poco activos», pero que presentan «enormes posibilidades».